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domingo, 17 de agosto de 2014

El camino de las luciérnagas; de Mónica Rouanet

"Comenzó a pasar lista. Lo hacía todos los días. ¡Con lo fácil que era levantar la cabeza para comprobar si alguien con mucha suerte había dejado su sitio vacío! Yo estaba seguro de que era para joderme a mí, decir mi nombre en voz alta y resarcirse así de las miles de veces que sus profesores habían vociferado el suyo en su época de estudiante: ¡Donato Monedero Pobre! Aunque a lo mejor lo hacía porque había bajado el número de vocaciones y quería engancharme para formar parte del clero...
-Iván Aberasturi de la Serna.
-¡Presente!
-Pedro Alzueta Megías.
-¡Presente!
-Alberto Baena Romero.
-¡Presente!
-Rodrigo Castro Alvear.
-¡Presente!
-Atanasio Cuervo Feliz.
¡La boca se le llenaba! Disfrutaba al decirlo y lo hacía siempre mirándome con fijeza, echándomelo en cara."

SINOPSIS
El lector tiene en sus manos una de esas historias que, desde las primeras páginas y sin apenas percatarse de ello, lo agarran por la solapa y lo llevan en volandas hasta el final; una novela que logra el deseo irrefrenable de llegar a casa, tumbarse en el sofá y continuar leyendo por el párrafo donde quedó el marcapáginas. El camino de las luciérnagas es una novela colmada de crímenes, sospechas, confusiones…, escrita magistralmente en dos planos temporales. Mónica Rouanet nos narra la historia de Tano alternando su adolescencia en los 80 —el bachillerato en un colegio de curas, los primeros escarceos con el alcohol y las chicas— con su vida actual, 30 años después. Mónica Rouanet, una nueva autora dotada con una habilidad innata para tramar argumentos, ya logró entusiasmar a varios miles de lectores con la versión digital de El camino de las luciérnagas, que ahora aparece publicada en papel.

Con esta reseña hablo por primera vez, al mismo tiempo, de una autora, de una novela y de una editorial. Y es que La Fea Burguesía Ediciones acaba de nacer y, por lo que veo, promete buenas novelas con una edición muy atractiva y al mejor precio. En este caso ha dado vida a la edición digital de El camino de las luciérnagas, que durante un tiempo estuvo disponible a la venta en Amazon (y ahí sigue, pero yo me quedo con esta "fea" edición).

Y como, no hace mucho, editorial, autora y novela se acercaron a presentarse a Madrid, con ese aire tan educado y elegante que les otorgan sus oscuros bombines, aproveché la ocasión. La presentación fue multitudinaria, divertida e interesante, y lo malo de estas cosas es que se hacen cortas, pero lo mismo pasa con las novelas de características tales. Y esta, la gente que ya la había leído aseguraba que te agarraba y no te soltaba, y la editorial, que te devolvía el dinero si no era así. Así que... bueno, no me ha enganchado nada.

¿He sido lo suficientemente creíble?

El camino de las luciérnagas tiene un comienzo tan simpático que es imposible que no te atrape ni un poquitín. Supongo que un comienzo es bueno si consigue mantenerme leyendo más de veinte páginas del tirón (no muchas de las novelas que leo lo consiguen). Un tema muy recurrente en la novela son los nombres y los apellidos. Combinaciones graciosas de nombres y apellidos que dan para unas cuantas (son)risas. El protagonista vive marcado por el suyo, Atanasio Cuervo Feliz, y tiene tendencia a fijarse en gente que, como él, ha sufrido las consecuencias de unos progenitores cuyos apellidos encajan demasiado bien. Es un recurso que, sin llegar a hacerse pesado, otorga escenas de humor a la novela y le da parte de su personalidad. No en vano fue una anécdota similar la que, según contó Mónica, dio origen a la historia tal como es hoy.

Así que Atanasio Cuervo Feliz, escena del pasado tras escena del presente, escena del presente tras escena del pasado, va narrando lo que le ocurrió durante uno de sus cursos de instituto allá por 1985 y cómo en la actualidad se ha tropezado de nuevo con ese episodio que habría querido dejar atrás. Y a medida que avanza la lectura, aumentan los descubrimientos del presente y la información que recibimos del pasado, presente y pasado crecen y se entretejen hasta que la imagen del lienzo se hace al final completamente nítida.

Son pocos personajes porque ninguno sobra, y son pocas páginas por la misma razón (y si no lo son, lo parecen). Están los padres, los amigos y los profesores en el pasado; los compañeros de trabajo, la familia y los reencuentros en el presente. Está el colegio de curas, las idas y venidas de chicos y chicas, amor del de verdad (ni el de las películas ni el de las novelas), escarceos con el cigarro y la pastilla, tardes de estudio y noches de fiesta, estudiosos y juerguistas. Y ahora está ese crimen que lo trae todo de vuelta, que lo trae a él de vuelta, a aquel amigo que se hacía llamar Hans, porque en cuanto a nombres y apellidos era de los suyos. En cuanto a nombres y apellidos.

La única expectativa que no se ha cumplido ha sido que pensaba que el final iba a ser más apoteósico. Tal vez demasiado apoteósico para que la novela siguiera conservando esa acertada sensación de realismo que transmite. Así que mejor que se quede como está, y yo con las ganas de saber algún detalle más del pasado (mi parte favorita era ver cómo se las arreglaba Atanasio con su vida social de los ochenta).

Pues sí, la novela es entretenida y capaz de mantener la atención. Está escrita de forma sencilla pero pícara a ratos, haciendo sonreír aunque lo que cuente sea muy serio. Y Atanasio, sobre todo de niño, es un antihéroe de esos a los que es fácil comprender, más aún si alguna vez te sentiste un poco pringado cuando eras joven.

3,75

miércoles, 13 de agosto de 2014

Hoy toca ser feliz; de Mago de Oz

Uno de los primeros grupos que descubrí cuando era joven (más joven que ahora) fue Mago de Oz. En mi círculo de amigos era un grupo muy "venerado", así que inevitablemente me acerqué a él, o él se acercó a mí. La verdad es que tienen canciones y "canciones". Algunas las escucho y no las aguanto, mientras que otras me parecen una preciosidad, con buen ritmo y letras inspiradoras. Últimamente he vuelto a escuchar algunas, sobre todo las segundas. Os rescato una que me pone de buen humor:

Una canción para ponerse de buen humor



No es lunes, pero se aproxima la mitad de la semana, que quizá es peor (sobre todo para quien tenga que trabajar). El estrés se acumula en un montón que crece hasta hacerse muy alto el miércoles, y luego va disminuyendo a medida que vemos como se acerca el final de la semana. Al menos eso suele pasarme a mí. Así que hay que echar abajo esa montañita de preocupaciones dándole al play, cerrando los ojos, escuchando y dejando que nuestras ilusiones vuelen. Porque...

"Las estrellas en el cielo 
 son solo migas de pan 
 que nos dejan nuestros sueños 
 para encontrar 
 el camino, y no perdernos 
 hacia la Tierra de Oz, 
 donde habita la ilusión."

P.S.: hablando de estrellas... ¿habéis visto las que han llovido esta noche?

sábado, 2 de agosto de 2014

Los Mumin: La llegada del cometa; de Tove Jansson

"El Mumintroll contemplaba el desolador paisaje y pensaba que la Tierra debía estar aterrorizada viendo la bola de fuego que se acercaba. Pensaba lo muchísimo que amaba todo: el bosque, el mar, la lluvia y el viento, el sol, la hierba y el musgo, y que sería imposible vivir sin ellos.
Pero luego pensó: mamá sabrá cómo salvarlo todo. "

SINOPSIS
Un día todos los colores desaparecen del valle donde viven los mumin. ahora los árboles son grises, las flores son grises, el puente multicolor que acaba de construir papá Mumin es gris, incluso el río y el cielo son grises. Su hijo, el Mumintroll, junto con su amigo el animalito Snif, emprende una peligrosa misión en balsa río abajo para averiguar si realmente su valle está amenazado por la llegada de un cometa. Durante el viaje, harán amistad con un variopinto grupo de criaturas. Cada uno posee algo que es lo que más ama en el mundo y que quiere salvar del cataclismo... 
Tove Jansson, conocida por esta serie sobre los habitantes del Valle Mumin, creó un mundo paralelo, mágico, amable y sorprendente habitado por el Mumintroll y su familia. Jansson realizó un aporte novedoso y audaz al folclore nórdico: si hasta entonces el troll era un personaje temible, desmañado y estúpido, con estos cuentos para niños la palabra troll comenzó a identificarse con seres que resultan conmovedores por su profunda bondad y su sentido del compañerismo.


Ya hace meses contaba por aquí la historia de cómo este libro llegó a mis manos por arte de magia (básicamente cerré los ojos, pedí un deseo y apareció sin hacerse esperar demasiado). Aún ahora sigo intentando la misma maniobra, pero no vuelve a resultar. Excepto en aquella ocasión en que, en la caseta de Siruela de la Feria del Libro de Madrid, me topé con la colección entera de Los Mumin y una simpática dependienta que me dio una sorpresa: me contó que los habían reeditado, con motivo del centenario del nacimiento de la autora.
Tove Jansson con sus personajes

Es uno de esos libros para niños y adultos, que me ha sabido deliciosamente gracias a una narrativa que combina inocencia y perspicacia de manera magistral. Eso y las ilustraciones (de la propia autora); reconozco que sin ellas no hubiera sido lo mismo. 

Es fácil evadirse cuando entras en el Valle Mumin
Allí está la casa del Mumintroll, en una colina verde, junto a un río con un puente y, por supuesto, árboles, flores y un cielo muy azul. Así es, hasta que llega el cometa y todo se cubre de un polvo gris.
El valle donde vivían era maravilloso. Estaba lleno de bichos felices y árboles grandes y verdes. El río corría a través del prado, daba una vuelta por la casa azul de los mumin y desaparecía hacia otros lugares con otros animalitos que se preguntaban de dónde vendría.

No hay familia más acogedora que la que vive en el Valle Mumin
Papá Mumin, con su sombrero de copa, es alguien cortés con sus invitados, aunque no protagoniza muchas aventuras en La llegada del cometa. Lo conoceremos mejor en Memorias de Papá Mumin, la novela que adquirí en la Feria del Libro y que ya estoy deseando leer, después de ojearlo y ver lo graciosamente que está escrito.
Mamá Mumin es una mamá en toda regla, siempre pendiente de que todo esté en su sitio, de que a nadie (a nadie) le falte un plato de comida casera o un lugar confortable para dormir. Es una mamá que lo lleva todo con mucha calma, que no es demasiado sobreprotectora ni tampoco despreocupada. No tiene problemas en dejar que su hijo el Mumintroll se vaya de aventuras con sus amigos, y siempre lo estará esperando para recibirlo a la vuelta con un buen abrazo de madre.
El Mumintroll es el protagonista, al menos de esta historia, junto con su amigo Snif, que aunque no es un mumin (tiene forma de canguro) es como de la familia. El primero es aventurero y valiente, y el segundo aventurero y miedica, y un poco codicioso (le encantan las cosas brillantes). Me ha hecho mucha gracia la personalidad de Snif; creo que es el personaje más infantil y se comporta como lo hacemos cuando somos niños, siempre buscando presumir de algo o ser el protagonista, cogiendo rabietas cuando no le hacen caso suficiente...  
La madre Mumintroll estaba en el jardín colocando conchas alrededor de las flores.
¿Lo habéis pasado bien?, preguntó.
¡Hemos estado por lo menos a diez millas de aquí!, explicó el Mumintroll. ¡He visto el mar! He buceado en unas olas enormes y he encontrado unas cosas preciosas que empiezan por P y terminan con S... Pero no puedo decir lo que son, porque es un secreto.
Y yo he encontrado una cosa que empieza con C y termina con A, gritó Snif. En algún lugar en medio hay una U y también hay una E y una V. ¡Pero no digo más!

Y después, a lo largo del viaje que emprenden para descubrir por qué se ha llenado todo de polvo gris, conocen a más compañeros de aventura. Y cada criaturita tiene su forma de ser y su obsesión en la vida y su forma de ganarse un hueco dentro de nosotros, porque seguro que nos veremos identificados con sus manías
Como el sabio Snusmumrik, que tiene forma de espantapájaros y toca la armónica.
O el Desmán, con un carácter de lo más pesimista y pasota.
O los hemul, cada uno obsesionado con sus propios hobbies como si no existiera otra cosa en el mundo.
O esas otras muchas criaturas que quien se atreva a adentrarse en el mundo creado por Tove Jansson podrá conocer.
Todo se complica más cuando se quiere ser propietario de las cosas. Yo sólo las miro, y cuando me voy las llevo en la cabeza y así puedo hacer algo más divertido que llevar un montón de sacos a cuestas.

Llama la atención que los diálogos sean directos, sin ningún tipo de indicación (ni guiones, ni comillas...). Nunca había leído una novela escrita así y curiosamente se me han juntado ahora varias a la vez. Me parece un recurso que queda elegante y espontáneo.  

En fin, que estoy muy contenta de haber descubierto estos libros; además, creo que la autora es de esas escritoras con una vida interesante, al menos en lo que a creación artística se refiere. Hablar sobre ella y sobre el origen de los mumin daría para una buena entrada, pero yo no tengo habilidad para construir biografías así que, si os interesa, os animo a cotillear vosotros mismos por la red. Es una pena que sus libros no sean muy conocidos (me cuesta horrores dar con ellos en los comercios corrientes). Sin embargo, estos días sí que se puede ver por las librerías otra novela suya fuera de esta colección, editada también por Siruela con motivo del centenario, y su título no puede ser más adecuado pues se trata de El libro del verano. Es una historia más realista y no tiene mala pinta, aunque yo de momento me quedo un rato más con los mumin.

Hace mucho que no doy cinco libritos, y creo que tengo que aprovechar el momento, que ya tenía ganas. Vale que no es el novelón del siglo, pero como libro para niños (y no tan niños), se lo ha ganado.

lunes, 14 de julio de 2014

Lágrimas de tequila; de Cita Franco

"Como cada mes me encuentro en la sala de espera del psiquiatra aguardando mi turno. Hoy llueve y me encanta. Los días grises y llorosos son mis favoritos, no sólo porque muestran la belleza más abstracta de lo cotidiano, sino porque son una manifestación de que hasta el cielo, lo grande, lo inmenso, es vulnerable. 
Me he sentado al lado de un ventanuco para poder mirar la lluvia y a la gente huir de ella. Las gotitas que resbalan por el cristal son graciosísimas. Me quedo absorta. Tras varios segundos, quizá minutos, noto pequeños tironcitos en la manga de mi camisa, ya está aquí Mariví, pienso. 
—Hola Mariví, ¿cómo estás? el mes pasado no te vi. 
—¿Qué haces? ¿A quién miras? —me pregunta, nerviosa. 
—Estoy mirando las gotitas que resbalan por el cristal —respondo con una sonrisa y señalando el descenso de una de ellas. 
—Son muy bonitas, hacen formas, mira, esta parece el rastro que deja una serpiente —me comenta, excitada. 
—Sí lo son, ¿echamos una carrera de gotitas?"


SINOPSIS
Lágrimas de tequila es un conjunto de catorce relatos donde encontraremos ternura, anhelos, vino, rosas, locura, amor, crimen, soledad, melancolía, algo de ironía y, sobre todo, mucha verdad. Aquí no hay héroes ni villanos, hay vidas y vivencias. Personajes con los que empatizarás y a los que te será fácil detestar. Como un chupito de tequila, cada historia es un pequeño trago acompañado del sabor salado de una lágrima y el amargo de las gotas de limón, que a veces la vida se empeña en echarnos a los ojos. Lágrimas de tequila plasma todo aquello que en ocasiones ha perturbado la mente de quien lo narra, haciendo que no descanse hasta plasmarlo en el papel y así resarcirse. Sin pretensiones, sin esperar nada. El mero desahogo de haberlo expulsado, cual lágrima, cual lamento, cual resaca, es más que suficiente.

Empezamos metiéndonos en la piel de la autora (Yo); leemos bajo las sombras verdes de un parque que alberga sorpresas (Observa y el vagabundo);  vivimos el cambio de aires de una madre soltera y su hijo adolescente (Como solo el vino de la mancha sabe); asistimos a la desgarradora declaración de Tamara ante el juez (Doña Tamara, prosiga); vemos pasar la película de una vida desde la perspectiva de un solitario (La derrota del ganador); descubrimos lo que hay detrás de los "chalados" (La sala de espera de colores); nos dejamos manejar por los hilos de nuestro joven jefe italiano (Elegida marioneta); nos sentamos a escuchar una vez más las historias de una anciana (Demencia rojiblanca); nos reencontramos con unas amigas y perdemos el contacto con otras (Calle Vejadores); se nos ocurre el regalo perfecto para el cumple del abuelo (Seve, Severo); nos indignamos por las injusticias de una vida de principios del siglo XX (Confianza y sacrificio); controlamos mejor las vidas ajenas que la propia (Trabajadores sociales vs vidas personales); soñamos con morir (Anhelos de un suicida); morimos por soñar para siempre con un pasado que fue mejor (Sucedió en el caserío); y paramos que nos quedamos sin aliento.

Cita Franco anunciaba a principios de año la publicación en Amazon de sus relatos, con los que decidió comenzar a caminar por el sendero de la escritura. Y yo, cuando leí Yo, ese con que da comienzo a la andadura hablando de sus vivencias con tanta gracia y con tanta magia, supe que en algún momento tenía que leer el resto. Además, no me gustan las historias con final feliz, y este título me garantizaba que degustaría unos cuantos chupitos de sabor amargo

A veces me los tomaba tan rápido, uno tras otro tras otro, que estoy segura de que estuve a punto de emborracharme. Engancha, sin lugar a dudas. Puede que unos relatos sean mejores que otros en su desarrollo o en su desenlace, pero algo que no pude pasar por alto es que todos y cada uno de ellos captaban desde el principio mi atención. Algo que atribuyo a que las situaciones a las que se enfrentan los personajes son tan cotidianas y reales que no cuesta en absoluto sufrirlas o disfrutarlas en tus propias carnes con total empatía: son todo reflejos de ti mismo, o de un amigo tuyo, o de tu abuelo o abuela, o de un conocido. Todos reflejan la cruda realidad, la más real de las realidades (parece que cuanto más duele algo, más real se siente).

La escritura de Cita, ya sea en primera o en tercera persona, es natural y sin florituras, casi familiar. En general la edición está bastante cuidada, y aunque sobre todo al final encontré alguna que otra errata, también dudo si no sería en parte por el cambio de formato algo accidentado que sufrió para que pudiera leerlo en mi e-book.

Observa y el vagabundo se parece a las anécdotas que a veces me imagino que me podrían pasar para hacer la vida más emocionante, y aunque tiene su punto de desgracia, digamos que el enfoque es más o menos optimista. 
El final de Como solo el vino de la mancha sabe fue de los que me decepcionó ligeramente. 
De Doña Tamara, prosiga, destaco la sorpresa que contiene, a la que da forma llevando cierta situación del ámbito sanitario hasta las últimas consecuencias. 
Creo que La derrota del ganador fue el que menos me gustó; es más difícil identificarse con el narrador (quizá un poco extremista) y tampoco logró sorprenderme. 
Los personajes de La sala de colores transmiten ternura y se da una acertada visión sobre los pacientes psiquiátricos. 
Elegida marioneta me cautivó porque me sentí precisamente arrastrada por un hilo invisible a través de una serie de idas y venidas laborales que no entendía del todo y no sabía dónde iban a terminar. 
Demencia rojiblanca tampoco fue de los más destacados, pero es un buen homenaje a esa enfermedad del olvido. 
Título ocurrente a parte, Calle Vejadores me mantuvo una vez más pegada a sus personajes, pese a que supiera más o menos lo que iba a ocurrir. 
Seve, Severo me gustó en sus comienzos pero me esperaba un final más sorprendente; de este me quedo con la pareja protagonista. 
Confianza, sacrificio está narrado en tres partes y cuenta muy resumidamente la vida azarosa de una joven madre viuda a partir de que acude a una oferta de trabajo en Suiza. Me hizo sentir rabia, al mismo tiempo que intentaba ponerme en el lugar de personajes con motivaciones poco defendibles. 
Trabajadores sociales vs vidas personales fue uno de los que más me atraparon; su título lo dice todo: transmite la impotencia, ante su propia vida familiar, de una mujer que disfrutaba de su trabajo ayudando a otras familias. 
Otro que no me convenció fue Anhelos de un suicida: tiene algo en común con La derrota del ganador, y es que ambos son muy narrativos y quizá caigan un poco en el moralismo. 
Sucedió en el caserío es una buena guinda para el pastel, conteniendo el que para mí ha supuesto el mejor final de todos.

He sido un poco críptica porque los relatos se disfrutan más si uno se enfrenta a ellos a ciegas. Yo siempre procuro evitar enterarme de qué van, pero he querido dar alguna pincelada por si hay algún indeciso por ahí que quiera saber con algo más de detalle lo que se puede encontrar en Lágrimas de tequila. Es decir, de todo. Sintetizando y mezclando: reivindicación social, pobreza, asesinatos, amor, ternura, olvido, dedicación, reconciliación, ruptura, arrepentimiento, perdón, nostalgia, vejez, curiosidad, descubrimientos, pasado, presente, soledad, maldad, padres, hijos, abuelos, acoso, maltrato, moralismo, política, realidad, confianza, desengaño...

3,5
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*Pinchar aquí para acceder a Lágrimas de tequila en Amazon.
**Pinchar aquí para acceder al blog de la autora.

domingo, 13 de julio de 2014

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo; de Albert Espinosa

"Descendí y vi que el cartel de la tienda tal como la recordaba ya no existía. En lugar de la entrañable tiendecita de marcos había ahora una de sueños. Había oído decir que era un negocio en alza."

SINOPSIS
¿Y si con solo mirarte pudiera desvelar tus secretos? ¿Y si con solo mirarte pudiera sentir con tu corazón? ¿Y si en solo un instante fuera posible saber quiénes somos el uno para el otro? 
 Marcos acaba de perder a su madre, una reconocida bailarina que le ha enseñado todo en la vida, y decide que su mundo ya no puede ser igual sin ella. Justo en el momento que va a dar un giro a su vida, una llamada de teléfono cambia radicalmente los acontecimientos.

Ojalá que no sepáis de qué va esta novela. Ojalá que no, porque entonces no os la recomiendo, porque es divertido cuando crees que vas a leer una historia de amor típica (aunque solo sea un poquito típica) y las páginas que pasas no son más que una bofetada tras otra a tus previsiones, y tu gesto de "esto ya me lo sé" va mudando en uno de "un momento, que por aquí no es, que nos hemos salido del camino".

Albert nos introduce sin ningún sobresalto en el hogar de Marcos, y todo parece muy normal y hasta algo lento durante unas pocas páginas (es una novela corta y todo dura pocas páginas). Luego viene la primera extrañeza, la visita en medio de la noche, las jeringuillas llenas de algo, que no voy a decir qué es, si droga, si medicinas, si veneno... Y para rematar, Marcos enciende la tele y pone las noticias y entonces ya no sé qué estoy leyendo, por qué ocurren esas cosas. Es extraño, tan extraño que casi te hace preguntarte si estás leyendo una novela distinta a la que crees; cierras el libro, marcando con el dedo la página por la que ibas, y vuelves a mirar con atención la portada, la contraportada y los huecos que dejan las letras a ver si es que se te ha escapado algo importante.

No hay mucha acción. Se trata más bien de una novela intimista, centrada en lo que nos cuenta Marcos en primera persona y en lo que piensa. Y piensa mucho en su madre y en lo que ella le enseñaba. Empieza por hacernos reflexionar acerca del fascinante mundo de la noche y sus sonidos, de la importancia de las almohadas... Hasta que sale de su casa a la mañana siguiente no empiezan a pasar cosas. Marcos es requerido en su trabajo para una tarea importante que tiene que ver con un don suyo. Y allá que va, allá que realiza su cometido y desde allí que se va a otro lugar, esta vez guiado por su propio deseo o intuición. Y de ese lugar se va a otro donde toda la verdad le es revelada. Y cuando digo toda es toda, toda. Y cuando digo verdad es Verdad.

Lo que ocurre es lo que menos se narra. Predomina lo que medita a lo largo de su camino de un lugar a otro, lo que recuerda: los consejos de su madre acerca de las personas, del amor, del sexo y de la vida. Una madre con la que viajó mucho de ciudad en ciudad y de espectáculo en espectáculo. Solos él y su madre, a veces durmiendo juntos y otras bañándose juntos, aunque al principio tales cosas le eran incómodas. Ella no creía en el corazón, sino en el esófago; ella opinaba que "el mundo sería mejor si nuestro yo sexual invadiera nuestro yo de ir por casa. [...] Hablaba de que la felicidad que sentimos en la alcoba debía trasladarse a la oficina, a un día triste de invierno mientras paseamos por la calle o esperamos el autobús." 

Y luego, sí, está la chica. La chica para Marcos. Porque él ama a su madre desde hace mucho, pero ahora de repente se encuentra con una chica a la que también ama. Sin embargo, aunque hay muchos tipos de amor en esta breve historia, el que menos predomina es aquel que uno espera encontrar en una novela (sí, me refiero al "de pareja"). 

Igual parece que me ha gustado mucho, pero sólo me ha gustado y ya. El problema es que no sabría decir los fallos, sólo los aciertos. Me ha gustado que me sorprenda, que juegue a despistar con ese título para después desplegar toda su originalidad ante el lector. Me han gustado algunas de las reflexiones, incluso las reflexiones sobre almohadas. Aunque es la primera novela que leo de él, creo que la forma de ver el mundo de este autor es distinta, lo cual se deja notar en sus palabras. 

3,5
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