El otro día, durante mis vacaciones en la isla canaria de Tenerife, hice una incursión en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz. A parte de cuadros bastante expresivos del autor Carlos Matallana (la exposición se titulaba "
Doble o nada"), me encontré con una habitación oscura en la que no había nada, excepto cuatro paredes negras. Pero, si uno se fijaba, al fondo había una puerta. Y si la cruzaba, se hallaba en otra sala completamente oscura, a excepción del vídeo que se estaba proyectando en ella. Algo basado en el absurdo. A unos les gustará mucho, a otros menos. En mi caso, a medias. Hay partes graciosas, otras no tanto. Juzgad por vosotros mismos:
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