viernes 5 de febrero de 2010

La casa veneciana; de Mary Nickson

"-¿Qué te hace pensar que conocías a Richard tan bien?-replicó Guy-. El Richard con el que vivías era en gran parte producto de tu imaginación."

Leí este libro porque una persona me djo que lo había devorado, y me dio hambre. Sí que estaba rico, sí. Fue un manjar la mar de casero, sencillo y a la vez exquisito.
Lo que más me llamó la atención es la familiaridad que desprende. Sentí unos personajes muy reales. Realmente me los imaginaba como si existieran. Podrían haberlo hecho perfectamente. Altamente recomendado a modo de entretenimiento.

lunes 9 de noviembre de 2009

Olvidado rey Gudú; de Ana María Matute

"'Y sólo de tan frágil materia está hecha la vida: de imposibles recuperaciones, de imposibles regresos y de imposibles comienzos', sollozó. Y entre lágrimas vio cómo avanzaba hacia ella el Príncipe de los ojos de hielo, abriéndose paso entre carcajadas de sirvientes y soldados, y niños disfrazados con suntuosos harapos,y muñecos ahorcados bamboleándose en el Árbol de un irremediable invierno."


Antes que nada: que no engañe su posiblemente aburrido y poco llevadero comienzo, pues tal fue para mí. En un primer momento este libro me pareció inabarcable, pues adentrándome en los comienzos de la historia la encontré sin sentido y atractivo alguno, y el ver las más de 900 páginas que me quedaban dudaba si algún día de mi vida lo acabaría. Por fortuna, no soy dada a abandonar libros, y le di a esta joya una oportunidad bien merecida. Porque lo que he descubierto en sus 900 y pico páginas ha sido lo menos parecido a una historia sin sentido.

Resumiendo, se trata de un CUENTO GIGANTE. Sin resumir, se trata de una narración de estilo algo arcaico, que en mi opinión le da belleza, y que consigue no sólo acercarte a los personajes, sino que evoques irremisiblemente tu infancia, esos tiernos recuerdos olvidados que tanta ilusión hace recuperar. Era fácil sumergirse en él y creerse por un momento ese niño o niña que leía los cuentos de los hermanos Grimm, o los de Andersen, o Caperucita Roja, o Blancanieves... Pues como he dicho el libro es un cuento gigante, un cuento que nunca se acaba, o que, al menos, nunca debería acabar... Y los personajes desfilan por ese cuento en una maravillosa cabalgata multicolor, uno detrás de otro, y uno detrás de otro dejan de desfilar. Pero eso sólo en las páginas. Uno acaba con la impresión de que en su mente el desfile continúa.

viernes 28 de agosto de 2009

Imagina que se ha producido una revolución en tu cartera

Un día oí* en mi cartera algunas voces. Mis materiales del colegio estaban discutiendo.

-Yo soy el mejor- decía mi lápiz-. Sin mí nadie podría expresarse por escrito.


-¿Y yo qué?- dijo el "boli"-. Yo tambien* escribo.

-Pero a mí me pueden borrar si se confunden.

Y empezaron a discutir para ver quién era el mejor. Después, las discursiones* se combirtieron* en peleas.

El lápiz escupía minas, pero se le acabaron.

El "boli" escupía tinta, y le pasó lo mismo.

El sacapuntas pelaba a las pinturas y éstas gritaban. La goma borraba lo escrito en el cuaderno, y las tijeras rompían a trocitos todo lo que veían.

Entonces, abrí la mochila y vi todo como si no huviera* pasado nada.

El pegamento y el celo lo habían arreglado todo:

Pinturas en el estuche, cuadernos en la carpeta...

-¿Ves? Tu* y yo somos los mejores- le dijo el pegamento al celo-.

Caminantillo, 10 años.

*Faltas de ortografía del texto original.

Ilusión

Está allí. Es una ilusión. Es tu ilusión. Es una luz que ilumina tus días; lejana, es verdad, pero poderosa. Es una lámpara como una estrella, una de esas con muchos cristales que tintinean como campanillas, reflejando la luz blanca en todas direcciones y rompiéndola en pedazos de color que dibujan tu vida con alegres trazos...

Tú, sumido en lo oscuro de la existencia , caminas hacia ella, abriéndote paso entre los días que la separan de ti, sin fijar tu vista en otra cosa que no sea ese punto lejano y brillante que cada vez se acerca más, crece más...

Hasta que llegas a él.

¡Puedes tocarlo! Está al alcance de tus dedos; esa lámpara, esa luz, esa ilusión por la cual has vivido, en la que has basado tu razón de existir, está ahora al alcance de tu mano. Es tan bella, tan hermosa...

Es tan como un sueño que apenas te das cuenta de que está ahí, hasta que pasas de largo y te alumbra la espalda y ves tu negra sombra proyectada sobre el camino que recorres... Miras atrás pero la luz se aleja: intentas atraparla, pero se ha ido.

¡Se ha marchado, dejándote por único regalo una oscura sombra! ¡Pero si ni siquiera te ha dado tiempo de disfrutarla, de admirarla! ¡Pero si era tu ilusión, tu sostén! ¿Cómo es que ya ha pasado? ¿Qué será ahora de tu vida?

No te preocupes, pronto encontrarás otra de esas luces.

Pero esta vez procura llevar contigo cada uno de sus brillos, no perderte uno solo de sus trazos de arco iris.

¡No te quedes solo con tu sombra!

lunes 10 de agosto de 2009

No sabía cómo, pero de repente estaba metida en...

...el cuerpo de una persona. Creí que estaba soñando, pero no. Entonces inspeccione* el interior del cuerpo. Había un montón de aparatos húmedos y asquerosos. ¿Eh? ¿Que* oigo? ¡Oh, no! ¡La persona se ha metido algo a la boca! ¡Lo está tragando! Entoces caí para abajo y atravesé lo que yo creía que era el esófago. Me encontré en una habitación y, de repente empezó a salir una especie de líquido ácido y caliente de las paredes de la habitación. Intenté escapar pero todo estaba cerrado. Me encontraba en el estómago. Entonces se abrió una puerta y pude escapar por un pasillo larguísimo que era como un laberito. No sabía por dónde ir. El pasillo subía, bajaba, bajaba, subía. Ví* a lo lejos la comida, ya convertida en una pasta asquerosa, que rodaba hacia mí. La comida me empujó y me empujó hasta que caí por un agujero ¡Estaba libre! Aunque no muy limpia, claro. Estaba cubierta de excrementos.

Caminantillo, 10 años


*Faltas de ortografía del texto original.

martes 28 de julio de 2009

El planeta americano; de Vicente Verdú

"La hamburguesa es un producto bondadoso e inocente como muchos otros que exporta Estados Unidos y como son, en sustancia, los ciudadanos amerianos. Un producto sin grandes complicaciones; ni profundo, ni secreto. Más aún: la hamburguesa en principio no hace nada. Se deja comer."

Lo primero de todo: no suelen gustarme los ensayos; por tanto, no suelo leer ensayos, evito los ensayos, huyo de los ensayos. Por lo tanto este es un caso particular de lectura, un hecho insólito en mi historial de lectora que se ha producido debido a una serie de complejos acontecimientos en mi existencia relacionados con una compleja persona que ha pasado a formar parte de ella... De estas aclaraciones ha de deducirse que mi comentario respecto a este libro va a verse influido y manchado por mi no-gusto por los ensayos. Un ensayo, por regla-casi-general, no puede llegar a gustarme tanto como una novela y, por tanto, no podré cubrirlo de elogios. [Nota post-escritura-de-entrada: o eso creía antes.]

No obstante, y aclarado lo anterior, he podido leerlo.Y si he podido leerlo ha de ser por algo. Y si excluimos la posibilidad de que haya sido por miedo a la persona que me conminó a leerlo, la cual posee un porte y capacidad de liderazgo casi monárquica (y no, creo que no ha sido por miedo pese a todo), sólo se puede llegar a la conclusión de que el ensayo era interesante. Sí, incluso para mí.

La verdad es que no me he aburrido con él. Bueno, sí en algunas partes, pero al final se hace interesante. Hay datos alucinantes sobre la vida de los estadounidenses. Unos te hacen pensar que te gustaría vivir así, otros te hacen sentir una pena inmensa por ellos y dar gracias por vivir en tu bonito país. De verdad, muchos datos impresionan, y eso que el libro es de hace unos añitos (1996). ¿Estará ahora la cosa mucho peor?

En definitiva, Verdú expone la forma de vida estadounidense, sus ideales, introduciendo valoraciones personales. La idea que se me ha quedado de los estadounidenses es que son personas que se guían principalmente por el dinero (si algo no es rentable, descartado), que dedican su vida a obtener una buena posición en la escala social (y si para ello tienen que quitarse de vacaciones y de ocio, no pasa nada), y que van por individual. La estructura de la familia parece estar un poco destrozadita por la zona, y las relaciones entre las personas son mínimas y superficiales.

Seguramente se exagere un poco en muchos aspectos, y no todos los americanos y lo americano es igual ni mucho menos. Lo que sí pasa es que ahora cada vez que veo una película o serie me pongo a analizar si es americano, y si sé que lo es empiezo a buscar detalles que aparezcan en este libro. Así pues, parece que algo me ha hecho pensar. Un libro que afecta algún aspecto de tu vida tiene papeletas de ser un buen libro, según mis creencias.


domingo 26 de julio de 2009

Primer "racimo" de haikus

Me atrevo. ¿Te atreves? Sigue siendo un reto...





I
ese horizonte
mantiene la costumbre
de comer olas







II
quería agua
mas de la regadera
brotó veneno







III
sigue soñando
que a él le crecen ramas
y al árbol brazos







IV
en un momento
sacó del agujero
toda su vida

jueves 23 de julio de 2009

Haikus, mayúscula y punto


"las hojas secas
son como el testamento
de los castaños"

"hay pocas cosas

tan ensordecedoras

como el silencio"

"no sé si vengo
tampoco sé si voy
ando al garete"

"con la tristeza

se puede llegar lejos

si uno va solo"




...

Sin puntos ni mayúsculas. Así me los encontré yo en el libro de Mario Benedetti, Rincón de Haikus, hace escasas horas. No creo que sea una norma de los haikus ser escritos de ese modo, pero en mi opinión eso los hace más sencillos, más desnudos y libres de ataduras de todo tipo. Parece como que uno los lee y se le escapa la mente más fácilmente. ¿No es cierto? Me acabo de dar cuenta de algo... A veces la mayúscula inicial y el punto final forman como una cárcel que encierra las frases. Esa letra tal alta que vigila la puerta de entrada y ese mosquito que defiende la de salida crean en el lector un fenómeno extraño que parece que hace más difícil volar a la mente. Llegamos al punto y normalmente luego hay, a continuacón, otra gigantesca letra mayúscula que sortear y otra frase "encerrada". Vamos saltando de frase en frase y muchas veces nos quedamos ahí, dentro de cada una. Evidentemente no todos lo hacen. Pero a muchos no nos es fácil hacer volar la mente. Por eso he quedado sorprendida al descubrir la existencia de los haikus, en particular de los de ese libro, que están desnudos.

Se puede entrar al primer verso tranquilamente, como si uno fuera caminando y nadie le mirara e intimidara desde su mayúscula atalaya.
Luego se puede caer suavemente al segundo y tercer verso, sucesivamente. Ni siquiera hay comas que nos hagan tropezar en el camino, por lo que el tránsito por las palabras se asemeja a un navegar suave.
Y cuando se llega al final del último verso... ¡libertad!, ¡vuelo libre! La mente del lector se desliza por el borde de la última letra y queda flotando en el remanso de la idea sembrada por el haiku. Como cuado un río llega al mar. Y ahí uno puede quedarse disfrutando del vaivén de las olas de pensamiento, sin tener que verse forzado a saltar a una nueva frase fortificada.
Y todo esto lo dice una bastante estricta defensora de las normas ortográficas, no vayáis a creer...
Lo que sí debe ser una norma en todo haiku es el 5-7-5 como número de sílabas en cada uno de sus versos. Si os interesa saber más acerca de este tipo de creaciones literarias, podéis leer el libro que os he mencionado, donde hay una breve introducción que habla de ellas un poquito más en profundidad. ¿Para qué reescribir lo ya escrito? Además, he encontrado esta página.
Que lo disfrutéis y lo descubráis aquellos que no lo habéis hecho ya. ¿Quién se anima a escribir uno? Es un reto...

domingo 19 de julio de 2009

Amanecer; de Stephenie Meyer

"La irrealidad era negra y en ella no me dolía tanto.
La realidad era roja y me hacía sentir como si me aserraran por la mitad, me atropellara un autobús, me golpeara un boxeador, me pisotearan unos toros y me sumergieran en ácido, todo a la vez."

Nunca he comentado por aquí mi opinión acerca de ninguno de los libros de la saga Crepúsclo, porque los leí antes de empezar e blog, así que aprovecharé para escribir una breve opinión general sobre ellos.

A muchos he oído decir que son libros que enganchan pero que no están bien escritos, ni relatados de una forma bonita. No me atrevo a opinar acerca del estilo bueno o malo de su literatura. Es evidente que no utiliza un vocabulario ni forma de expresión rebuscados, pero en mi opinión no es un libro para leerlo y decir "qué mal escrito está". Yo lo veo como otros muchos libros que he leído. Y si engancha pues... ¡bien por él! Se supone que es lo que cualquier escritor querría para su libro, ¿no?

Lo que pensé cuando leí el primero fue que era mucho de lo mismo, mucho "te quiero te adoro te amo y yo más". La verdad, acabé un poco harta. Por eso me parece un misterio que la gente, como yo, diga: "me engancha, aunque me parece muy repetitivo". ¿Por qué entonces engancha? ¿Lleva la edición de Crepúsculo incluído un hechizo extraño que impregna el libro?

Los demás libros de la saga, menos mal, no siguieron la línea del primero, aunque la verdad tampoco fueron libros que me marcaran, y aunque no me acuerdo de ellos demasiado sé que no me mantuvieron "en vilo" como lo han heho otros libros. Están bien, a secas.

Este último, Amanecer, ha conseguido algo que los otros no lograron. Al menos durante un tiempo. En sus primeras páginas, o tal vez ya un poco más avanzado, me atrapó. Me gustó lo que pasaba a lo largo de la mayor parte de la trama, aunque se me hizo un tanto pesado el momento en que Bella deja de ser protagonista por un tiempo. Luego por determinados motivos tuve que detener su lectura y perdí el hilo. Tambén porque empezó a parecerme menos interesante. El último trecho lo acabé un poco de golpe; de repente me encontré en la última página. Así que en este sentido era igual que todos. Bien, a secas.

No es un libro que me haya dejado huella. Es una historia muy entretenida unos ratos, levadera otros... Puede leerse, pero también puede dejarse de leer sin sufrir por ello.

martes 14 de julio de 2009

Harta. O torrente de palabras.

La esperanza
ya está descarnada,
el afecto
para siempre enterrado
después de ser desgarrado
y sostenido
por las manos trémulas y apagadas
y colgantes de mis brazos
mortecinos,
rajados por las espadas
del olvido.

Adiós.

El pasado permanece
aunque escueza en el cerebro
que no sirva para nada.
Más que para arrancarlo
y romperlo y arrugarlo
y lanzarlo por detrás.
Lección práctica de olvido.
Diseccionando el recuerdo,
abrámoslo en canal.
Arranquémosle sus órganos
y veamos si es real
lo que por vivir pasamos
y ahora hay que desechar.

Adiós.

¿No sirvió para nada?
¿Sólo fuiste un bastón
con el que llegar a Ahora?
Y ahora me fallas y caigo
en el polvo de Ahora.
Y me estampo .
Gracias.