jueves, 7 de mayo de 2015

Kafka; de Robert Crumb y David Zane Mairowitz

"Milena era periodista y escritora, y una especie de feminista precursora. Si Kafka antes había considerado que las mujeres eran vampiros o valkirias que representaban para él toda la suciedad del odiado acto sexual, ahora estaba en presencia de alguien que lo obligaba a enfrentar el verdadero potencial femenino y sus propios temores. Cuando ella le sugirió que dejaran de cartearse y se encontraran en cuerpo y alma en Viena, él se asustó como de costumbre y dio mil excusas para no ir. En respuesta, ella le preguntó si era judío."

SINOPSIS
Casi un siglo después de su muerte, Franz Kafka permanece como uno de los escritores más modernos de entre todos los que son y han sido, persistiendo sus novelas y cuentos como influencia capital para cada nueva generación literaria. 
Por su parte, Robert Crumb, icono del underground de los años 60 al que hoy los museos pretenden desactivar incorporándolo a sus colecciones, resiste y se mantiene como uno de los autores de historieta más aclamados y libres del mundo. La obra de ambos comparte neurosis, humor agónico, aflicción existencial, una originalidad incontestable y cierta cualidad genial que la desplaza de su tiempo para hacerla inmortal. 
Secundando un texto de David Zane Mairowitz donde se desgrana el entorno, la vida y la obra de Kafka, Crumb se proyecta aquí en las circunstancias del escritor, las interpreta y nos las transmite en detalle con sus dibujos. El resultado es un extraordinario híbrido entre biografía, cómic y libro ilustrado, que supone el hermanamiento de dos de los artistas menos comunes y más hondos de nuestra era.

Termina este libro diciendo que, tras años de despreciar a Kafka, la nueva República Checa "está descubriendo a su extraño hijo judío, que ya no constituye una amenaza y es ahora, de repente, rentable como atracción turística". Curioso, porque este final me lleva a un principio, que es la razón de mi acercamiento a este escritor: Praga. Esa ciudad que me cautivó y a la cual parezco intentar mantenerme unida a través de Franz Kafka.

Kafka es un híbrido entre biografía ilustrada y novela gráfica, que expone de una manera magistral, sublime, amena (y muchos adjetivos positivos más) la vida del escritor que le da nombre. Lo desgrana todo, haciendo sencillo lo complejo: desde los aspectos más históricos y generales va acercándose a la figura del individuo y llega a bucear entre sus miedos y preocupaciones más profundas, relacionándolos a su vez con su obra. Y todo adquiere un sentido nuevo y mágico y dan ganas de ponerse ya mismo a leer La metamorfosis, pero también El proceso, El castillo, Carta al padre o cualquiera de sus innumerables y extraños relatos. Dan ganas de saber más.



Aunque hay alusiones a los acontecimientos históricos que vivió el escritor, lo que más me ha gustado de Kafka son las partes que profundizan en su psicología y, a través de ella, explican cómo podrían ser interpretadas sus obras y descubren elementos comunes en varias de ellas. Algunas de sus narraciones aparecen resumidas en forma de viñetas, y me ha dado un poco de rabia tener que enterarme así de las historias y de sus finales; es uno de los pocos inconvenientes que he encontrado a la lectura. Aún así me parece que merece la pena, porque como he comentado es muy interesante la forma en que se relaciona el pensamiento de Kafka con lo que cuenta en sus relatos. He intentado en esas ocasiones no profundizar mucho en lo que leía para retener el mínimo de información posible. De todas formas, no dejan de ser resúmenes muy breves y estoy segura de que las obras del autor albergarán muchos más matices y serán valiosas en sí mismas y en su conjunto más que por sus desenlaces.



La condena, La metamorfosis, La madriguera, La colonia penitenciaria, El proceso, El castillo, Un artista del hambre y El gran teatro natural de Oklahoma, son las obras que quedan recogidas gracias a las expresivas ilustraciones de Robert Crumb. A esas obras kafkianas se añade El Golem, novela del austríaco Gustav Meyrink basada en una leyenda judía de Praga. 

Los dibujos de Crumb complementan al texto biográfico a la perfección, otorgándole alma, transmitiendo el espíritu alienado y el surrealismo que envuelve al personaje. Kafka fue un hombre lleno de inseguridades, hipocondriaco, atormentado por la figura autoritaria de su padre y temeroso de las mujeres, con las que no conseguía relacionarse de manera eficaz. Todo ello queda reflejado en sus textos.

Estudió Derecho y trabajó en ese ámbito, pero llegó un momento en que empezó a dedicarse a la escritura más seriamente. Empezó a fantasear con un lugar apartado del mundo en el que llevar a cabo su trabajo en total soledad: escribir, escribir y escribir, parando solo para comer. Y de eso también salió un relato.


La relación con su padre dio como fruto su conocida Carta al padre en la que, se dice, puede encontrarse un valioso material para comprender la mente del escritor y la visión que tenía de sí mismo y de su vida.


"Hace poco me preguntaste por qué te temo", comienza, y sigue con una "respuesta" de cincuenta páginas.
[...]
Los diarios de Kafka, que llevó entre 1910 y 1923, no alcanzan el increíble nivel de autorrevelación que se observa en su Carta al padre. Este documento no es tan sólo un catálogo de los horrores cometidos por un padre, recopilados en la edad adulta gracias a la valentía otorgada por un sello postal. Es típico que al acusar a su padre, Kafka encuentre cientos de excusas para condenarse él también.
En cuanto a las relaciones que Kafka mantenía con mujeres eran básicamente epistolares. Con Felice (que vivía en Berlín, a unas horas en tren de Praga) intercambió correspondencia durante unos cinco años, pero sólo durante una pocas semanas hubo una relación presencial. El amor no parecía tan verdadero como el que se dejaba traslucir en las cartas que dirigía a Milena Jesenskà, periodista, escritora y casada. Pero la relación más real la mantuvo con Dora Diamant, con la que llegó trasladarse a vivir a Berlín y que suscitó su interés por el judaísmo. Eso son algunos ejemplos de las muchas mujeres, en su mayoría jóvenes, que se cruzaron en la vida del escritor.


En El Castillo, al igual que en las otras novelas de Kafka, desfila ante el lector un elenco en apariencia infinito de "actrices de reparto" y se repite la confianza que curiosamente deposita en ellas el personaje central.
[...]
El resultado de estas relaciones no suele ser "un acto íntimo" (salvo en el caso de Leni) y se vincula más con el poder que con los sentimientos personales. El talento de Kafka en general sugería el encuentro erótico en lugar de hacer que sus personajes se entregaran a ese acto que consideraba "repelente y absolutamente inútil".
Kafka murió por tuberculosis en 1924, lo cual probablemente lo libró del destino fatal que terminarían sufriendo sus tres hermanas, deportadas a campos de concentración. Praga, Kafka, Holocausto... parece que una cosa lleva a la otra, y con esa última palabra terrorífica van a tener que ver las próximas lecturas de las que hablaré por aquí.


Recomendaría el libro, desde luego, como primer acercamiento a Kafka y a su obra. Me ha maravillado conocer al personaje (Kafka fue una persona, pero también un personaje) de esta manera. Puede que a un erudito del tema le sepa a poco, pero a mí me ha hecho sentir eso inexplicable que se siente cuando un libro te gusta mucho. Algo así como un "amo a Kafka", un "necesito copiar cada frase" o un "quiero empapelar mi cuarto con estas ilustraciones". ¿Mariposas de papel en el estómago? En fin, todo se traduce en que, de una manera absolutamente subjetiva e impulsiva (como tiene que ser), no me queda otra que traducir esta sensación en una alegre exclamación:


10 comentarios:

  1. Puede ser un libro muy interesante. Del autor no he leído mas que La metamorfosis, lo suficiente como para tener curiosidad por el. Tu reseña me anima con este libro. Gracias y un beso!

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    1. Yo del autor leí algunos relatos, y aunque no aburridos, me parecieron rarísimos y no entendía muy bien su mensaje. Espero que sabiendo un poco más del autor, lo próximo suyo que lea cobre algo más de sentido. Ya veremos! Un beso =)

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  2. Parece una lectura muy buena para acercarse al autor pero yo con este tipo de libros tengo mis reservas.

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  3. Como ya he comentado en otras ocasiones, la novela gráfica no es lo mío
    Besos

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  4. Pues la verdad es que para poder acercarme al autor (el cual me da miedo y pereza jaja) me parece ideal.
    Un beso!

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    1. Entiendo que te dé pereza. A mí me pasa mucho, y si me he acercado a Kafka ha sido de un modo un poco casual. Sus escritos ya no sé, pero yo creo que este libro sí que podría resultarte entretenido e interesante (y con unas ilustraciones preciosas). Un beso!

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  5. Me encanta el estilo de Crumb y este libro siempre me ha llamado la atención, así que seguro que lo acabaré leyendo; eso sí, tendrá que esperar a que me ponga con los que me esperan en la estantería. 1beso!

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    1. Sí, yo hasta ahora no me había fijado en Crumb, pero me han encantado sus ilustraciones. A ver lo que nos cuentas cuando lo leas, supongo que habrá que esperar pacientemente a que le toque el turno. Muy pacientemente. jeje Besos!

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  6. A mi también me encantó. De hecho el dibujo de la portada me estuvo llamando a gritos hasta que finalmente me lo compré, y me duró dos sentadas
    Besos

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  7. Como aficionada a los tebeos y las novelas gráficas, me llama mucho la atención este "Kafka" pese a que, lo siento :-(, a diferencia de ti, el personaje del escritor me produce recelo y mal rollo ;-)

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