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lunes, 14 de julio de 2014

Lágrimas de tequila; de Cita Franco

"Como cada mes me encuentro en la sala de espera del psiquiatra aguardando mi turno. Hoy llueve y me encanta. Los días grises y llorosos son mis favoritos, no sólo porque muestran la belleza más abstracta de lo cotidiano, sino porque son una manifestación de que hasta el cielo, lo grande, lo inmenso, es vulnerable. 
Me he sentado al lado de un ventanuco para poder mirar la lluvia y a la gente huir de ella. Las gotitas que resbalan por el cristal son graciosísimas. Me quedo absorta. Tras varios segundos, quizá minutos, noto pequeños tironcitos en la manga de mi camisa, ya está aquí Mariví, pienso. 
—Hola Mariví, ¿cómo estás? el mes pasado no te vi. 
—¿Qué haces? ¿A quién miras? —me pregunta, nerviosa. 
—Estoy mirando las gotitas que resbalan por el cristal —respondo con una sonrisa y señalando el descenso de una de ellas. 
—Son muy bonitas, hacen formas, mira, esta parece el rastro que deja una serpiente —me comenta, excitada. 
—Sí lo son, ¿echamos una carrera de gotitas?"


SINOPSIS
Lágrimas de tequila es un conjunto de catorce relatos donde encontraremos ternura, anhelos, vino, rosas, locura, amor, crimen, soledad, melancolía, algo de ironía y, sobre todo, mucha verdad. Aquí no hay héroes ni villanos, hay vidas y vivencias. Personajes con los que empatizarás y a los que te será fácil detestar. Como un chupito de tequila, cada historia es un pequeño trago acompañado del sabor salado de una lágrima y el amargo de las gotas de limón, que a veces la vida se empeña en echarnos a los ojos. Lágrimas de tequila plasma todo aquello que en ocasiones ha perturbado la mente de quien lo narra, haciendo que no descanse hasta plasmarlo en el papel y así resarcirse. Sin pretensiones, sin esperar nada. El mero desahogo de haberlo expulsado, cual lágrima, cual lamento, cual resaca, es más que suficiente.

Empezamos metiéndonos en la piel de la autora (Yo); leemos bajo las sombras verdes de un parque que alberga sorpresas (Observa y el vagabundo);  vivimos el cambio de aires de una madre soltera y su hijo adolescente (Como solo el vino de la mancha sabe); asistimos a la desgarradora declaración de Tamara ante el juez (Doña Tamara, prosiga); vemos pasar la película de una vida desde la perspectiva de un solitario (La derrota del ganador); descubrimos lo que hay detrás de los "chalados" (La sala de espera de colores); nos dejamos manejar por los hilos de nuestro joven jefe italiano (Elegida marioneta); nos sentamos a escuchar una vez más las historias de una anciana (Demencia rojiblanca); nos reencontramos con unas amigas y perdemos el contacto con otras (Calle Vejadores); se nos ocurre el regalo perfecto para el cumple del abuelo (Seve, Severo); nos indignamos por las injusticias de una vida de principios del siglo XX (Confianza y sacrificio); controlamos mejor las vidas ajenas que la propia (Trabajadores sociales vs vidas personales); soñamos con morir (Anhelos de un suicida); morimos por soñar para siempre con un pasado que fue mejor (Sucedió en el caserío); y paramos que nos quedamos sin aliento.

Cita Franco anunciaba a principios de año la publicación en Amazon de sus relatos, con los que decidió comenzar a caminar por el sendero de la escritura. Y yo, cuando leí Yo, ese con que da comienzo a la andadura hablando de sus vivencias con tanta gracia y con tanta magia, supe que en algún momento tenía que leer el resto. Además, no me gustan las historias con final feliz, y este título me garantizaba que degustaría unos cuantos chupitos de sabor amargo

A veces me los tomaba tan rápido, uno tras otro tras otro, que estoy segura de que estuve a punto de emborracharme. Engancha, sin lugar a dudas. Puede que unos relatos sean mejores que otros en su desarrollo o en su desenlace, pero algo que no pude pasar por alto es que todos y cada uno de ellos captaban desde el principio mi atención. Algo que atribuyo a que las situaciones a las que se enfrentan los personajes son tan cotidianas y reales que no cuesta en absoluto sufrirlas o disfrutarlas en tus propias carnes con total empatía: son todo reflejos de ti mismo, o de un amigo tuyo, o de tu abuelo o abuela, o de un conocido. Todos reflejan la cruda realidad, la más real de las realidades (parece que cuanto más duele algo, más real se siente).

La escritura de Cita, ya sea en primera o en tercera persona, es natural y sin florituras, casi familiar. En general la edición está bastante cuidada, y aunque sobre todo al final encontré alguna que otra errata, también dudo si no sería en parte por el cambio de formato algo accidentado que sufrió para que pudiera leerlo en mi e-book.

Observa y el vagabundo se parece a las anécdotas que a veces me imagino que me podrían pasar para hacer la vida más emocionante, y aunque tiene su punto de desgracia, digamos que el enfoque es más o menos optimista. 
El final de Como solo el vino de la mancha sabe fue de los que me decepcionó ligeramente. 
De Doña Tamara, prosiga, destaco la sorpresa que contiene, a la que da forma llevando cierta situación del ámbito sanitario hasta las últimas consecuencias. 
Creo que La derrota del ganador fue el que menos me gustó; es más difícil identificarse con el narrador (quizá un poco extremista) y tampoco logró sorprenderme. 
Los personajes de La sala de colores transmiten ternura y se da una acertada visión sobre los pacientes psiquiátricos. 
Elegida marioneta me cautivó porque me sentí precisamente arrastrada por un hilo invisible a través de una serie de idas y venidas laborales que no entendía del todo y no sabía dónde iban a terminar. 
Demencia rojiblanca tampoco fue de los más destacados, pero es un buen homenaje a esa enfermedad del olvido. 
Título ocurrente a parte, Calle Vejadores me mantuvo una vez más pegada a sus personajes, pese a que supiera más o menos lo que iba a ocurrir. 
Seve, Severo me gustó en sus comienzos pero me esperaba un final más sorprendente; de este me quedo con la pareja protagonista. 
Confianza, sacrificio está narrado en tres partes y cuenta muy resumidamente la vida azarosa de una joven madre viuda a partir de que acude a una oferta de trabajo en Suiza. Me hizo sentir rabia, al mismo tiempo que intentaba ponerme en el lugar de personajes con motivaciones poco defendibles. 
Trabajadores sociales vs vidas personales fue uno de los que más me atraparon; su título lo dice todo: transmite la impotencia, ante su propia vida familiar, de una mujer que disfrutaba de su trabajo ayudando a otras familias. 
Otro que no me convenció fue Anhelos de un suicida: tiene algo en común con La derrota del ganador, y es que ambos son muy narrativos y quizá caigan un poco en el moralismo. 
Sucedió en el caserío es una buena guinda para el pastel, conteniendo el que para mí ha supuesto el mejor final de todos.

He sido un poco críptica porque los relatos se disfrutan más si uno se enfrenta a ellos a ciegas. Yo siempre procuro evitar enterarme de qué van, pero he querido dar alguna pincelada por si hay algún indeciso por ahí que quiera saber con algo más de detalle lo que se puede encontrar en Lágrimas de tequila. Es decir, de todo. Sintetizando y mezclando: reivindicación social, pobreza, asesinatos, amor, ternura, olvido, dedicación, reconciliación, ruptura, arrepentimiento, perdón, nostalgia, vejez, curiosidad, descubrimientos, pasado, presente, soledad, maldad, padres, hijos, abuelos, acoso, maltrato, moralismo, política, realidad, confianza, desengaño...

3,5
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*Pinchar aquí para acceder a Lágrimas de tequila en Amazon.
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domingo, 13 de julio de 2014

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo; de Albert Espinosa

"Descendí y vi que el cartel de la tienda tal como la recordaba ya no existía. En lugar de la entrañable tiendecita de marcos había ahora una de sueños. Había oído decir que era un negocio en alza."

SINOPSIS
¿Y si con solo mirarte pudiera desvelar tus secretos? ¿Y si con solo mirarte pudiera sentir con tu corazón? ¿Y si en solo un instante fuera posible saber quiénes somos el uno para el otro? 
 Marcos acaba de perder a su madre, una reconocida bailarina que le ha enseñado todo en la vida, y decide que su mundo ya no puede ser igual sin ella. Justo en el momento que va a dar un giro a su vida, una llamada de teléfono cambia radicalmente los acontecimientos.

Ojalá que no sepáis de qué va esta novela. Ojalá que no, porque entonces no os la recomiendo, porque es divertido cuando crees que vas a leer una historia de amor típica (aunque solo sea un poquito típica) y las páginas que pasas no son más que una bofetada tras otra a tus previsiones, y tu gesto de "esto ya me lo sé" va mudando en uno de "un momento, que por aquí no es, que nos hemos salido del camino".

Albert nos introduce sin ningún sobresalto en el hogar de Marcos, y todo parece muy normal y hasta algo lento durante unas pocas páginas (es una novela corta y todo dura pocas páginas). Luego viene la primera extrañeza, la visita en medio de la noche, las jeringuillas llenas de algo, que no voy a decir qué es, si droga, si medicinas, si veneno... Y para rematar, Marcos enciende la tele y pone las noticias y entonces ya no sé qué estoy leyendo, por qué ocurren esas cosas. Es extraño, tan extraño que casi te hace preguntarte si estás leyendo una novela distinta a la que crees; cierras el libro, marcando con el dedo la página por la que ibas, y vuelves a mirar con atención la portada, la contraportada y los huecos que dejan las letras a ver si es que se te ha escapado algo importante.

No hay mucha acción. Se trata más bien de una novela intimista, centrada en lo que nos cuenta Marcos en primera persona y en lo que piensa. Y piensa mucho en su madre y en lo que ella le enseñaba. Empieza por hacernos reflexionar acerca del fascinante mundo de la noche y sus sonidos, de la importancia de las almohadas... Hasta que sale de su casa a la mañana siguiente no empiezan a pasar cosas. Marcos es requerido en su trabajo para una tarea importante que tiene que ver con un don suyo. Y allá que va, allá que realiza su cometido y desde allí que se va a otro lugar, esta vez guiado por su propio deseo o intuición. Y de ese lugar se va a otro donde toda la verdad le es revelada. Y cuando digo toda es toda, toda. Y cuando digo verdad es Verdad.

Lo que ocurre es lo que menos se narra. Predomina lo que medita a lo largo de su camino de un lugar a otro, lo que recuerda: los consejos de su madre acerca de las personas, del amor, del sexo y de la vida. Una madre con la que viajó mucho de ciudad en ciudad y de espectáculo en espectáculo. Solos él y su madre, a veces durmiendo juntos y otras bañándose juntos, aunque al principio tales cosas le eran incómodas. Ella no creía en el corazón, sino en el esófago; ella opinaba que "el mundo sería mejor si nuestro yo sexual invadiera nuestro yo de ir por casa. [...] Hablaba de que la felicidad que sentimos en la alcoba debía trasladarse a la oficina, a un día triste de invierno mientras paseamos por la calle o esperamos el autobús." 

Y luego, sí, está la chica. La chica para Marcos. Porque él ama a su madre desde hace mucho, pero ahora de repente se encuentra con una chica a la que también ama. Sin embargo, aunque hay muchos tipos de amor en esta breve historia, el que menos predomina es aquel que uno espera encontrar en una novela (sí, me refiero al "de pareja"). 

Igual parece que me ha gustado mucho, pero sólo me ha gustado y ya. El problema es que no sabría decir los fallos, sólo los aciertos. Me ha gustado que me sorprenda, que juegue a despistar con ese título para después desplegar toda su originalidad ante el lector. Me han gustado algunas de las reflexiones, incluso las reflexiones sobre almohadas. Aunque es la primera novela que leo de él, creo que la forma de ver el mundo de este autor es distinta, lo cual se deja notar en sus palabras. 

3,5

sábado, 28 de junio de 2014

Lo que encontré bajo el sofá; de Eloy Moreno

"Dejé la taza en la cocina, cogí el abrigo y salí a buscarme."
SINOPSIS
¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida? Quizás encuentres objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, esquirlas de otra vida... o uno de esos secretos que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: "tenemos que hablar" ¿Y si movemos una sociedad? Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca manzana. Pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.

En un plisplas me leí Lo que encontré bajo el sofá. Todo un récord tratándose de mí, que últimamente suelen durarme semanas. Pues ésta, cayó en tres días. Eso es algo bueno, y en general me llevo el recuerdo de una buena lectura, pero no de una lectura que vaya a recordar mucho tiempo. Es decir, que después de todas las fantásticas opiniones que había leído pensaba que me iba a dejar más huella, que no sólo iba a tratarse de una novela entretenida y fácil de leer.

Lo que sí que he podido llegar a entender es ese afán por conocer Toledo que se despertó en la mayoría de los lectores. Estuve en Toledo poco antes de leer la novela y aún así sentí ganas de volver y fijarme en los detalles en los que no había reparado. Lo mío fue una visita rápida, pero Lo que encontré bajo el sofá es a veces la transcripción de una visita guiada entre rincones y leyendas. Dan ganas de regresar a buscarlos, de hacer la visita de noche para comprobar si de verdad es más mágico. Me he acordado mucho durante la lectura de El coleccionista de relojes extraordinarios de Laura Gallego, del cual no recuerdo nada la trama pero sí me dejó grabada la imagen de una ciudad laberíntica y medio fantástica,  y curiosamente, como en la novela de Eloy, también aparecían relojes como elemento importante.

Eloy escribe de forma sencilla pero con gran sensibilidad, a base de escenas cortas que se van intercalando, y con alguna que otra frase para pensar o para sorprenderse escondida entre las letras.

Me ha gustado ese caleidoscopio de vidas que refleja el autor. Pese a centrarse en dos o tres protagonistas de edades variadas, en el texto se incorporan brochazos de otras existencias que se desarrollan al mismo tiempo en lugares más o menos próximos, asomándonos a las ventanas de los edificios para penetrar en las privacidades de hombres y mujeres, adultos y niños, que llevan a cabo actos de diversa moralidad.

El argumento se apoya en temas de actualidad; hay mucha reivindicación relacionada con la situación de España, especialmente con la corrupción a todos los niveles de la sociedad. No es algo que haya hecho menos interesante o más pesada la lectura, pero sí que me he planteado si no era suficiente con todo lo que leemos ya en las redes sociales como para además encontrarte con ello en una novela, que suele leerse para desconectar. Dejando de lado la novela, a veces me cansa tanta negatividad por todas partes.

Es divertido leer historias sin saber exactamente lo que vas a encontrar. Esas sinopsis que dicen mucho sin decir nada. Ahora estoy con una que me está dejando del revés con su argumento (lo cual me encanta). Debajo del sofá he encontrado aproximadamente lo que esperaba después de leer otras opiniones, pero aún así no sabía por dónde iban a ir exactamente los tiros. Debajo del sofá va por todo lo que esconden las personas más allá de la superficieHay pelusas de polvo asquerosas y objetos perdidos y añorados. Pensadlo. Debajo de este osito con gafas que lee un libro hay algo más que algodón. Debajo de cualquiera de vosotros hay mucho, mucho más de lo que nadie que no seáis vosotros pueda imaginar. Hay cosas malas y buenas... Hay ositos asesinos... 

(Pero no os vayáis, ¡que era una forma de hablar!)

3,75

martes, 24 de junio de 2014

Los Diletantes (El Quinto Sello I); de Antonia Romero

"— [...] Los Diletantes somos los únicos vampiros a los que les importa la estabilidad del mundo humano, los únicos que nos preocupamos por que tengan cierto bienestar.    
Aparté el plato y la miré, sin poder evitar cierto desprecio.
—Vosotros no los necesitáis. Podéis jugar a hermanitas de la caridad, pero igualmente los menospreciáis.     
—Muchos son despreciables. Se matan entre ellos, roban, violan y hacen daño a las personas que les aman.
—Pero también los hay que se sacrifican y aman si reservas, se entregan a los demás y luchan por mejorar el mundo que se han encontrado."

SINOPSIS
Ada tiene dieciséis años y acaba de perder a sus padres en un accidente. Desde que despertó del coma tiene extrañas pesadillas que la atemorizan y cuando alguien la toca recibe visiones de sus vidas. Su hermana se hace cargo de su tutela y se la lleva a vivir con ella a un pequeño pueblo, cercano a Barcelona. Ada intenta integrarse, y acepta retomar sus clases de piano con Andrew, un misterioso y joven profesor que despierta en ella sentimientos contradictorios. Pero cuando su piel roza la del joven inglés se muestra ante ella un personaje de otra época, un accidente de caballo y su muerte. Andrew ayudará a Ada a recordar lo que ocurrió realmente la noche en que murieron sus padres, le mostrará un mundo de oscuridad en el que cuatro razas de vampiros pueblan la Tierra. Descubrirá que su destino era ser una Diletante y tendrá que aceptar una realidad de la que ya no puede escapar y en la que quizá no pueda sobrevivir.

De acuerdo con la multitud de opiniones leídas durante el tiempo que esta novela permaneció en mi limbo de libros por leer, Los Diletantes prometía ser una obra juvenil original, alejada de los manidos argumentos vampíricos que se han puesto de moda últimamente. Había leído La tumba compartida, de la misma autora, y resultó poseer una trama trepidante, así que llegué a creerme sin dificultad lo que prometían las reseñas. Pero me he llevado una decepción.

Esta primera entrega de saga vampírica comienza muy aceptablemente, con una adolescente en un entorno familiar difícil, un personaje con fondo, una protagonista fuerte y con la que uno podría identificarse. Entonces, la cosa parecía pintar bien. Sin embargo, pasaban las páginas y, para mi gusto, no había suficiente emoción, no acontecían demasiadas cosas o lo hacían muy despacio. Y, cuando ocurrían, no me parecían tan sorprendentes o distintas de lo habitual en este tipo de novelas

Tanto la protagonista femenina como el masculino (cuya identidad prefiero no revelar por si acaso) me han atraído bastante en sus inicios por la historia que había detrás de ellos y por su personalidad. Me gustaba que se encontraran el uno con el otro, escuchar lo que tenían que decirse e ir descubriendo sus secretos. Sin embargo, para mi asombro y terror, a medida que avancé en la lectura empecé a adivinar un parecido que jamás hubiera querido encontrar en esta novela, un parecido a las de Stephenie Meyer (las únicas de esta temática que he leído). No todo, pero algunos elementos; en especial, el romance y sus dos partes integrantes. A partir de ahí no pude seguir leyendo sin ver las caras de Bella y de Edward, y sobre todo la de él, difuminadas sobre las de Ada y su pareja masculina. 

En todo ello, además, influye mi poco entusiasmo por las historias de vampiros y el hecho de que cada vez conecto menos con las novelas juveniles. Que yo no haya sabido disfrutar de esta no quiere decir que otro tipo de lector no pueda hacerlo, porque la calidad de escritura de Antonia es buena y sus historias están bien urdidas. Por eso he decidido no continuar con esta saga y centrarme en el resto de obras de la autora (que además acaba de publicar una nueva cuya sinopsis me ha picado la curiosidad).

Se trata, en definitiva, de una novela entretenida hasta cierto punto, aunque no he podido evitar que se me hiciera un poco cuesta arriba. No he logrado empatizar con el carácter de la historia y de los personajes. Y aunque no me la recomiende a mí misma, sí creo que puede gustar a un perfil de lector más joven o más dado a leer historias de amor paranormal.

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domingo, 15 de junio de 2014

Féyzlim en el País de las Quimeras (Memorias del Otro Lado I); de Julia Pons Montoro

"Féy cada vez estaba más perpleja y no sabía qué decir. A lo mejor no había sido una buena idea elegir aquella chimenea: estaba empezando a asustarse. Sin embargo, el rostro sonriente de la mujer la tranquilizó. ¡Aquella debía de ser la bruja Delrevina!  
– ¡Ah, oscuro! Como eres de aquí, sabes cómo no venir. Una eternidad, una eternidad y no te ayudo –la mujer se fue andando tan contenta sobre las manos hacia la silla gigante y dejó encima de ésta la bandeja. Después se dirigió hacia Féyzlim y estiró una pierna hacia ella–. ¡Anda grande, no lo cojas y no me sigas! –Féy estaba congelada, pero creyó entender que la bruja pretendía que ella la agarrara de un pie. Titubeó y finalmente lo hizo. Entonces la fábezmik se sintió atraída por una fuerza invisible y, al igual que si fuera un imán, se quedó pegada al techo por las manos, con el pelo erizado hacia arriba."


SINOPSIS
Al principio de los tiempos los innumerables Reinos mágicos se encontraban unidos y en equilibrio. Entonces llegó el misterioso Tejedor de Engaños y provocó la Gran Caída, un cataclismo que hizo que la Dimensión Mortal -nuestro mundo- se separara de los demás Reinos. Fue así como los humanos olvidamos de donde procedemos. Muchos siglos más tarde nace Féyzlim, una fabezmik, creada a partir de sueños cumplidos. Desafortunadamente, no tardarán en robarle a su mejor amiga: su sombra. Para poder recuperarla se verá envuelta en un largo y peligroso viaje en el que descubrirá mucho más de lo que creía saber sobre el fascinante mundo que la rodea.

Hoy he terminado de leer esta breve novela, y hoy, antes de que la magia que ha dejado en mí se vaya evaporando, diluyéndose en el aire, vengo a encerrarla entre estas letras para que no se me escape. 

Y para hablaros de lo que he hallado en esta lectura, para decidir si vale o no la pena, tengo en cuenta su objetivo. No es un best-seller, no es un thriller que pretenda mantener al lector pegado a sus páginas atento a un inminente giro de los acontecimientos, no es una novela profunda en meditaciones trascendentales, tampoco una que quiera cambiar para siempre la forma del lector de ver el mundo.

Es lo que es. Es magia, una lucecilla blanca de magia puede volverse azul, amarilla o rosa, u oscurecerse hasta tornarse negra. Es una sencilla obrita llena de imaginación, ese tipo de historias con las que tanto disfrutábamos en nuestra infancia porque aún éramos capaces de soñar

Hace tiempo que noto, con mezcla de pena e impotencia, como la magia que tanto me gustaba antes me va abandonando, y dejo de disfrutar de ciertas historias por parecerme demasiado fantasiosas. Por eso empecé un poco temerosa a leer estas Memorias del Otro Lado, y sin embargo, hoy la he terminado completamente atrapada en el colorido mundo que la autora ha recreado.

Esta novelita es una muestra de los libros autoeditados pueden alcanzar, e incluso superar, la calidad de aquellos avalados por una editorial. En toda la lectura, no recuerdo haberme topado con una sola errata o construcción rara (lo único, que según mi lector todos los capítulos eran el número 1). Además, la prosa es perfecta para la historia, transmite lo que debe transmitir.

Y es que ya desde las primeras líneas uno se impregna de la dulzura y de la inocencia de las palabras; las palabras, que salen de las páginas y se juntan a nuestro alrededor formando bosques de chimeneas, o Bosques de los Obsequios, o Montañas Moradas, o parajes que van desde lo idílico hasta lo tenebroso. Las palabras, que despiertan con su hechizo la imaginación del lector aunque esta se haya quedado dormida hace tiempo.

Es precisamente lo que nos cuenta Féyzlim en el País de las Quimeras: la pérdida de la magia, que yo equiparo, porque creo que va implícita, a la pérdida de la imaginación. Nos habla de una realidad (insisto, realidad) rota por una Gran Caída que la ha dejado partida en dos: la Dimensión Mortal (la nuestra) y los Reinos Eternos (la magia, la imaginación). O sea, que antes la magia era algo considerado real, pero ya no. Y a partir de ahí podemos abrir la jaula y dejar que nuestra imaginación escape volando.

Féyzlim, la protagonista, es una fábezmik. Los fábezmik nacen, qué bonito, de deseos cumplidos, y además se dedican a cumplir más. Pero (como le pasó a Peter Pan) pierde su sombra, se la roban, y en el proceso de recuperarla emprende una aventura que tardará en acabar. Conoce amigos y enemigos, seres tan luminosos de felicidad como ella, otros que necesitan ser iluminados, y otros tan malos que son pura tiniebla. Conoce también mundos de luz y de oscuridad. Los personajes principales son muy variopintos, ninguno humano, pero todos con sus peculiaridades físicas y psíquicas, y muchos basados en la mitología. Tratándose de una historia más orientada a niños, jóvenes o adultos con niño interior, no son personajes de gran complejidad, pero sí que representan valores importantes. Incluso los paisajes tienen su propia personalidad. Todos los elementos tienen en común lo ingeniosos que son; me encantó entrar en el país de Todo-al-revés o conocer al malo malísimo Yumo, el llamado Sin forma.

Lo único que he echado de menos ha sido el papel. Un papel lleno de ilustraciones de ese mundo y de esos personajes tan fantásticos, tan luminosos o tan oscuros. Un niño podría disfrutar de esta historia en papel. Un adulto también, claro. Sí, definitivamente, las aventuras de Féyzlim ganarían mucho impresas y adornadas por los dibujos de la propia autora, que son una delicia, tanto que con uno solo (la de la portada) me ha bastado para imaginar el resto, y mi mente era todo color y aventuras. 

Recomendado si quieres viajar muy muy lejos, y soñar como lo hacías en tu infancia. Aunque no te acuerdes de cómo se hacía.

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