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miércoles, 25 de febrero de 2015

Conociendo a... Ana González Duque

La escritora:
Ana González Duque (biografía)

Hace unos días, la escritora canaria Ana González Duque regaló su presencia a los lectores madrileños en la firma de su novela Leyendas de la Tierra Límite, que tuvo lugar en la librería El dragón lector. Yo, lectora y madrileña, agacho la cabeza y pido humildemente perdón por haber dudado por unos minutos asistir al acto. Mis dudas, basadas en el reparo que me daba el ir sin compañía y sin muchas habilidades de conversación a la firma de un libro que ya tenía firmado, fueron echadas a un lado con la ayuda de la propia Ana, quien me animó a que me acercara para poder “desvirtualizarnos”. Allí, además de a Ana, conocí a más lectores, más blogueros e incluso más compañeros de profesión (algo que comparto con la escritora), y también me reí, me reí y me reí, y mientras volvía a casa seguía sonriendo de vez en cuando. Es que la "Doctora Jomeini" me dio una buena medicina para curar la seriedad. También salí con una visión renovada y de lo más interesante de la novela que había leído hace unas semanas, lo cual me animó a hacer unas cuantas preguntas a la autora, con la esperanza de conseguir alguna pequeña exclusiva literaria para traer por aquí… Y esto es lo que nos cuenta:

Si no recuerdo mal, llegué a tu anterior blog (La Doctora Jomeini) a través de una recomendación que encontré El Gerente de Mediado, un blog de la rama sanitaria que me fue presentado por un médico en cuya consulta estuve aprendiendo. En La Doctora Jomeini encontré justo lo que necesitaba: anécdotas médicas centradas en el lado más humano. Así que me quedé por allí durante un tiempo, leyendo tus entradas, al principio silenciosamente. Y varios meses después, te mudaste a El Fogón, más centrado en el mundo de los libros (y algunas recetas culinarias). ¿Por qué lo hiciste? 
Me costó mucho tomar la decisión. Yo empecé a escribir La Doctora Jomeini como válvula de escape para no volverme loca en mi vida de residente “viejona” con dos hijos. Fue mi entrada en el mundo de los blogs, me abrió puertas que nunca pensé en tocar dentro del campo de la Anestesia, pero, sobre todo, volvió a recuperar mi ilusión por escribir, que el trabajo había acabado por fulminar. Tres años después de terminar la residencia, mantener el blog no tenía mucho sentido. Mis hijos habían crecido y sus problemas eran “no contables” en el blog. Mis problemas en el trabajo también eran poco “contables” y además, me había pedido un recorte de jornada para escribir en serio. Mis prioridades habían cambiado totalmente. Pero no me dejan irme. A partir del mes que viene, La Doctora Jomeini vuelve, pero solo una vez al mes (el primer domingo de cada mes) y dentro de la página de AnestesiaR. 

El otro día comentabas en tu Facebook que tu primera novela, El blog de la Doctora Jomeini, se había convertido best-seller… 
Es que me hizo mucha gracia verme como best-seller en el catálogo de Nowtilus, que fue la editorial que la publicó. Sí que sabía que se había vendido bien y que se sigue vendiendo. De hecho, creo que la editorial la va a reeditar en otro formato. Pero lo de best-seller… Por un momento se me puso cara de Ken Follet (sin su cuenta corriente en el banco, claro). Está claro que El blog de la Doctora Jomeini se ha vendido porque a la gente le gusta reírse. Y de vez en cuando no está mal una novela ligerita con la que echarse unas risas. 

Y de repente das el salto a lo fantástico. En la dedicatoria de Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas (primera parte de una bilogía) te refieres a J.R.R.Tolkien, Ursula K.Le Guin, J.K. Rowling, Michael Ende y Laura Gallego. ¿Recuerdas cuál fue la primera novela que te hizo interesarte por ese género? ¿Cuál es el último libro de fantasía que has leído? 
La primera novela que me hizo interesarme por ese género fue La historia interminable de Michael Ende. La leí con 10 años. Me dejó profundamente impactada. Para mí, es la novela perfecta. Se puede seguir la historia por tantos lados…Detrás vinieron El señor de los anillos, Cuentos de Terramar, Memorias de Idhún… 
La última novela que he leído de ese género es Los hijos de las tinieblas de José Antonio Cotrina, mi gran descubrimiento de este año. Te lo recomiendo.



¿Desde cuándo has querido ser escritora? ¿Por qué, siendo amante de las letras, escogiste una carrera “de ciencias”? ¿Crees que la práctica de tu profesión ayuda a entender mejor la naturaleza humana y crear personajes más profundos? En Leyendas de la Tierra Límite te centras mucho en explicar bien por qué los personajes son como son… 
He querido ser escritora desde siempre. Desde pequeña. Escogí una carrera de Ciencias después de dar Latín. Me dije. “Esto no lo aguanto yo más tiempo” y me fui a Ciencias puras. También estaba influenciada por los libros de Gerald Durrell en aquella época. Ser médico y ser escritor no es incompatible. Arthur Conan Doyle lo era y mira qué bien le fue. Creo que siendo médico veo al mismo tiempo lo mejor y lo peor de la humanidad y sí, creo que saber que la vida es esa especie de baile entre lo horrible y lo hermoso me ayuda cuando me planteo los personajes. 

En tu blog nos cuentas que les lees a tus hijos antes de irse a la cama, y tú sabes que me parece muy bonito y de película. ¿Les has leído Leyendas de la Tierra Límite o planeas hacerlo? 
Se lo empecé a leer, más que nada porque leer en voz alta me ayuda a ver los fallos en la última corrección, pero se me echaron a llorar a mares en el primer capítulo por lo que le pasa a Aïa, así que lo he dejado para más adelante. 

Hace poco leí que una lectora tuya decía que había cierto paralelismo entre novela y realidad, porque tú eres una sanadora que al mismo tiempo tienes que hacer de madre de tus hijos, como les ocurre a algunos personajes de Leyendas de la Tierra Límite. Yo creo que tiene razón, pero, ¿te ha salido queriendo o sin querer? 
Es que esa lectora es una lectora muy especial, que lleva leyéndome muchos años y que me conoce muy bien, aunque solo nos hemos visto una vez. Me ha salido sin querer. Pero tiene razón ella: tendemos a escribir de lo que sabemos, aunque el escenario sea distinto. 

¿Hubo alguna idea original a partir de la cual fue creciendo todo el universo de la Tierra Límite? (Por fa, por fa, vuelve a contar eso de la célula que me gustó tanto.) 
Jajajajaja, vaaaaale. La idea inicial surgió en una conferencia en la que me aburría como una ostra. El ponente, que era muy soso, hablaba sobre la célula y sobre las infecciones, cómo afectaban al interior celular y demás. Puso una foto muy grande de la pared de la célula. Y yo pensé que parecía un escudo. "¿Un escudo? Hummm. Lo que está dentro del escudo está protegido." Así nacieron las Tierras Blancas. "Lo que está fuera, está sujeto a ser infectado." Voilá, Tierras Oscuras. "¿Quién evita que se atraviese el escudo? Pues los médicos. Que son en su mayoría mujeres. Es decir, las sanadoras. ¿Quién lo protege con sus cuidados? Los enfermeros: los Guerreros del Alba." Salí de la conferencia con un mapa inicial en la cabeza y unas ganas tremendas de empezar a escribir, así que no hay mal que por bien no venga.


Algunos elementos de Leyendas de la Tierra Límite, como la Vara de Luz o el triángulo amoroso de dos chicos y una chica, me han recordado de manera muy directa a Memorias de Idhún. No me acuerdo bien, pero me parece que la protagonista de la trilogía de Laura Gallego llevaba algo parecido a un bastón con poderes. ¿Es casualidad? 
Si te digo la verdad, no me acuerdo. Me la leí hace mucho. Pero hay arquetipos dentro de la Fantasía que se repiten constantemente. La Vara es uno de ellos. ¿O te imaginas a Gandalf sin ella? Cada vez que le contaba a mi madre (que fue una de mis lectoras cero) un capítulo nuevo de la historia, me decía: “Eso es parecido a lo que sale en tal novela”, creándome un complejo de poco original que no te cuento. Hay cosas que sí que son elementos puestos adrede, como los dos soles, que es mi particular homenaje a Star Wars (El planeta Tatooine, el hogar de luke Skywalker, tenía dos soles). 
El triángulo amoroso de Memorias de Idhún fue una de las partes que menos me gustaron de la novela, porque yo tenía mi claro favorito. En Leyendas de la Tierra Límite no hay un triángulo real. 


¿Te parece bien que digan que es una novela juvenil, o no te gusta que la encasillen dentro de un grupo de edad? 
No me importa realmente, aunque lo veo un poco encorsetado. Yo creo que la novela es “apta a partir de los 12 años”. La puede leer un adolescente o una señora en viaje del Inserso. Lo que tiene que tener joven es la mente, no el carnet de identidad. 

Ya cuentas con varias opiniones y reseñas de Leyendas de la Tierra Límite. ¿Hay algún aspecto que te hubiera gustado que fuera comentado en el que tus lectores no se hayan fijado? ¿O algo en lo que se hayan fijado que te haya sorprendido? 
Hay cosas en las que no se han fijado que me hubiera gustado pulir más. Pero hay un momento en el que tienes que parar de revisar. Me ha sorprendido que tanta gente me pida un spin-off de la historia de Kiraeth y Tarus, que ni siquiera aparecían en la primera versión de la novela. 

Hoy en día salen escritores de debajo de las piedras, y a veces llueven del cielo (¿es que todo el mundo es escritor?). Pero tengo la impresión de que para ti el escribir no es una simple afición, sino que cada vez te lo tomas más en serio. Aparte de ti como inventora y escritora de la historia, ¿con qué personas has contado para conseguir un resultado final tan bueno en la auto-edición? Tanto por dentro como por fuera. 
Este libro ha sido realmente una “UTE (Unión Temporal de Empresas)". Cuento con un grupo de lectores cero increíble al que llamo “Las mentes pensantes” que me ayudan a mantener los pies en el suelo. Carlos Gil y Víctor J. Sanz lo editaron, haciendo una corrección tanto ortográfica como de estilo. Alicia Borges, una ilustradora con la que tengo dos trabajos en proyecto, ilustró la portada (¿A qué es preciosa?) y dibujó el mapa del principio a partir de un esquema mío (lo cual tiene todavía más mérito) y Esperanza Franco lo maquetó, sufriendo mil cambios de última hora. Pero, sin duda, la persona a la que más gracias tengo que darle es a mi madre: Isabel (o, como es conocida en redes, Jane Jubilada), porque se leyó cada borrador, me frenó cuando me ponía en plan George R. R. Martin asesino, me corrigió ortográficamente y, sobre todo, porque les ha vendido el libro a todos sus amigos. 

Revélanos cuál ha sido tu mejor momento como escritora; la mayor alegría que tus letras te hayan dado. 
No lo sé: han sido tantas. El recibir el “Félix Francisco Casanova”, cuando me escribió la primera editorial, la primera firma en Madrid en la Casa del Libro, con una cola inmensa de “jomeinistas”, conocer a escritores que yo leía y comentar con ellos sus libros, conocer a lectores habituales que me han hecho disfrutar con sus comentarios o con sus cartas… Cada foto que me envían me pone una sonrisa en la cara. Me han llegado fotos desde las Islas Seychelles (Sí, yo también tuve que mirar dónde estaban). 

Yo seguiría haciendo preguntas, pero creo que es momento de parar. Por eso que dicen de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y aunque esto no haya sido nada breve. Ahora te conozco, te conocemos, y a lo mejor, incluso te conoces más. Aunque creo que a tu clasificación de escritores le falta alguna categoría, me parece que al final te vas a parecer más a "el de los colores"… ¡Muchas gracias por la paciencia y por las risas! 
Lo que espero es no haber sido como “el plomo”. Muchas gracias a ti por el “pedazo-entrevista” que te has currado. Y por invitarme a tu blog.


Las novelas:
El blog de la Doctora Jomeini
Planes de boda
Instrucciones para sobrevivir a los hijos
Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas

lunes, 2 de febrero de 2015

Leyendas de la Tierra Límite I: Las Tierras Blancas; de Ana González Duque

"Ninguno de los otros habitantes del pueblo podía oír a los árboles cuando susurraban con la brisa de la tarde, ni a las pequeñas luciérnagas que reían como locas al cruzar el espacio nocturno. Ninguno podía sentir el dolor ajeno. Y dejó de compartirlo. Pero ya era demasiado tarde. Los demás chicos se burlaban de ella. 
 –A ver, Aïa, ¿qué te dice hoy la caca del caballo? ¿Te dice algo?"

SINOPSIS
Hace años, muchos antes de que Aïa, la Elegida, partiera de la Torre de Piedra en busca de ayuda para intentar curar a la Sanadora Mayor, los Oscuros invadieron las Tierras Blancas. Las Sanadoras unieron, entonces, su poder en el Aura, un escudo que consiguió hacerlos retroceder más allá de las Montañas Oscuras, dividiendo el territorio en dos franjas separadas por la Tierra Límite. Allí, la raza Physii y los Guerreros del Alba unen hoy en día sus fuerzas para mantener libres de oscuridad las Tierras Blancas. Pero la enfermedad de la Sanadora Mayor amenaza con quebrar este equilibrio. La única solución parece estar, inexplicablemente, en un muchacho que trabaja como cocinero y que responde al nombre de Guil de Merabal.

El camino hacia esta novela comenzó por mi encuentro casual con el blog de la Dra. Jomeini, que seguí seducida por las anécdotas e historias médicas y humanas que contaba. Después Ana se mudó a un nuevo hogar virtual, El fogón, al que alimenta periódicamente con comentarios sobre libros aderezados con recetas culinarias. Así me enteré de la autopublicación de esta novela, que más tarde tuve la fortuna de ganar, dedicada, en el sorteo y lectura conjunta organizado en el blog de Serendipia.

Se trata de la primera aproximación a la fantasía de Ana González Duque, admiradora de escritores como Tolkien, J.K. Rowling, Laura Gallego o Michael Ende. Y para ser la primera no está nada pero que nada mal, aunque a mí me ha faltado algo. Intentaré averiguar qué a medida que vaya desenredando mis impresiones para mostrarlas aquí lo más ordenadamente posible. Porque hay muchos puntos, tanto positivos como negativos.

Lo más fácil es empezar por el principio, así que eso haré. Se entiende lo que el mismo me gustó si digo que suelo basarme en él para decidir si atreverme o no con una lectura. En un principio puede verse cómo se maneja el autor con las palabras y con la ortografía, y me convenció cómo lo hacía Ana. A parte de eso, Las tierras Blancas tiene un prólogo afortunado en dos aspectos: primero, logró que me sintiera identificada con lo que decía desde el párrafo uno; segundo, rompía el tópico de protagonista en busca de amor, introduciendo directamente a la pareja acurrucada en la cama. Esto al final fue un poco "trampa", porque era exactamente la protagonista, pero bueno...

Los tópicos. Quizá sean uno de los aspectos que han hecho que me falte algo. Claro que se trata de una novela de fantasía, y habrá quien no la disfrute si no hay de por medio un buen objeto mágico, unos cuantos hechizos y varios seres sobrenaturales. Puede que después de leer tantas novelas de este tipo en mi juventud (en la más joven de mis juventudes), pensara que iba a encontrarme con algo que aportara un punto más novedoso en ciertos aspectos. Así sucede también con los personajes, entre los que por supuesto se crean tensiones sexuales, y no falta el triángulo amoroso.  

Lo anterior se basa en deseos y expectativas completamente subjetivos, y mi yo objetivo los rebate alegando que esta novela ofrece al lector exactamente lo que pretende, y que lo hace muy bien. Que si yo hubiera estado en mi más joven juventud la hubiera disfrutado más, porque las aventuras mágicas creadas por Ana me han recordado en varias ocasiones a las leídas en la trilogía de Idhún de Laura Gallego (libros que en su día devoré casi tan ávidamente como los de Harry Potter). Que los personajes son sólidos y maduros, que sus relaciones son reales, y que pese a todos los tópicos que puedan encontrarse también hay sorprendentes manejos que llevan la trama hacia direcciones no tan tópicas.

Tengo un debate interior respecto a si hay una división demasiado nítida entre malos malos y buenos buenos, entre luz y oscuridad. Parece bastante obvio que habiendo unas Tierras Blancas y unas Tierras Negras esto tiene que ocurrir. Ha habido cierto personaje que me ha gustado precisamente porque la vida lo ha moldeado creando en él dobleces de maldad entre atisbos de bondad. Pero por lo demás, ese contraste de blanco y negro, esa Tierra Límite, ya casi obliga el sentimiento de división entre bueno y malo. 

Punto a favor, la profundidad con que los personajes son desmenuzados, casi sin excepción, desde sus orígenes. Abundan en el curso de los hechos los flash-backs, que tienen la no sencilla virtud de enriquecer y no entorpecer. Otro aspecto que me ha gustado ha sido esa sensación george-erre-erre-martiniana (1) de que, en cualquier momento, un personaje puede... dejar de existir, por mucho que parezca que aportar a la trama. Lo que sí he echado de menos es sentir más esas pérdidas, y eso puede deberse a una longitud de la historia insuficiente para dar tiempo a encariñarse, o a mi frío corazón.

Los primeros capítulos me han gustado especialmente. El modo en que la escritora convierte la capacidad de "oír hablar" a la Naturaleza en algo literal, transformándolo en un don mágico. El ambiente tan real que hay en el pueblo ficticio en el que se sitúa la infancia de Aïa (la protagonista), porque sus padres podrían ser los nuestros, y el pueblo uno de verdad, y lo único raro que hay ahí es ese extraño don que a Aïa le parece tan normal, hasta que descubre que es la única de su entorno que lo posee. Hay otros capítulos dignos de mención, que me han gustado sobre todo porque transmiten, tenebrosidad en un caso y dulzura en otro, de un modo muy visual. La autora juega mucho con la naturaleza, otorgándole un papel como personaje activo, y además inventa varias razas, unas buenas y otras malas, para poblar sus Tierras Blancas y Negras. Por cierto, cada capítulo se narra desde el punto de vista de un personaje (es una sorpresa el que aparecerá a continuación) y su brevedad aporta ligereza a la lectura.

Ana sabe cómo cuidar a sus lectores: merece ser comentado (y elogiado) lo trabajadas que están la tanto la corrección como la maquetación. Me dan miedo las novelas autopublicadas por estos dos aspectos, pero en este caso la ilustración de portada es un buen escaparate de lo que se puede encontrar por dentro. Si me dicen que lo ha hecho una editorial, yo me lo creo. 

Recapitulando: aunque me he quedado yo con la impresión de que no ha llegado a entusiasmarme tanto como a otros compañeros lectores, me ha parecido una buena primera novela de fantasía. Yo pienso que es una historia orientada a público juvenil, aunque es horrible eso de encasillar novelas para una edad determinada, y por supuesto que cualquiera puede disfrutar de ella. De momento, esperaré a ver cómo son las Tierras Negras, aunque no sé si será agradable saberlo porque tela con estas, y eso que son Blancas.

3,5 / 5
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(1) Relativo al escritor George R.R. Martin.
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