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jueves, 11 de septiembre de 2014

En la colina de Brys-Néil (Memorias del Otro Lado II); de Julia Pons Montoro

"Los habitantes de los Reinos no miden el tiempo como nosotros. No cuentan en horas, días y años, pues sería inútil, ya que allí el tiempo no es exacto, a veces discurre lentamente y a veces se acelera. [...] Tal vez os parezca difícil de concebir, pero seguro que os hacéis una idea si pensáis en todas las veces que una maravillosa velada se os pasó en un instante, mientras que una tarea tediosa se os hizo interminable. Así podréis imaginaros cómo es el tiempo en el Otro Lado."

SINOPSIS
En esta segunda entrega de "Memorias del Otro Lado", Féyzlim, Dilion, Lil y Narizotas partirán en busca de Melvina, la cabeza perdida del rey de las quimeras. Ahora les acompaña Éylian, el hermano de la fábezmik, más desconfiado y suspicaz que ella, y su quimera Unna. El viaje les guiará hasta una misteriosa colina embrujada, donde se oculta un terrible secreto. En los Reinos la situación se está volviendo cada vez más crítica, corren muchos extraños rumores y la joven fábezmik deberá afrontar una de las pruebas más duras de su existencia. ¿La traicionará su exceso de confianza?
Volvemos a este mundo tan fantásticamente fantástico inventado por Julia Pons Montoro, del cual hablé en mi opinión acerca de la primera parte.

La historia en este segundo volumen de la saga continúa por donde se quedó, si bien toma unos derroteros algo distintos de lo que uno imaginaría. Además, se oscurece la claridad de la inocencia reinante en la primera parte para mostrar unos personajes que, sin dejar de ser infantiles, abandonan su transparencia y se niegan a enseñarnos su cara más oculta. La bondad y la maldad empiezan a difuminarse y a confundirse: ya no es tan fácil saber de quién fiarse.

Féyzlim y sus compañeros se dirigen hacia un destino muy concreto, pero algo se interpone en su camino y los detiene: en los buenos viajes siempre ocurren imprevistos. Entonces terminan todos en un hogar acogedor, dentro de un pueblo tenebroso del Bosque Alado (nombre que tiene su razón de ser). A su alrededor empiezan a aparecer personajes extraños que les descubren la existencia de objetos más extraños aún y de lugares que sería mejor no conocer.

Lo mejor de visitar el Otro Lado es descubrir cosas inesperadas y originales a cada paso. De esta nueva entrega de las Memorias me quedo con la forma que tienen de medir el tiempo los habitantes de los Reinos, y con eso que les pasa a las criaturas cuando se les acaba el mismo y les llega la muerte, tan distinta a la que nosotros conocemos. También he disfrutado de los nuevos personajes (incluyendo cada una de sus peculiaridades) y de esa lucha de Féizlim consigo misma, muy acertada para aportar relieve a un personaje en el momento preciso en que empezaba a necesitarlo, y más tratándose de toda una protagonista. 

Una rapidísima lectura, tan impecablemente escrita como la primera; un trocito más de fantasía que nos trae Julia Pons Montoro para evadir la mente de niños y mayores; un pequeño recuerdo de los varios que componen las Memorias del Otro Lado.


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*Pinchar aquí para acceder a En la colina de Brys-Néil en Amazon (también disponible en papel).
**Pinchar aquí para acceder al blog de la autora.

jueves, 21 de agosto de 2014

Her

SINOPSIS
En un futuro cercano, Theodore, un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, compra un día un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo.

Me ha sorprendido. Sabía que era rara y que por tanto tenía probabilidades de gustarme, pero no sabía que me envolverían tanto ese mundo y ese Theodore tan reales y tan cercanos

Her está muy bien ambientada, en un futuro que no requiere de ostentosas máquinas o vehículos volando entre rascacielos. Porque es un futuro no muy lejano, en el que la tecnología ha evolucionado hasta el punto de existir inteligencia artificial o videojuegos de realidad virtual con cuyos personajes se puede interactuar.

Cómo me divertí mientras lo iba descubriendo todo, cómo disfruté de la película con todos los sentidos, ya que es una película de sensaciones, que evoca con sus sonidos (y no me refiero a la banda sonora exclusivamente), sus colores (me encanta el vestuario) y sus (no) texturas.


Sus no-texturas. ¿Cuánto importa que puedas tocar a una persona para poder amarla? ¿Y para comprometerte con ella el resto de la vida? ¿Y si no es una persona? ¿Cuánto importa que sea una máquina? ¿Qué piensa una máquina, qué hace mientras no está contigo? ¿Siente, o está programada para sentir?

No pensé que me haría tantas preguntas, aunque conocía el mensaje global de la película antes de verla. Pero lo consiguió, consiguió que me hiciera preguntas sobre el amor, sobre los celos, sobre las relaciones. Hay pocas películas que hayan planteado el tema como lo ha hecho Her (si es que hay alguna), y el añadido de una parte artificial como elemento de la pareja amorosa le otorga un enfoque inesperado y diferente, pero que al mismo tiempo se puede aplicar a la realidad cotidiana. 


Las escenas están impregnadas de la melancolía y la mirada azul hipnotizante del protagonista, que acapara gran parte del metraje. En medio de su soledad, se encuentra con un cartel audiovisual que anuncia un nuevo sistema de inteligencia artificial llamado OS (Operating System), y no tarda en adquirirlo. Entonces comienza a interactuar con él, con una voz de mujer llamada Samantha que empieza a despertarle sentimientos inquietantes.


Hay mucha humanidad reflejada en la gente que pasea por las calles, pero la realidad te golpea cuando ves cómo cada persona va metida en su mundo, con sus auriculares-última-tecnología que les van poniendo al día de las noticias y de los correos electrónicos o que, incluso, utilizan para hablar con sus OS mientras caminan. La sociedad va siendo invadida por la tecnología y adaptándose a nuevas posibilidades en el ámbito de las relaciones, humanas y artificiales.



Y a Samantha, a ella también hay que intentar comprenderla. Enamorarse siendo un programa de ordenador tiene sus desventajas, como no tener cuerpo. Pero no os paréis a pensar en las ventajas, que también las hay. Es más divertido y asombroso descubrirlo viendo Her.

domingo, 17 de agosto de 2014

El camino de las luciérnagas; de Mónica Rouanet

"Comenzó a pasar lista. Lo hacía todos los días. ¡Con lo fácil que era levantar la cabeza para comprobar si alguien con mucha suerte había dejado su sitio vacío! Yo estaba seguro de que era para joderme a mí, decir mi nombre en voz alta y resarcirse así de las miles de veces que sus profesores habían vociferado el suyo en su época de estudiante: ¡Donato Monedero Pobre! Aunque a lo mejor lo hacía porque había bajado el número de vocaciones y quería engancharme para formar parte del clero...
-Iván Aberasturi de la Serna.
-¡Presente!
-Pedro Alzueta Megías.
-¡Presente!
-Alberto Baena Romero.
-¡Presente!
-Rodrigo Castro Alvear.
-¡Presente!
-Atanasio Cuervo Feliz.
¡La boca se le llenaba! Disfrutaba al decirlo y lo hacía siempre mirándome con fijeza, echándomelo en cara."

SINOPSIS
El lector tiene en sus manos una de esas historias que, desde las primeras páginas y sin apenas percatarse de ello, lo agarran por la solapa y lo llevan en volandas hasta el final; una novela que logra el deseo irrefrenable de llegar a casa, tumbarse en el sofá y continuar leyendo por el párrafo donde quedó el marcapáginas. El camino de las luciérnagas es una novela colmada de crímenes, sospechas, confusiones…, escrita magistralmente en dos planos temporales. Mónica Rouanet nos narra la historia de Tano alternando su adolescencia en los 80 —el bachillerato en un colegio de curas, los primeros escarceos con el alcohol y las chicas— con su vida actual, 30 años después. Mónica Rouanet, una nueva autora dotada con una habilidad innata para tramar argumentos, ya logró entusiasmar a varios miles de lectores con la versión digital de El camino de las luciérnagas, que ahora aparece publicada en papel.

Con esta reseña hablo por primera vez, al mismo tiempo, de una autora, de una novela y de una editorial. Y es que La Fea Burguesía Ediciones acaba de nacer y, por lo que veo, promete buenas novelas con una edición muy atractiva y al mejor precio. En este caso ha dado vida a la edición digital de El camino de las luciérnagas, que durante un tiempo estuvo disponible a la venta en Amazon (y ahí sigue, pero yo me quedo con esta "fea" edición).

Y como, no hace mucho, editorial, autora y novela se acercaron a presentarse a Madrid, con ese aire tan educado y elegante que les otorgan sus oscuros bombines, aproveché la ocasión. La presentación fue multitudinaria, divertida e interesante, y lo malo de estas cosas es que se hacen cortas, pero lo mismo pasa con las novelas de características tales. Y esta, la gente que ya la había leído aseguraba que te agarraba y no te soltaba, y la editorial, que te devolvía el dinero si no era así. Así que... bueno, no me ha enganchado nada.

¿He sido lo suficientemente creíble?

El camino de las luciérnagas tiene un comienzo tan simpático que es imposible que no te atrape ni un poquitín. Supongo que un comienzo es bueno si consigue mantenerme leyendo más de veinte páginas del tirón (no muchas de las novelas que leo lo consiguen). Un tema muy recurrente en la novela son los nombres y los apellidos. Combinaciones graciosas de nombres y apellidos que dan para unas cuantas (son)risas. El protagonista vive marcado por el suyo, Atanasio Cuervo Feliz, y tiene tendencia a fijarse en gente que, como él, ha sufrido las consecuencias de unos progenitores cuyos apellidos encajan demasiado bien. Es un recurso que, sin llegar a hacerse pesado, otorga escenas de humor a la novela y le da parte de su personalidad. No en vano fue una anécdota similar la que, según contó Mónica, dio origen a la historia tal como es hoy.

Así que Atanasio Cuervo Feliz, escena del pasado tras escena del presente, escena del presente tras escena del pasado, va narrando lo que le ocurrió durante uno de sus cursos de instituto allá por 1985 y cómo en la actualidad se ha tropezado de nuevo con ese episodio que habría querido dejar atrás. Y a medida que avanza la lectura, aumentan los descubrimientos del presente y la información que recibimos del pasado, presente y pasado crecen y se entretejen hasta que la imagen del lienzo se hace al final completamente nítida.

Son pocos personajes porque ninguno sobra, y son pocas páginas por la misma razón (y si no lo son, lo parecen). Están los padres, los amigos y los profesores en el pasado; los compañeros de trabajo, la familia y los reencuentros en el presente. Está el colegio de curas, las idas y venidas de chicos y chicas, amor del de verdad (ni el de las películas ni el de las novelas), escarceos con el cigarro y la pastilla, tardes de estudio y noches de fiesta, estudiosos y juerguistas. Y ahora está ese crimen que lo trae todo de vuelta, que lo trae a él de vuelta, a aquel amigo que se hacía llamar Hans, porque en cuanto a nombres y apellidos era de los suyos. En cuanto a nombres y apellidos.

La única expectativa que no se ha cumplido ha sido que pensaba que el final iba a ser más apoteósico. Tal vez demasiado apoteósico para que la novela siguiera conservando esa acertada sensación de realismo que transmite. Así que mejor que se quede como está, y yo con las ganas de saber algún detalle más del pasado (mi parte favorita era ver cómo se las arreglaba Atanasio con su vida social de los ochenta).

Pues sí, la novela es entretenida y capaz de mantener la atención. Está escrita de forma sencilla pero pícara a ratos, haciendo sonreír aunque lo que cuente sea muy serio. Y Atanasio, sobre todo de niño, es un antihéroe de esos a los que es fácil comprender, más aún si alguna vez te sentiste un poco pringado cuando eras joven.

3,75

miércoles, 13 de agosto de 2014

Hoy toca ser feliz; de Mago de Oz

Uno de los primeros grupos que descubrí cuando era joven (más joven que ahora) fue Mago de Oz. En mi círculo de amigos era un grupo muy "venerado", así que inevitablemente me acerqué a él, o él se acercó a mí. La verdad es que tienen canciones y "canciones". Algunas las escucho y no las aguanto, mientras que otras me parecen una preciosidad, con buen ritmo y letras inspiradoras. Últimamente he vuelto a escuchar algunas, sobre todo las segundas. Os rescato una que me pone de buen humor:

Una canción para ponerse de buen humor



No es lunes, pero se aproxima la mitad de la semana, que quizá es peor (sobre todo para quien tenga que trabajar). El estrés se acumula en un montón que crece hasta hacerse muy alto el miércoles, y luego va disminuyendo a medida que vemos como se acerca el final de la semana. Al menos eso suele pasarme a mí. Así que hay que echar abajo esa montañita de preocupaciones dándole al play, cerrando los ojos, escuchando y dejando que nuestras ilusiones vuelen. Porque...

"Las estrellas en el cielo 
 son solo migas de pan 
 que nos dejan nuestros sueños 
 para encontrar 
 el camino, y no perdernos 
 hacia la Tierra de Oz, 
 donde habita la ilusión."

P.S.: hablando de estrellas... ¿habéis visto las que han llovido esta noche?

sábado, 2 de agosto de 2014

Los Mumin: La llegada del cometa; de Tove Jansson

"El Mumintroll contemplaba el desolador paisaje y pensaba que la Tierra debía estar aterrorizada viendo la bola de fuego que se acercaba. Pensaba lo muchísimo que amaba todo: el bosque, el mar, la lluvia y el viento, el sol, la hierba y el musgo, y que sería imposible vivir sin ellos.
Pero luego pensó: mamá sabrá cómo salvarlo todo. "

SINOPSIS
Un día todos los colores desaparecen del valle donde viven los mumin. ahora los árboles son grises, las flores son grises, el puente multicolor que acaba de construir papá Mumin es gris, incluso el río y el cielo son grises. Su hijo, el Mumintroll, junto con su amigo el animalito Snif, emprende una peligrosa misión en balsa río abajo para averiguar si realmente su valle está amenazado por la llegada de un cometa. Durante el viaje, harán amistad con un variopinto grupo de criaturas. Cada uno posee algo que es lo que más ama en el mundo y que quiere salvar del cataclismo... 
Tove Jansson, conocida por esta serie sobre los habitantes del Valle Mumin, creó un mundo paralelo, mágico, amable y sorprendente habitado por el Mumintroll y su familia. Jansson realizó un aporte novedoso y audaz al folclore nórdico: si hasta entonces el troll era un personaje temible, desmañado y estúpido, con estos cuentos para niños la palabra troll comenzó a identificarse con seres que resultan conmovedores por su profunda bondad y su sentido del compañerismo.


Ya hace meses contaba por aquí la historia de cómo este libro llegó a mis manos por arte de magia (básicamente cerré los ojos, pedí un deseo y apareció sin hacerse esperar demasiado). Aún ahora sigo intentando la misma maniobra, pero no vuelve a resultar. Excepto en aquella ocasión en que, en la caseta de Siruela de la Feria del Libro de Madrid, me topé con la colección entera de Los Mumin y una simpática dependienta que me dio una sorpresa: me contó que los habían reeditado, con motivo del centenario del nacimiento de la autora.
Tove Jansson con sus personajes

Es uno de esos libros para niños y adultos, que me ha sabido deliciosamente gracias a una narrativa que combina inocencia y perspicacia de manera magistral. Eso y las ilustraciones (de la propia autora); reconozco que sin ellas no hubiera sido lo mismo. 

Es fácil evadirse cuando entras en el Valle Mumin
Allí está la casa del Mumintroll, en una colina verde, junto a un río con un puente y, por supuesto, árboles, flores y un cielo muy azul. Así es, hasta que llega el cometa y todo se cubre de un polvo gris.
El valle donde vivían era maravilloso. Estaba lleno de bichos felices y árboles grandes y verdes. El río corría a través del prado, daba una vuelta por la casa azul de los mumin y desaparecía hacia otros lugares con otros animalitos que se preguntaban de dónde vendría.

No hay familia más acogedora que la que vive en el Valle Mumin
Papá Mumin, con su sombrero de copa, es alguien cortés con sus invitados, aunque no protagoniza muchas aventuras en La llegada del cometa. Lo conoceremos mejor en Memorias de Papá Mumin, la novela que adquirí en la Feria del Libro y que ya estoy deseando leer, después de ojearlo y ver lo graciosamente que está escrito.
Mamá Mumin es una mamá en toda regla, siempre pendiente de que todo esté en su sitio, de que a nadie (a nadie) le falte un plato de comida casera o un lugar confortable para dormir. Es una mamá que lo lleva todo con mucha calma, que no es demasiado sobreprotectora ni tampoco despreocupada. No tiene problemas en dejar que su hijo el Mumintroll se vaya de aventuras con sus amigos, y siempre lo estará esperando para recibirlo a la vuelta con un buen abrazo de madre.
El Mumintroll es el protagonista, al menos de esta historia, junto con su amigo Snif, que aunque no es un mumin (tiene forma de canguro) es como de la familia. El primero es aventurero y valiente, y el segundo aventurero y miedica, y un poco codicioso (le encantan las cosas brillantes). Me ha hecho mucha gracia la personalidad de Snif; creo que es el personaje más infantil y se comporta como lo hacemos cuando somos niños, siempre buscando presumir de algo o ser el protagonista, cogiendo rabietas cuando no le hacen caso suficiente...  
La madre Mumintroll estaba en el jardín colocando conchas alrededor de las flores.
¿Lo habéis pasado bien?, preguntó.
¡Hemos estado por lo menos a diez millas de aquí!, explicó el Mumintroll. ¡He visto el mar! He buceado en unas olas enormes y he encontrado unas cosas preciosas que empiezan por P y terminan con S... Pero no puedo decir lo que son, porque es un secreto.
Y yo he encontrado una cosa que empieza con C y termina con A, gritó Snif. En algún lugar en medio hay una U y también hay una E y una V. ¡Pero no digo más!

Y después, a lo largo del viaje que emprenden para descubrir por qué se ha llenado todo de polvo gris, conocen a más compañeros de aventura. Y cada criaturita tiene su forma de ser y su obsesión en la vida y su forma de ganarse un hueco dentro de nosotros, porque seguro que nos veremos identificados con sus manías
Como el sabio Snusmumrik, que tiene forma de espantapájaros y toca la armónica.
O el Desmán, con un carácter de lo más pesimista y pasota.
O los hemul, cada uno obsesionado con sus propios hobbies como si no existiera otra cosa en el mundo.
O esas otras muchas criaturas que quien se atreva a adentrarse en el mundo creado por Tove Jansson podrá conocer.
Todo se complica más cuando se quiere ser propietario de las cosas. Yo sólo las miro, y cuando me voy las llevo en la cabeza y así puedo hacer algo más divertido que llevar un montón de sacos a cuestas.

Llama la atención que los diálogos sean directos, sin ningún tipo de indicación (ni guiones, ni comillas...). Nunca había leído una novela escrita así y curiosamente se me han juntado ahora varias a la vez. Me parece un recurso que queda elegante y espontáneo.  

En fin, que estoy muy contenta de haber descubierto estos libros; además, creo que la autora es de esas escritoras con una vida interesante, al menos en lo que a creación artística se refiere. Hablar sobre ella y sobre el origen de los mumin daría para una buena entrada, pero yo no tengo habilidad para construir biografías así que, si os interesa, os animo a cotillear vosotros mismos por la red. Es una pena que sus libros no sean muy conocidos (me cuesta horrores dar con ellos en los comercios corrientes). Sin embargo, estos días sí que se puede ver por las librerías otra novela suya fuera de esta colección, editada también por Siruela con motivo del centenario, y su título no puede ser más adecuado pues se trata de El libro del verano. Es una historia más realista y no tiene mala pinta, aunque yo de momento me quedo un rato más con los mumin.

Hace mucho que no doy cinco libritos, y creo que tengo que aprovechar el momento, que ya tenía ganas. Vale que no es el novelón del siglo, pero como libro para niños (y no tan niños), se lo ha ganado.

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