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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ahora es el momento; de Tom Spanbauer

"Cuando el blanco y negro pasa a color. He estado toda mi vida buscando ese momento. Cuando una gran ráfaga de viento de Idaho se convierte en el Pájaro del Trueno y todo lo corriente se desmorona. En un instante estás en la mirada de otro, y, por cualquier motivo, el universo, el destino o pura suerte, de pronto todo se vuelve totalmente nítido, es magia, un alma toca a otra y existe el amor."

SINOPSIS
Pocatello, Idaho, 1967. Rigby John Klusener tiene diecisiete años y ha decidido emanciparse. Es hora de abandonar el hogar de sus padres, y de ese modo, con una flor tras la oreja y el dedo pulgar en alto, se dirige a pie por la autopista hacia San Francisco, ciudad que en sueños imagina como el mismísimo paraíso. 
Ahora es el momento es la historia de cómo Rigby John Klusener encuentra su lugar en el mundo. De cómo se va alejando de las estrictas restricciones de una familia granjera muy religiosa y de una comunidad hermética que se ha automarginado de la explosión cultural que tiene lugar en los Estados Unidos en esa década. 
Ahora es el momento ha sido elegida por la revista Publishers Weekly como una de las mejores novelas de 2006, calificándola como «literatura en la mejor tradición de las novelas de aprendizaje, con una historia sincera y luminosa. Su protagonista, Rigby John Klusener, es inocente e irónico a la vez, y el lector, que sabe más sobre Rigby que él mismo, disfruta de la deliciosa distancia que esto crea». 
«El milagro de Ahora es el momento es que nos obliga a reconsiderar todas nuestras ideas acerca de la narración, la historia y el mito... Spanbauer captura la música de la mente y del cuerpo.» The New York Times Book Review.

Ahora es el momento. Aunque mientras escribo esto se va el "ahora", me tomo la libertad de alargarlo para poder decir: ahora acabo de terminar esta lectura, después de varios meses. Ahora se ha cerrado el círculo. Ahora es el momento que más importa en la vida de Rigby John Klusener, el que ha elegido para empezar a recorrer el mundo, cosa tan necesaria para buscar lo que uno lleva dentro. Y en torno a ese, los demás momentos, formando un círculo, contemplando a Rigby John en el desierto iluminado por la luna y con una margarita en la cabeza. Algo está a punto de empezar, y algo a punto de terminar. 
"Creedme, algo que he aprendido en mis diecisiete años es que tienes que tomar pronto una decisión sobre si quieres vivir en este mundo o en el que vendrá después de este. 
Tal como yo lo veo, sabemos que tenemos este mundo, de modo que vive en él mientras estés aquí. Y el próximo supongo que ya se verá cómo van las cosas. 
No he estado siempre tan seguro. Si nunca hubiera conocido a Georgy Girl, todavía estaría meneándomela con un puño y golpeándome el pecho con el otro con un mea máxima culpa."  
No sé lo que dije de La ciudad de los cazadores tímidos, la anterior novela que leí de Spanbauer, pero si sé que, pese a resultarme difícil acabarla, me dejó claro que este escritor hacía ARTE. Por eso he regresado y regresaré a él. Y me seguiré quedando con la boca abierta al leer sus trucos de magia. ¿Cómo lo hace? Todas sus palabras parecen tan simples, las formas de unirlas tan comunes, pero... se me ocurre, de repente: ¿estará ahí el secreto? ¿En unir letras, unir palabras, pero después unir frases, unir párrafos? Da la impresión de que todo lo controla Spanbauer y juega como quiere con el lector y con sus sentimientos. Logra, siempre, que lo más asqueroso parezca bello y despierte ternura. Que ames lo que creías que ibas a odiar. 
"Joder. 
Solo su sonido expresa exactamente lo que quieres decir. 
Joder. Joder. Joder. Joder. Joder. Joder. Joder. 
Personalmente no dije “joder” durante mucho tiempo. Al principio sobre todo porque creía que era pecado, y más tarde porque lo decían todos los demás. Llegó un momento en que decir “joder” era como tener una escopeta en el soporte para armas de la ventana trasera de tu camioneta. 
Fue anoche. 
No fue hasta anoche, durante la cena, cuando caí en la cuenta de lo perfecta que es la palabra “joder”. 
“Joder” como una forma de dirigirse al mundo."
Las palabras se me quedan cortas para expresarlo. Admiración y ganas de memorizar cada frase. La luna llena, una sombra en la arena del desierto ("Siempre puedes saber cómo te sientes por el aspecto de tu sombra"), rayos y truenos, viento que agita el pelo y hace que los árboles hablen en voz baja. Pero además sexo y semen y pollas y pecado y sudor ("pedernal y gamuza en la garganta"), y alcoholismo y cigarrillos y marihuana, y violencia y represión e impotencia ("la sensación en los brazos que significa impotencia"); y sí, todo eso puede ser entrañable y hermoso. Una vez más, personajes con los que no empatizarías en la vida real son tus compañeros y hay una parte de ellos que está por dentro y que Spanbauer saca para enseñarte y resulta que eres tú.

Como decía, esta es una historia en forma de círculo de momentos. También es de las que llaman novelas de aprendizaje (la mejor que hasta ahora he tenido ocasión de leer, porque transmite de verdad lo que es "aprender" y el proceso que supone). Rigby, el protagonista y narrador, es un adolescente que vive en una granja de Idaho con su hermana mayor y unos padres muy católicos que, en ocasiones, constriñen demasiado su libertad y limitan sus experiencias. Él está acostumbrado a seguir las normas y en su infancia tiene una relación especial de apego con su madre, su querida madre de ojos de color cambiante, a la que le encanta hacer reír. A través de sucesos vitales y sus relaciones con otros personajes, entre los que cobran especial relevancia un indio alcohólico y una chica llamada Billie, va descubriendo su verdadera identidad y reparando en las posibilidades y cosas potentes que hay ahí fuera esperando a ser descubiertas. Pero no podrá hacerlo si no corta de una vez por todas la cuerda que lo ata a su familia.
"Estaba casi oscuro cuando dejó el pincel. 
¿Ya has terminado el cuadro?, pregunté. 
Por ahora, dijo ella. 
[...]
Al final del campo de alfalfa, dije. Todo lo que veo ahí es llano. ¿De dónde han salido esas montañas verdes y moradas? 
Si no hubiera estado tan cerca de ella no habría advertido su sonrisa. Cuando habló, habló del tipo de magia más grande que existe. Palabras que mi madre nunca pudo darme. 
El bosque y las montañas verdes están dentro de uno, dijo Theresa. Eso es lo que hace un artista. Viaja por el mundo buscando lo que está en su interior."
Dentro del limitado escenario de una granja y sus terrenos circundantes, así como la ciudad cercana de Pocatello, Tom Spanbauer desarrolla una trama pausada pero emocionalmente intensa, que gira sobre ella misma y a cada vuelta se detiene en puntos diferentes.  



Siento la necesidad de que todo el mundo lea a Spanbauer. Voy a intentar explicar por qué yo no puedo dejar de hacerlo. No son novelas de un ritmo trepidante, que no puedas parar de leer. Las dos que he leído me han llevado meses (si bien yo tampoco suelo ir a novela por semana). Sin embargo, en los pequeños ratos que pasas junto a lo que escribe este autor, sientes que hay un contenido en ello que mueve cosas dentro de ti y cambia el modo en que ves la realidad. Hay poesía en la oscuridad.
"He metido la mano en el bolsillo, he sacado el papel doblado, lo he hecho botar en la mano. 
¿Qué haces con algo que es tan importante para ti? Te lo comes. Te lo metes por el culo. Lo desdoblas y te lo coses al corazón."

sábado, 10 de diciembre de 2016

Cuéntame cosas que no me importe olvidar; de Pablo de Aguilar González

"Me detengo frente a la muñeca, una de esas que guardan otra dentro que a su vez contiene otra más. Es como nosotros: somos esto que la gente ve, aunque dentro contenemos aquel que fuimos y más dentro aún, todos los que alguna vez hemos sido."

SINOPSIS
Un grupo de parados se reúnen todos los días en el parque frente a la oficina del paro en la que se han conocido. Uno de ellos siempre invita a tabaco pero una mañana no aparece y descubren que ha sido asesinado. Susano es sospechoso de su muerte: había comido el día antes con él. Sin embargo, ese no es el único (quizá tampoco el menor) de sus problemas: también está a punto de ser desahuciado por no pagar la hipoteca, se ha enamorado de la sobrina de su exmujer, y aloja a una pareja de policías amantes en su casa. El resto de parados del parque también tienen sus propios problemas y, todos juntos, componen un conjunto de historias que Susano le va contando a su amigo, enfermo con un cáncer terminal, mientras le hace compañía. Esas historias que no le importará olvidar cuando muera.

Poco después de la publicación de Lo que está por venir, Ediciones del Serbal ha vuelto a apostar por Pablo de Aguilar incluyendo su libro Cuéntame cosas que no me importe olvidar entre los siete que inauguran la nueva colección de novela negra de la editorial, conocida como La Orilla Negra (en referencia a los autores de habla hispana, de ambas orillas del Atlántico, que la componen).

Me quedaba publicar esta entrada para presumir de tener la colección completa de opiniones sobre las novelas de este autor al que no pierdo ocasión de leer. Aunque diré que desde mi punto de vista no es de las mejores que ha escrito (yo de momento sigo defendiendo la genialidad de El istmo del reloj de arena, que me haría muy feliz ver encarnada en papel), sí que es buena forma de introducirse en la escritura de Pablo para aquellos que gusten de temáticas "menos arriesgadas" o (esto no me atrevo a decirlo muy alto) de la novela negra.

Pero, ¿qué es novela negra? ¿Puede decirse que esta lo es? No suelo verme atraída por este género, lo cual no significa que luego pueda disfrutar de él cuando me animo. Tampoco hubiera pensado que una historia de las características de Cuéntame cosas que no me importe olvidar pudiera encuadrarse en esa categoría. Ni yo ni su propio escritor, según ha referido en las múltiples presentaciones del libro.

Buscando una definición de novela negra, se encuentra que se asocia a un tipo de novela policíaca en la que el objetivo principal no es resolver un misterio, sino plasmar de forma realista ambientes violentos, sin una delimitación clara entre "buenos" y "malos" y con protagonistas "derrotados en busca de la verdad". A mí eso me sugiere que la novela negra debería entonces reflejar el lado más sórdido de la vida, las sombras que inevitablemente pueblan todo cuanto nos rodea, haciendo ver que la realidad es dura y que no todo es un camino de felicidad. Una idea triste pero quizá cierta para la mayor parte de la población mundial. Y, siendo yo alguien que tiende a ver lo que me rodea como algo benigno hasta que no se demuestre lo contrario, últimamente me he encontrado con posturas que defienden una visión llena de desesperanza respecto a la esencia de la humanidad.

Cuéntame cosas que no me importe olvidar cumple una parte importante de las premisas mencionadas. El título, inspirado por una frase de Amy Hempel cuya cita está recogida en las primeras páginas del libro, hace referencia a esto. "Cuéntame cosas que no me importe olvidar, dijo, cosas que no me cueste dejar atrás cuando me vaya." Es la petición que, al inicio de la novela, le hace Félix a Susano (el protagonista) desde una cama de hospital. Félix se está muriendo y es probablemente el personaje más feliz de todos. ¿No será que se siente dichoso de abandonar un mundo que le ha tratado mal? Quizá, tan solo tiene la conciencia más tranquila que los demás. Pero tiene todo el sentido del mundo que no quiera enterarse de nada importante. Al fin y al cabo, no podrá almacenar recuerdos por mucho tiempo. 

El argumento gira en torno a un grupo de hombres que se conocen en la oficina del paro, se reúnen a fumar en un parque cercano y establecen entre ellos conexiones más o menos amistosas. Susano es el narrador, que cuenta su propia vida pero al mismo tiempo, por una licencia narrativa, conoce cada secreto de las de los demás. El lector es testigo de su relato junto con Félix, uno de esos hombres parados, que le ha pedido el favor de acompañarlo en sus últimos días y de preparar una fiesta para su funeral. Los demás son Telmo, Nacho, Bruno y Reyes. El hecho de que al último le toque la lotería es el desencadenante de una concatenación de sucesos que desembocan en un asesinato, del que Susano es el presunto culpable. Entra en juego la policía. Unos y otros (incluidos los agentes) intentan afrontar su fracaso en la vida de modos diversos, sufren por familias que han perdido la fe en ellos, se ven empujados a involucrarse en asuntos turbios, o se enfrentan al dilema de un amor cuya depositaria es una joven de ojos azules, la inocencia en medio de la corrupción, y quizá la única parte blanca de esta novela negra.



He visto muy diluido el personalísimo estilo del autor en este libro en comparación con los anteriores, y ese es un aspecto que he echado de menos, aunque lo he notado más con la relectura. Mantiene sin embargo una buena construcción de personajes y, aunque al ser una novela corta y coral no da pie a un desarrollo profundo de los mismos, recuerdo cómo en la primera lectura seguía sus vidas atenta a cualquier cosa que les pudiera pasar, sufriendo y enamorándome con ellos, hasta llegar a un final que (al menos a mí, que a veces no soy ni quiero ser muy avispada) me pilló desprevenida y me pareció un estupendo cierre. Y es que:
"Matar en sí es un simple acto, la molla está en los motivos."
3,5

miércoles, 31 de agosto de 2016

El trepanador de cerebros; de Sara Mesa

"Hay fuegos artificiales y conciertos, un espectáculo en el lago artificial de agua y luces que se entremezclan, danza y teatro; hay también latas desperdigadas por el suelo y olor a orines en las esquinas, niños rientes y niños llorosos, gente que se divierte y gente que se aburre; hay un poco de todo pero, al mismo tiempo, uno podría echar de menos cualquier cosa."


SINOPSIS
¿Qué tienen en común un enano cegato que desea vender su alma, un entomólogo argentino de orígenes brumosos, una pareja de simpáticos gemelos ladrones, una niña prodigio, una chica sin raíces, una polaca ausente, un científico albino y deforme con decenas de amantes misteriosas? La respuesta está en los lugares de una ciudad demencial y ruidosa, en los barrios cochambrosos, los parques temáticos, los centros comerciales, los laboratorios donde empleados sin sueldo se dedican a medir moscas de la fruta. Narrada con un lenguaje fresco, lleno de imágenes sorprendentes, esta novela ahonda en los equilibrios de las relaciones personales de un grupo de personajes estrafalarios -aunque inquietantemente cercanos-, y en los límites a los que uno es capaz de llegar con tal de ser aceptado por el grupo.

"Imágenes sorprendentes", "personajes estrafalarios", y la sinopsis me hizo sentir fascinada y temerosa a un tiempo. Fascinada, porque amo lo que me sugieren esos dos pares de palabras; temerosa, porque es rara la vez que una novela descrita con ellas consigue enfocarlas de un modo que no me resulte azaroso e incomprensible.
"En el número 27 del Pobal, 3º izquierda, habitación del fondo, durante un intervalo aproximado de seis meses, se producen inquietantes reuniones nocturnas. Para los personajes que las protagonizan el día se resbala casi sin querer, únicamente expectante de la noche y de sus sombras."
Sufrí con las primeras páginas de esta primera novela de Sara Mesa. Sufrí porque quería disfrutar de Sara Mesa (tanto y tan positivo que había oído hablar de ella) y no lo estaba haciendo. Imágenes sorprendentes y personajes estrafalarios, pero todo el rato la misma imagen y los mismos personajes, un capítulo tras otro tirados en un desordenado piso, el argentino entomólogo, el enano elegante, los gemelos, su teatral hermana, Silvia y su pareja el Chamán, todos hablando de cosas sin sentido, haciendo cosas sin sentido, quizá una crítica encubierta a algo que no sabía yo ver... 

Me planteé dejarlo. Decir "adiós, Sara Mesa, nos vemos en otro de tus libros, pero con este, no puedo más". Pero lo que no puedo es dejar lecturas a medias, así que tuve que seguir. Al fin y al cabo, ciertos pasajes entre los párrafos dejaban entrever que no era horrible del todo, había destellos de luz en todo ese bosque de palabras en sombra, frases con un sabor que apetecía volver a paladear. Y por fortuna los destellos fueron creciendo, transformándose ya no en soles, pero sí en bombillas y lámparas, y empecé a ver más allá, entre los agujeros de las aes, las es y las oes, y entre las raíces de las ges y entre las ramas de las tes.

La novela desarrolla una sátira social compuesta de situaciones absurdas y familiares al mismo tiempo. Ninguno de los personajes principales es normal (a ninguno le falta su excentricidad), y los secundarios, los que forman parte del paisaje, esos sí parecen normales, pero es una normalidad de felicidad prefabricada y rutina de rebaño.

Edgardo Negroni, un entomólogo argentino con acento incluido, es el nexo de unión (y pilar económico) de un grupo variopinto que convive, entre idas y venidas, primero en la habitación de un piso compartido y después en un semisótano nada confortable y lleno de "animales de compañía" (cucarachas, ratones...). Conocemos a Silvia y su pareja psicológicamente inestable, el Chamán, a unos gemelos cleptómanos y a su pequeña hermana, y pronto llega el distinguido enano cuya alma compra el argentino a través de eBay. Los conocemos a ellos y después se les unen algunos excéntricos más (Seisdedos, el Dr. Gottem), y vemos cómo se relacionan con esa sociedad que parece tan ajena a ellos, y si bien hay un pequeño hilo argumental para cada personaje, el que adquiere más protagonismo es Silvia: sus múltiples empleos, sus pensamientos, sus traumas arrastrados del pasado.
"Silvia decide que tiene que acabar con el asunto cuanto antes, entreabre los labios y se deja besar. Siente una lengua que le está invadiendo la boca, las encías, los dientes; una lengua ajena, y blanda, y salivosa, que busca su propia lengua retraída; un beso ansioso y podrido que ella acepta durante unos segundos hasta que tiene que retirarse, vencida por el asco, violenta y jadeante."
La mejor escena de un beso que he leído. ¿Verdad que es asquerosamente hermosa? Me ha gustado la escritura de Sara Mesa y creo que merece más la pena el desarrollo de la historia que su final, que me ha parecido un tanto descafeinado, aunque el epílogo revela un detalle interesante


Lo cierto es que, haciendo balance final, me doy cuenta de que no he quedado indiferente y guardo buen recuerdo la lectura. El trepanador de cerebros es, diría yo, una forma arriesgada de comenzar a conocer a esta escritora cuyo nombre se ha estado haciendo notar cada vez más. Aunque habrá que ver cómo son el resto de sus obras. Yo, desde luego, me he quedado con las ganas y espero ponerle remedio.

domingo, 21 de agosto de 2016

Donde las calles no tienen nombre; de Mónica Rouanet

"La soledad era oscura y se acababa de instalar junto a ella, escudriñándola con sonrisa siniestra. La sentía ahí, en la clandestinidad, esperando el momento de hacerse visible."

SINOPSIS 
María del Pilar González de Ayala tiene 35 años cuando huye de la casa materna en el barrio de Salamanca, harta de una madre amargada, castradora y machista que la ha convertido en una "inválida social". El accidente sufrido por su padre junto a su nueva pareja y el asesinato de Gonzalo, el pretendiente que la abandonó en vísperas de su boda, son otra motivación para iniciar una vida propia bajo un nuevo nombre: María González. María sospecha que su madre tuvo relación con esas muertes y, por ello, como detective improvisada, irá descubriendo toda una red de mentiras que implican a su familia, prototipo de aquella burguesía madrileña que enterró y nunca reconoció su apoyo al franquismo con la llegada de la Transición.

Hace tiempo ya que acudí a la presentación de esta novela en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid. Había leído con buenos resultados la anterior obra de la autora (El camino de las luciérnagas) pero hasta ahora ésta ha permanecido a la espera, intervalo durante el cual han sido ambas leídas por otra persona que vota por la primera. Yo no sabría por cual decantarme, pero la balanza se inclina hacia el libro que traigo hoy.

Donde las calles no tienen nombre toma el título de la canción de U2 Where the streets have no name. En ella la autora desarrolla una trama familiar cuyo punto fundamental es el desarrollo detallado de los odios y anhelos que llevan a actuar a cada personaje, con mención especial a dos de ellos: la madre y la hija.

La madre, Doña Pilar, una mujer de ideología retrógrada, es fácil que termine siendo bien odiada por el lector. Impone su autoridad a su hija María, siempre María del Pilar para ella, cuya vida se empeña en dirigir en todos los ámbitos, incluso el sentimental. Las mujeres están para hacer felices a los hombres, para ser buenas esposas y madres, no hay por qué montar ningún espectáculo ante las infidelidades, siempre mantener impoluto el nombre de la familia, qué hay peor que un escándalo, un mal menor ese desliz sexual de tu pareja... Quizá, disponiendo de una capacidad empática lo suficientemente desarrollada, pueda hallarse justificación en el modo despótico y egoísta de pensar de Doña Pilar. Yo estuve intentándolo toda la novela y lo conseguí a medias.

Habiendo vivido desde su más tierna infancia con semejante madre, María no ha tenido más remedio: se ha convertido en una joven mujer insegura, siempre causando impulso de protección en los demás, sin encontrar valor en sí misma, creyéndose dependiente e incapaz de seguir adelante si no es siguiendo el camino que Doña Pilar ha ido extendiendo frente a ella. A lo largo de la novela María intenta salir de esa cárcel de indefensión en la que se cree encerrada, tiene que hacerlo porque quiere resolver una interrogante: el artífice de la muerte de su padre y de su mejor amigo. ¿Están relacionadas? ¿Tiene su madre algo que ver?

El resto de personajes que aparecen, los dos hermanos de María, su psicoanalista, amigos y parejas, antepasados... añaden sus motivaciones a las del resto para formar parte de un juego en el que unos a otros se lanzan la bola de "sospechoso culpable" 


Tenía ganas de quedar pegada a una novela del mismo modo que he quedado pegada a Donde las calles no tienen nombre. Hacía mucho que no leía, por ejemplo, casi cien páginas en un día. Tampoco cualquier libro me incita a abrirlo en el intervalo de sentarme en un banco para hacer un pequeño descanso durante una visita turística a una ciudad al otro lado de Europa. Todo eso lleva a concluir que Mónica Rouanet ha combinado palabras de alguna manera especial para lograr una fórmula mágica.


jueves, 14 de julio de 2016

Presentación de "Cuéntame cosas que no me importe olvidar"; de Pablo de Aguilar González

Una de las aficiones a las que no le puedo dedicar el tiempo que quisiera es la edición de vídeo; por eso hace tiempo que andaba pensando en crear mi propio canal de YouTube. Sin embargo, como hay algo que tengo muy claro, y es que no pienso salir físicamente en los vídeos, me he estado comiendo la cabeza (y seguiré haciéndolo) pensando qué tipo de vídeos puedo subir.

Pero el otro día asistí a la presentación de una colección de novela negra de Ediciones del Serbal llamada La Orilla Negra, entre cuyos títulos se encontraba Cuéntame cosas que no me importe olvidar, de Pablo de Aguilar, uno de los escritores de cuyas letras más disfruto. Así que aproveché y grabé los 6-7 minutos durante los cuales Pablo presenta su novela. ¿Os apetece escucharle? He intercalado en el vídeo algunos fragmentos de su libro y fotos de la presentación.

 

sábado, 9 de julio de 2016

novienvre; de Luis Rodríguez

"Algo no funciona. ¿Estoy enfermo? No me duelen las muelas, tampoco los oídos, no sangro por la nariz ni tengo migraña, la calvicie incipiente no me duele, ni la barriga, no tengo artritis ni desgaste, ni callos ni gota, ni vértigo ni mareos, no meo sangre y respiro con normalidad, no toso, veo bien, tengo veinte dedos y no cojeo, nunca me he tomado la tensión. No, no estoy enfermo. ¿Trastorno mental? Soy un tipo corriente. ¿Quizá mi biografía? No, yo lo he pasado de puta madre. No estoy enfermo ni herido de un avatar. ¿Por qué busqué un tío que me pegara una hostia? Algo no funciona."

SINOPSIS
novienvre es una novela honda, una obra iniciática, autobiográfica, existencialista, una suerte de Stoner (J.E.Williams) a lo cántabro. Una novela que explora el concepto de "identidad" a partir de la experiencia vital de un niño común y corriente que crece y vive en un puebl del norte de España, hasta que, ya adulto, se traslada a la ciudad para estudiar banca. Este nuevo hombre se  llama sencillamente Luis Rodríguez, protagonista y narrador al tiempo; un hombre cuya incapacidad de tomar decisiones, le llevará a vivir la vida dejándose llevar.

Cuando, el último día de la Feria del Libro de Madrid, examinaba curiosa los libros expuestos en la caseta de Tropo Editores, Óscar, el editor, empezó a presentarme los mismos. Y entre todas sus palabras incluyó un concepto que inevitablemente atrapó mi atención... "Nos centramos en dos cosas: rescatar historias olvidadas y descubrir nuevos autores", me comentó, con esas u otras palabras. "Nuestro descubrimiento más reciente ha sido Luis Rodríguez", me reveló. Y me habló sobre su personal forma de ver el mundo y de expresarlo. Y caí por culpa de esa reunión de palabras (descubrir, nuevo, escritor, personalidad), por culpa de que además el escritor en cuestión es español, y por culpa del discurso entusiasmado (y en apariencia sincero) de su editor.

Obtuve parte de lo que quería: una novela diferente, fuera de las formas habituales de escritura, que consigue llamar la atención y que, aunque atendiendo a mi experiencia con ella le falta condimento, no aburre. No pude compartir, sin embargo, todo el entusiasmo con que me fue presentada.

novienvre es una novela corta que incluye un prólogo elogioso de Ricardo Menéndez Salmón y seis partes en las que Luis Rodríguez desarrolla la historia de una vida (¿La suya? A mí no me lo parece, pese a que en la sinopsis se afirme que es autobiográfica. Quizá una autobiografía tocada de surrealismo...) desde la infancia hasta la madurez
"- Espera -dice Jacinta-. La coge y trata de metérsela.
- ¿Está dentro?
- Sí -Me muevo. Se sale-. Espera.
La meto. Si no me muevo, la tengo dentro. Vuelve a salirse. Siento vergüenza ante la sospecha de estar haciendo algo  mal, pero, sinceramente, no sé el qué, ni siquiera tengo claro lo que hay que hacer.
- ¿Será porque somos primos?
- Hombre, no.
No se me ocurre otra razón."
Muestra la realidad cruda, sin temor a reflejar actos y pensamientos pecaminosos o poco elegantes, secretos inconfesables presentes en la vida de la mayoría pero de los que uno no suele dar cuenta. Su realidad se desarrolla, primero, en el pueblo de la infancia de Luis. Tardes interminables de colegio marcadas por el tañido de la campana de la iglesia y las palmas del profesor contra la cara de los alumnos. Tardes de sol que se enreda en los árboles y cae al río, que suena a amigos que juegan y se bañan y se descubren. Pasa el tiempo y llegan los estudios, el trabajo, ya no hay pueblo, la ciudad, y los regresos. Las decepciones, los cambios. Un taller de escritura. Los reencuentros, los recuerdos... Toda la vida, recogida en escenas sueltas, y la muerte.

novienvre es eso: una sucesión de escenas que a veces desconcierta y desubica al lector, lo zarandea de una situación a otra, de un personaje a otro, de un pasado a un presente y a un futuro, del sexo a la monotonía laboral al desencuentro personal al chiste y a la muerte. Nombres propios que aparecen y desaparecen a su antojo. "Me suena Genaro, ¿conocía yo de algo a Genaro?", se pregunta el lector, y viaja al pasado para ver si Genaro estaba ahí, si Luis se lo contó en alguna de las escenas de su vida.


Un libro extraño. No es para recomendar a ciegas. Tampoco es de los que se olvidan, porque tiene algo que permanece en su forma de unir palabras y determinadas ideas originales bien construidas. Pero me ha faltado un núcleo, algo que hiciera que todos sus retazos de vida se unieran en mi cabeza en uno solo, en una "idea madre" tan bien construida como algunas de sus hijas. Ah, y siempre hablo de los finales. Este me gustó, por ser sugerente, pero me pareció tan independiente del resto de la historia como cualquier otro de los retazos mencionados.

sábado, 20 de febrero de 2016

Del color de la leche; de Nell Leyshon

"hay una cosa que tienes que saber.
escribo esto con mi propia mano en este año del señor mil ochocientos treinta y uno y estoy orgullosa de escribirlo con mi propia mano.
ya verás por qué."

SINOPSIS [no sé si conviene leerla o dejarse sorprender]
Elias Canetti escribió que en las escasas ocasiones en que las personas logran liberarse de las cadenas que las atan suelen, inmediatamente después, quedar sujetas a otras nuevas. Mary, una niña de quince años que vive con su familia en una granja de la Inglaterra rural de 1830, tiene el pelo del color de la leche y nació con un defecto físico en una pierna, pero logra escapar momentáneamente de su condena familiar cuando es enviada a trabajar como criada para cuidar a la mujer del vicario, que está enferma. Entonces, tiene la oportunidad de aprender a leer y escribir, de dejar de ver «sólo un montón de rayas negras» en los libros. Sin embargo, conforme deja el mundo de las sombras, descubre que las luces pueden resultar incluso más cegadoras, por eso, a Mary sólo le queda el poder de contar su historia para tratar de encontrar sosiego en la palabra escrita. En Del color de la leche, Nell Leyshon ha recreado con una belleza trágica un microcosmos apabullante, poblado de personajes como el padre de Mary, que maldice a la vida por no darle hijos varones; el abuelo, que se finge enfermo para ver a su querida Mary una vez más; Edna, la criada del vicario que guarda tres sudarios bajo la cama, uno para ella, y los otros para un marido y un hijo que no tiene; todo ello, enmarcado por un entorno bucólico que fluye al compás de las estaciones y las labores de la granja, que cobra vida con una inocencia desgarradora gracias al empeño de Mary de dejar un testimonio escrito del destino adquirido, al cual ya no tiene la posibilidad de renunciar.

sí, voy a ser el colmo de la originalidad y voy a escribir esta entrada como mary escribió su libro. el libro de mary se titula Del color de la leche. sólo tiene mayúsculas en el título.

conocí la novela de mary (o la de Nell Leyshon, si nos rendimos a las mayúsculas) en algún momento y en algún lugar de la blogosfera. y después, compré la novela de mary en la librería más cercana a mi casa, un día en que me propuse comprar más en las pequeñas librerías. la novela de mary fue un regalo para un día de reyes. también, un poco, un auto-regalo. el librero me dijo que era una muy buena novela. los blogueros dicen que es una muy buena novela. es libro del año dos mil catorce por el gremio de libreros de madrid.

y yo digo que es una muy buena novela. es un bibliofilosis letrae. la he terminado hoy y va a resucitar el blog. porque, en una época en que soy un ojo de mal asiento, he encontrado un libro en el que refugiarme por simple placer. de los que está ahí también mientras no lees. voy a ser otra vez el colmo de la originalidad y voy a decir: el mejor perfume viene en frasco pequeño.

me gustan varias cosas de la novela de mary.

para empezar, me gusta mary: es la primera persona más especial que me ha contado su historia. es una campesina que insiste en que nos va a contar todo lo que pasó. así que a algún punto querrá llegar. y ese punto está ahí suspendido durante toda la lectura, y se asoma un poco más cada vez que mary insiste.
estoy cansada de hacer esto y me duele la muñeca de hacer esto.
pero me prometí a mí misma que escribiría la verdad y las cosas que pasaron. eso es lo que voy a hacer.
vive en una granja con su abuelo, sus padres y sus hermanas. trabajan de sol a sol. solo trabajan. yo no sería feliz con la vida de mary, pero ella lo es. esa es la vida que conoce. el campo, los pájaros, ordeñar las vacas, recoger los huevos, arrancar las malas hierbas, arar los campos con sus hermanas y su padre. no desea otra cosa.
a veces me tengo que recordar a mí misma que estoy triste por algo. si no, me pongo contenta otra vez.
pero el dinero es importante para un granjero como su padre. y a su padre le pagan bien si la cede para prestar servicios en una casa cercana. así que se acabó el trabajo duro. no era lo que mary quería, pero no por ello deja de ser feliz con lo que tiene. tampoco por ello deja de decir lo que piensa, porque su lengua es afilada y su mente tan inquieta como su cuerpo. y su pelo, del color de la leche.

otra cosa que me gusta es la construcción. dejando de lado la falta de mayúsculas,  me gusta el recorte máximo. ni siquiera guiones de diálogo son necesarios. descripciones, las justas. nada de explicaciones sin fin, sólo hechos, concisión estricta. es lo único que hace falta, y el lector pone el resto. el lector se imagina los gestos, los pensamientos. el lector construye en su cabeza los personajes a medida que ellos hacen y dicen. y así mary crece, su padre y sus hermanas crecen, y los otros personajes crecen y al final están ahí, enteros.

lo último que me gusta es el desenlace. ahí está todo, ahí se dirige todo y cuando llega, no te lo esperas (no me lo esperé), es perfecto, es perfecto en su forma y en su fondo. hace que te suba algo por la garganta, y con la última palabra ya te ha llegado a los ojos, y con el punto y final está resbalando por la piel de tu cara.

y te preguntas si construiste bien los personajes por lo que hacen y dicen, o deberías cambiar algo de la imagen que tienes de ellos.


sencillo. potente. bibliofilosis letrae.
mary, gracias por contarlo todo.

martes, 10 de noviembre de 2015

El paso de la hélice; de Santiago Pajares

"-Supongo que los seres humanos nos hemos acostumbrado a ser al menos un poco infelices y, si no es así, nos buscamos excusas para creer que lo somos. Cogemos nuestros problemas y los agrandamos y agrandamos hasta que somos incapaces de afrontarlos. Si lo piensas un momento, no tenemos verdaderos problemas. Tenemos buenos trabajos, una economía estable, nos queremos; sólo un par de detalles nos apartan de ser felices."

SINOPSIS
¿Que es mas importante, una obra maestra de la literatura o el autor que se esconde tras ella? David Peralta, de profesion editor, es un tipo con suerte: trabaja en la editorial donde publica el misterioso escritor que, oculto durante años tras el seudónimo de Thomas Maud, ha creado una de las sagas mas brillantes y exitosas de la historia reciente de la literatura: La hélice, leída por millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, la editorial no ha recibido el nuevo y esperado volumen de la saga, y David acepta el encargo secreto de hallar a Thomas Maud y conseguir ese libro, que compromete el futuro de su empresa, «por lo civil o por lo criminal». Pero ¿como encontrar a alguien que aparentemente no existe? Siguiendo la única pista –el enigmático autor tiene seis dedos en su mano derecha–, sus pesquisas le conducirán a un pequeño pueblo del Valle de Arán, habitado por un elenco de los mas extravagantes personajes. 
Paralelamente a la delirante búsqueda de David, en la que se juega su matrimonio, su trabajo y su futura felicidad, uno de los millones de ejemplares de La hélice circula de mano en mano por Madrid: una secretaria solitaria, su sobrina convaleciente de un atropello, un yonqui que sobrevive en los arrabales y su ex compañero de piso, al que traiciono años atrás y con quien se reencuentra, van a ver sus vidas alteradas a medida que La hélice se cruza en su destino, removiendo a su paso las predecibles aguas de su existencia y convirtiéndolos en protagonistas de una trama inesperada en la que el libro y la vida se entrelazan asombrosamente.

Y este es el tercero de los libros que comento en relación a la iniciativa Serendipia Recomienda 2015 (recomendación de Marilú Cuentalibros), y el que más me ha gustado de todos. La edición que he leído no es la última publicada por Destino, sino una de Tabla Rasa que encontré la primavera pasada en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión por un buen precio. Después de leída me enteré de que en la nueva hay cambios y al principio me dio un poco de rabia no haberlo sabido antes. Desconozco si las versiones difieren mucho pero, ¿qué más da si me ha gustado igual? Además, poco después de terminarla, alguien me pidió que le recomendara una lectura, y adivinad cuál fue la elegida. ¡Con buenos resultados!

El paso de la hélice engancha aunque no sea una novela redonda. Lo consigue porque las situaciones que nos presenta son mundanas y los personajes como nosotros. Pero además hay algo especial en el ambiente, y no solo las fantasías que evocan los libros que rondan por la trama, sino los paisajes y los habitantes de ese pueblo del Pirineo lleno de misterios en el que se desarrollan la mayoría de los acontecimientos.  

Es una ópera prima y se puede intuir; el lenguaje es sencillo y, por decirlo de alguna manera, "típico": no sorprende en la construcción de la prosa ni creo que el autor hubiera encontrado todavía una voz propia. En una ocasión, mientras estaba leyéndolo en el metro, la persona que me acompañaba miraba las páginas de reojo y me comentó que le daba la impresión de haber leído lo mismo cientos de veces. Quizá algo exagerado, pero cierto en parte. Hay libros que basta abrir al azar para enamorarse de la fuerza y la originalidad de sus pasajes, y este no es uno de ellos. 

Me esperaba algo diferente a lo encontrado. Creía que era una historia con elementos mágicos, o surrealistas... No sé por qué me creé esa imagen en la cabeza, tal vez por la portada de la nueva edición, con esa nave voladora con forma de luna tan onírica. Pero mejor, porque cuanto más impredecible y desconocida me resulta una historia, más intriga y ganas de seguir leyéndola tengo. Lejos de ese surrealismo, me he encontrado con una realidad bien real. Cuando la realidad es muy real a veces duele porque es dura: hay prioridades enfrentadas que destrozan relaciones, drogas que convierten futuros felices en agujeros negros, muertes que persiguen a escondidas y raptan sin avisar a seres queridos. Aunque a veces esa dureza choca y se quiebra ante la fortaleza de las personas que son capaces de sobreponerse. No son superhéroes, sino minihéroes, esos héroes de la vida a los que se admira y se envidia un poco cuando uno se los encuentra. 

Me ha gustado también el final, en el que quedan todas las tramas resueltas sin faltar sorpresas, e incluso dejando una breve resaca de pensamientos existencialistas.



Pese a no haberme parecido una obra maestra, El paso de la hélice va a lo seguro y se gana al lector despertando su empatía a través de unos personajes que parecen reales por lo humano de sus reacciones y la naturalidad con que interaccionan. Y luego está el misterio (esa niebla en su portada me lo recuerda). Pero también está el truco fácil de ser uno de esos "libros que hablan de libros". ¡Así cualquiera! En fin, ha cumplido su propósito y se lo reconozco...

jueves, 15 de octubre de 2015

Lo que está por venir; de Pablo de Aguilar González

"Las primeras veces nunca se olvidan. Da igual de qué hablemos: amar, emborracharse...
Morir.
Nunca se olvida la primera vez.
El frío de febrero castiga la herida de la oreja de Fidel. Intenta calentarse las manos con un aliento que se convierte en vaho nada más separarse de sus labios. Trata de recuperar la sensibilidad de los dedos protegiéndolos en  los bolsillos de su gabardina; el tacto frío le recuerda qué lo ha llevado hasta el Puente de Vallecas.
Su primera visita a este lugar.
Su primer revólver..."

SINOPSIS
En el invierno de 1936, las tropas rebeldes que se habían sublevado contra la Segunda República Española bombardearon la ciudad de Madrid. El Gobierno republicano decidió entonces iniciar la evacuación de las obras pictóricas más valiosas del Museo del Prado. Se trataba de una misión muy aparatosa y compleja. Una arriesgada aventura en la que se verán involucradosdos de los protagonistas de esta novela, Fidel y Lisandro, compañeros de trabajo en el almacén de una importante ferretería de Madrid y que comparten una pasión a la que dedican todo su tiempo libre: la pintura. Los avatares de la contienda situará a ambos amigos en facciones distintas dentro del mismo bando.
Lo que está por venir es una historia de amistad y traición; de corazones puros y amores robados; la historia de unos personajes atrapados por una caótica y violenta realidad que desdibuja sus proyectos e ilusiones, y cuya lucha diaria se reduce a la simple supervivencia en estos duros tiempos que les ha tocado vivir. 

Qué poco me acerco a las novelas ambientadas en la Guerra Civil. Guerra Civil: son palabras que suenan tan familiares en el contexto de una novela que cuando aparecen arrasan con toda esperanza de que detrás de ellas pueda haber algo original. Guerra Civil en mi subconsciente debe de traducirse como algo parecido a: "¡Alerta, alerta, este camino está desprovisto de nuevas emociones! ¡Aléjate de inmediato si quieres aprovechar tu vida!". Entonces me alejo de esa novela que trata sobre la Guerra Civil y aprovecho mi vida en otras cosas, como leer estados insustanciales de Facebook. Por ejemplo.

Lo que está por venir tiene como telón de fondo la Guerra Civil. "¡Alerta, alerta...!" Espera subconsciente, espera que no he terminado. Antes de salir corriendo fíjate en el autor: Pablo de Aguilar González. ¿Qué más te da entonces si trata de la Guerra Civil o de fútbol? Sabes perfectamente que él no escribe sobre un tema, sino que lo hace de una manera

Admito que no es mi novela favorita del autor, pero eso es porque a mí las novelas, cuanto más raras, mejor. Esta es la menos arriesgada. En cuanto la leí pensé que, de entre todas las que Pablo ha escrito*, era la más apta para llegar a un público amplio. Tanto es así que una editorial se fijó en ella, y ahora puede llegar a todo el mundo. Todo el mundo que sea lo suficientemente razonable como para seguir las recomendaciones de los entusiastas y pesados seguidores de Pablo.

Uno de los escritores en los que se ha inspirado Pablo para encontrar su "voz" es Tom Spanbauer, y después de leer una novela suya pude confirmarlo, pues me recordó mucho a él, aunque en esta novela no sea tan evidente como en otras. Una característica que comparten es el empleo de "coros", que son frases que se repiten a lo largo del texto. Nunca se olvida la primera vez, A veces las cosas son lo que parecen... Son fórmulas evocadoras que pueden aplicarse a múltiples situaciones y, al ir apareciendo a lo largo de la narración, le dan unidad y enlazan emocionalmente unas escenas con otras. A mí es un recurso que me gusta  mucho.

Ya lo he dicho en varias ocasiones (puede que en cada una de las anteriores novelas comentadas del autor), pero como seguro que queda alguien por enterarse, no está de más recordar que el punto fuerte de las historias de Pablo son los personajes. Se salen de las páginas. Eso significa que terminas de leer el libro y no los pierdes de vista, porque antes de que lo cierres se escurren fuera de las tapas y te persiguen. A mí me pasó después de Los pelícanos...: pese a que la historia no me convenciera, sus personajes no pararon de perseguirme insistiendo en que leyera Intersecciones, hasta que por fin lo hice (menos mal). 

Los va construyendo, a los personajes, a través de sus experiencias, y es propenso a crear antihéroes. No es que sean malvados, sino más humanos, con sus torpezas, sus malos instintos y sus miedos arraigados. Aunque no están descritos con detalle, suele haber un rasgo que los distingue al tiempo que les otorga personalidad: los hay con los ojos saltones, con el pelo dorado, con un mechero en la mano, con pito champiñón...

Ay, los pitos. No, los de silbar no, los otros. Porque, ¿sabéis que esta historia la cuenta una prostituta? Se llama Magdalena. Y pese a no haber vivido todo lo que ocurre en las páginas de Lo que está por venir, conoce las vidas de todos los personajes (y también todas las clases de pitos que existen). Es una licencia narrativa que me llamó la atención y que empieza a construirse desde el principio. Pablo pretendía escribir a través de una voz neutra en tercera persona. Cuando se puso con la primera escena de Magdalena se encontró con toda una rebelde que empezó a darle la lata con que ella quería ser la narradora. Al final se salió con la suya, a condición de prometer que se encargaría de conocer a fondo la historia:
"Las historias las cuenta quien las vive.
Aunque ésa no es toda la verdad; al menos, no la verdad completa: las historias las cuenta quien las conoce, quien las descubre, quien las adivina, quien las siente, quien las comparte...
Después de tanto tiempo, se ha cerrado el círculo. Hoy se termina todo. Yo soy quien conoce esta historia."
Varios de los personajes de Lo que está por venir aman la pintura o están relacionados de un modo u otro con ella, algo lógico, ya que el argumento se centra en el traslado de los cuadros del Museo del Prado para protegerlos de las bombas lanzadas durante la guerra sobre la ciudad de Madrid. A Magdalena le gusta visitar el Museo y perderse en sus cuadros. Los observa y busca en ellos historias escondidas: no hace falta ser experto para disfrutar del arte.  
"Contemplo la perfecta anatomía que Velázquez plasmó sobre el lienzo. Recuerdo otros tiempos, tan lejanos que casi me parecen de otra vida. Toda aquella algarabía lujuriosa; la revolución. 
Los sueños desgajados. 
Recuerdo cómo hubiera deseado que mis clientes se parecieran a ese Cristo crucificado; cuánto me hubiera gustado deshacer ese nudo, descubrir qué se ocultaba bajo ese paño. 
Es judío… 
Pito descapuchado."
El punto de vista de una prostituta es arriesgado y, si sale bien, atractivo. Creo que Pablo ha conseguido lo segundo, dando una visión peculiar a las escenas de sexo: Magdalena se entrega a ellas con temple y profesionalidad, hace el amor de un modo que parece desapasionado, con la única finalidad de satisfacer a sus clientes.

Hay personajes de todos los bandos y niveles económicos. Algunos cambian a conveniencia rojo por azul y azul por rojo. No hay posicionamiento a favor de unos o de otros. Al anarquista Fidel lo conocemos matando; a Lisandro, pintando. Ambos participarán en el traslado de los cuadros cuando el gobierno decida llevárselos a Valencia y después a Cataluña. La carga y descarga en los camiones y los largos y en ocasiones accidentados viajes hicieron que algunos lienzos importantes sufrieran desgarros y tuvieran que ser restaurados. Otro de los pocos personajes femeninos es Victoria, una joven de clase alta tan aficionada a la contemplación de cuadros como Magdalena. Cuando una historia se basa en sus personajes es difícil hablar de ellos sin sentir que estás desvelando cosas importantes, así que no sigo. Confieso que hubo alguno, como Lisandro, que me pareció más plano. Otros me parecieron sublimes en su caracterización y desarrollo. No me atrevo a decir cuál es mi favorito, porque disfruté y me sorprendí descubriendo cómo poco a poco se iba adueñando de mi simpatía.


Me gusta cómo acaba Pablo sus novelas. Son finales con una combinación justa de tristeza y felicidad. Además, no sé si lo hace adrede o qué, pero ya me ha pasado varias veces terminar de leer y tener que volver al principio. La historia se convierte en algo circular: para alcanzar una comprensión completa necesitas volver a las primeras páginas y encontrar en ellas el sentido que permanecía invisible en la primera lectura. ¿Os animáis a comprobarlo?


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*Intersecciones: estuvo disponible en papel, actualmente no se distribuye.
Los pelícanos ven el norte: se pueden encontrar ejemplares en papel y digital.
El istmo del reloj de arena: auto-publicada en Amazon como libro digital.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Angelina y el Nuevo Mundo; de Carmen Martínez Gimeno

"- Me llamo Paloma.
- Está lindo tu nombre.
- ¿Hablas así porque eres de Guatemala?
- Eso creo.
- Guatemala está en América.
- Así es.
- Cristóbal Colón descubrió América.
- No, mi niña, no la descubrió.
- Sí. Yo lo he estudiado. Fue en 1492.
- No te vayas a enojar, mi niña, pero no fue así. Yo apenitas alcancé a ir a la escuela, pero sí estaba el día en que la maestra explicó bien clarito el viaje del señor Colón. Navegaba con sus tres carabelas buscando un paso para las Indias y se perdió en la mar; ya se moría de hambre con sus hombres cuando desembarcó en las tierras donde habitaban desde antiguo mis antepasados, cultivando sus milpas, cuidando sus animalitos, disfrutando de la vida, pues. Colón se asombró al verlos y no supo dónde estaba, por eso los llamó indios; mis antepasados se asombraron al ver al señor Colón con sus extraños ropajes y tampoco supieron de dónde venía, por eso lo imaginaron un dios. No, Cristóbal Colón no descubrió América, no se puede descubrir un lugar que ya está habitado. Es como si yo ahorita que llegué de Guatemala dijera: ¡Miren, descubrí España!"

SINOPSIS
«Angelina llegó a España con los ojos muy abiertos y un ligero temblor de rodillas que fue aumentando a medida que se acercaba al puesto de aduanas»: así comienza esta novela, ambientada en los años dorados de la joven democracia española, cuando se vivía la quimera de ser un país rico europeo y comenzaron a llegar inmigrantes de todas partes del mundo, sobre todo de América Latina, en un flujo inverso al seguido desde finales del siglo XV tras el desembarco en América de los navegantes españoles. 
A sus pocos años, Angelina se ha dejado convencer por su abuela para abandonar su Guatemala natal y viajar en busca de un Nuevo Mundo. ¿Encontrará El Dorado o las Siete Ciudades de Cíbola en las tierras españolas a las que acaba de llegar? ¿O acaso será el amor lo que descubra? 
Mezcla de tradiciones y modernidad, en esta narración se propone una mirada nueva de las cosas, una realidad maravillosa que sigue una lógica distinta. La trama no está exenta de sorpresas que mantendrán en vilo al lector hasta el final. 

Antes de acercarme a Angelina y el Nuevo Mundo, me acerqué a Carmen Martínez Gimeno. O ella se acercó a mí, no estoy segura. Fue en la presentación de un libro de otro autor cuando tuvimos oportunidad de charlar, y como me gustó su visión de las cosas en general y de la literatura en particular, quise probar con una de sus novelas (de las cuales creo recordar que no me habló en ningún momento de la conversación, y para mí la mejor publicidad es a veces la ausencia de publicidad). 

Después de acercarme a la autora me acerqué a su blog. Y finalmente, un buen día, la lectura de una de sus entradas hizo que me enamorara de un fragmento de esta novela. Y así llegué a conocer a Angelina, su linda voz y sus ojos de española.

Supongo que no soy la única persona que alberga suspicacias respecto a las novelas autopublicadas de Amazon. Como todo el mundo puede publicar, hay un gran riesgo de toparse con textos insuficientemente trabajados, de modo que cada vez tengo más cuidado a la hora de seleccionar las lecturas expuestas en ese gran gigante digital. Un vistazo a las primeras páginas ayuda mucho, y en este caso me confirmó que Carmen (traductora, editora, correctora y profesora, amén de escritora) se maneja estupendamente entre las letras. Más avanzada la lectura, comprobaría que además la autora sabe de lo que habla: parece bien trazado ese fondo histórico y cultural guatemalteco sobre el que se asientan las vidas de los personajes, y parece bien creíble y natural su modo de platicar (no han sido en vano sus viajes a América). Y nótese el "parece", porque esto es una opinión no más; quién soy yo y qué son mis escasos conocimientos para decidir lo que está bien o mal documentado.

Angelina y el Nuevo Mundo trata de eso: de la llegada al Nuevo Mundo de Angelina, una niña proveniente de un país (Guatemala) donde las niñas se ven obligadas a madurar más rápidamente que en el nuestro. Una niña sin padres ("A mi papá lo mataron los militares por no aguantarse y querer defender sus derechos pisoteados y mi mamá murió del sufrimiento porque era pobre y nadie la ayudó"), cuya abuela decide que su mejor futuro se encuentra en España.
"-[...] Mi abuelita quería protegerme como se protege a un hijo, dándome lo bueno de su corazón, y me envió a España pensando que acá la ley me cuidaría para que no me maltraten, no me den susto, no me hagan sufrir, pensando que viviría segura, trabajando por mi gusto y ganando bien, porque ustedes tienen derechos humanos."
Angelina aterriza en Madrid y no son fáciles los inicios, conoce a mucha gente mala y buena, los rincones de la ciudad enorme, los pasillos del metro, el verde parque del Retiro. ¿Encontrará esos "derechos humanos" que vino a buscar? 

Se trata de una historia corta pero bien narrada, impregnada de la cultura guatemalteca, un poco mágica y con unos diálogos deliciosos. El habla propia del otro lado del Atlántico (algunas de cuyas expresiones suelen resultarme entrañables) está tan bien reflejada que casi se puede escuchar el acento. Observamos nuestro país desde ese ángulo cultural y lo vemos un poco distinto; las cosas que no parecían importantes ahora llaman nuestra atención, porque estamos metidos en la piel de Angelina.

Flojea para mi gusto cuando empieza a intercalar las vivencias de la abuela en Guatemala con las de su nieta en España, pues en ese punto había cogido tal simpatía por Angelina que ya no me apetecía saber qué era de doña Chona. No obstante, admito que es un punto de vista que enriquece la novela. A parte de aportar los conocimientos sobre el país en el que ha echado raíces, doña Chona es una ilol o curandera y, a través de hierbas y rituales, sabe cuidar de los suyos y maneja la muerte casi tanto como la vida. 

Y el final, aunque no es malo, también me ha traído una pequeña decepción. Me hubiera gustado algo más... apoteósico. No quedarme con esa sensación de suspenso, como de no haber terminado de salir de la historia o de haber dejado una puerta sin cerrar.

Pero, ¿sabéis que hace tiempo que soy incapaz de usar mi lector de ebooks? Necesito libros en papel, lo digital se me hace tan distante... Sin embargo, he leído esta novela íntegramente en el teléfono móvil; debe ser que sus letras son tan cercanas y tan cálidas que neutralizan la frialdad de la pantalla de cualquier aparato.


Os animaría a buscar en Amazon y someter a examen las primeras páginas de Angelina y el Nuevo Mundo: las probabilidades de que os gusten son altas. Porque tiene el regusto de la literatura de antes, de mi literatura de antes. Seguir las aventuras de la pequeña protagonista guatemalteca ha traído a mi memoria aquella época en que de niña seguía las aventuras de otros niños, como la Celia de Elena Fortún. Angelina es inocente pero madura, capaz de hacernos pensar con sus sentencias, porque pese a lo joven que es, ha experimentado lo suficiente como para empezar a vislumbrar la sabiduría

sábado, 5 de septiembre de 2015

Luna de verano; de P.G.Wodehouse

"Jane examinaba su plato de entremeses, lamentando amargamente, como siempre ocurre, la equivocación que había cometido al elegirlos.
-No le pasa a usted -dijo a Joe- que después de que le sirven los entremeses se da usted cuenta de que lo que realmente quería era sardinas?
-Creo haber explicado bastante concretamente que lo que quiero es a usted.
-No, hombre. Quiero decir sardinas en vez de ensaladilla de patatas y berza en vinagre.
-Vale más no extraviarnos por los caminos de la ensaladilla de patatas -dijo él-. Me parece que no se ha dado usted cuenta de que le he dirigido el máximo piropo que puede dirigirse a una mujer, como he leído no sé dónde.
-Ya, ya lo he notado.
-Entonces, vayamos al grano y dejémonos de esas banalidades de la berza en vinagre y demás. Le he pedido que se case conmigo. ¿Por qué no acepta?
-Porque he hecho a mamá solemne juramento de no dar promesa de casamiento a un hombre a los cinco minutos de conocerlo."

SINOPSIS
Es verano en el castillo de Sir Buckstone Abbott, y el buen tiempo enciende las pasiones: Joe Vanringham languidece por Jane Abbott, quien a su vez suspira por Adrian Peake y cree ser correspondida por él. Pero Joe sabe algo que Jane ignora: Adrian es una especie de perrito faldero -o gigoló, según los días– de señoras acaudaladas y, ahora, está comprometido con nada más y nada menos que la princesa Von und Zu Dwornitzchek, antaño conocida como señora Vanringham... Y hay una vuelta de tuerca más en esta divertidísima ronda de pasiones estivales: el padre de Jane, el no menos tremebundo sir Buckstone Abbott, ha planeado venderle su solariega –y horrible– mansión a la princesa para salvar así sus maltrechas finanzas.

La recomendación tan insistente de este autor por parte de Ana González Duque fue lo que me llevó a elegir esta novela como indudable candidata para participar en la iniciativa Serendipia Recomienda 2015. Además, por fin iba a descubrir qué era esa humor británico que a tanta gente le gusta. Y que, visto lo visto, a mí no me genera demasiado entusiasmo. Creo que han sido más carcajadas lo que he echado en falta. 

La lectura ha resultado agradable, eso sí. Creo que es muy posible que encante a determinado tipo de lector: ese del que hablaba, el que ama el humor inglés. La forma de expresarse del autor me ha parecido una mezcla encantadora de ironía y lenguaje bucólico, que llama la atención desde el inicio:
Era una espléndida mañana dorada y azul, de nubes aborregadas e insectos que zumbaban a la luz del sol. Lo que el locutor del boletín meteorológico de la BBC -que puede equivocarse como cualquier hijo de vecino- hubiera llamado "una zona de alta presión atmosférica que se extiende al sur de las islas Shetland sobre gran parte del Reino Unido", funcionaba perfectamente.
Tampoco los personajes están mal: uno puede reírse de ellos para sus adentros, por sus ocurrencias y las situaciones en las que se ven envueltos, aunque no se llega al punto de encariñarse, de sentir con ellos, de echarlos de menos y no olvidarlos nunca jamás. Quizá no quede más remedio y sean así las cosas en la comedia: uno se puede divertir con una caricatura, pero difícilmente llegará a amarla, al no sentirla próxima a su realidad. 

En Luna de verano encontramos enredos amorosos en toda regla. Iba a calificar la novelita de sencilla hasta que me he acordado de lo que me costó seguir cada uno de los hilos que entretejían el enredo. Que si el enamorado, que si la prometida, que si el padre, que si el yerno, que si el otro enamorado, que si la otra muchacha, y luego los nombres y los apellidos y los parentescos varios. Alguno diréis que no es para tanto, pero yo a veces tenía que pararme a respirar para recomponer en mi cabeza todo el cuadro.

No puedo dejar de comentar otra cosa buena que he sacado de esta lectura: conocí una preciosa librería de segunda mano llamada Arrebato Libros. De esas llenas de tesoros "enterrados", con libreros encantadores y marcapáginas incluido en la compra. Y una puerta de entrada a la que dan ganas de sacarle fotos desde todos los ángulos.


Aunque Luna de verano no ha cumplido mis expectativas, tampoco me ha hecho sufrir. He llegado a percibir en ella un encanto especial que me permite entender que pueda entusiasmar a cierto tipo de lector. Cierto tipo al que parece que no pertenezco.