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martes, 12 de mayo de 2015

Maus; de Art Spiegelman


SINOPSIS
Maus es la biografía de Vladek Spiegelman, un judío polaco superviviente de los campos de exterminio nazis, contada a través de su hijo Art, un dibujante de cómics que quiere dejar memoria de la aterradora persecución que sufrieron millones de personas en la Europa sometida por Hitler y de las consecuencias de este sufrimiento en la vida cotidiana de las generaciones posteriores. Apartándose de las formas de literatura creadas hasta la publicación de Maus, Art Spiegelman se aproxima al tema del Holocausto de un modo absolutamente renovador, y para ello relata la experiencia de su propia familia en forma de memoir gráfica, utilizando todos los recursos estilísticos y narrativos tradicionales de este género y, a la vez, inventando otros nuevos. La radicalidad narrativade esta obra marcó un antes y un después en el universo de la novela gráfica, y por ello Maus obtuvo el primer y único premio Pulitzer otorgado a un cómic.

Me encuentro con que en un corto espacio de tiempo he observado el Holocausto desde perspectivas muy diversas. Primero fue la real, la visita al campo de concentración de Terezín, que avivó mi curiosidad (ya despierta) sobre los que vivieron en esa época y en ese lugar. Me sorprendió mucho encontrarme con aquello, que era la prueba definitiva de que lo que hasta entonces había visto en películas y leído en libros existió de verdad. Podía tocar las enormes estructuras de madera que fueron en el pasado lechos duros de donde dormían judíos hacinados. Las celdas. Las duchas. Todo. Y experiencias, tantas que se necesitarían varias visitas (y saber inglés o checo) para leerlas todas, colgadas en las paredes de habitaciones-museo.


Aparece una breve mención de Terezín en Maus, esta biografía que Spiegelman construye a partir de lo que su padre Vladek le relata sobre sus desventuras como superviviente del Holocausto. Recientemente prohibida en Rusia por ser considerada "propaganda nazi", Maus es, por el momento, la única novela gráfica que ha ganado el premio Pulitzer.

No me esperaba tanta metaficción en Maus. Por ejemplo, podemos ver, y leer, cómo el propio autor grababa las entrevistas a su padre. También asiste el lector al momento en que Art Spiegelman concibe las caras de sus personajes, esas zoomorfas que dependen de la nacionalidad o ideología de cada uno (ratones para los judíos, gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses...).


Me ha parecido que el aspecto animal de los personajes, lejos de deshumanizarlos, les hace más entrañables y cercanos. A lo mejor, la perspectiva actual también contribuye a otorgar naturalidad a la narración: el lector se siente parte de la familia Spiegelman y es tan testigo del relato de Vladek como su hijo Art. Este, además de soportar las excentricidades propias de la vejez y la complicada relación que su padre mantiene con su madrastra, intenta asumir el pasado de su familia y su papel como depositario y difusor de un testimonio tan duro e importante para la humanidad. Para ello cuenta con la ayuda y el apoyo de Françoise Mouly, su esposa francesa, que decide convertirse al judaísmo para satisfacer los deseos de Vladek. Será en la revista Raw, editada por ambos, donde hacia 1980 empezará a publicarse la serie de cómics que se reúnen ahora en esta obra.

Había leído antes novelas ambientadas en este periodo histórico, tales como Cuando el mundo gira enamorado, o El niño con el pijama de rayas, o La ladrona de libros, y me preguntaba mientras leía Maus cómo podía saber tan pocas cosas de todo aquello por lo que pasaron los judíos. Ahora me doy cuenta de que la primera de esas lecturas apenas la recuerdo, la segunda (leída en inglés) es quizá la que más directamente trata el tema, y la magnífica tercera no se centra tanto en la vida en un campo de concentración. Así que sólo tenía una idea vaga y general de lo que había supuesto el Holocausto para los que lo sufrieron, y una imagen de los campos de concentración formada a partir de fragmentos de películas, la mayoría de cuyos títulos ni siquiera recordaba.


Antes de que los nazis llegaran a destruir sus vidas, muchos judíos, como Vladek Spiegelman, trabajaban en empresas que les proporcionaban dinero para llevar una vida acomodada. A medida que les iban arrebatando cuanto tenían, habían de improvisar trucos para conservar, escondidas, parte de sus riquezas, las cuales podían ser muy útiles (tanto o más que un cigarrillo) para eso tan importante que era sobrevivir un día más. Por supuesto, no sólo les arrebataban el dinero y los bienes materiales. Había que proteger a los ancianos. Había que salvar a los niños. Y, pese a los ingeniosos escondites que ideaban las familias en sus casas, no todos evitaban que fueran descubiertos y deportados a guetos y campos.


La lectura de Maus me ha acercado a detalles que me han sorprendido y abierto los ojos. Sorprendente, por ejemplo, lo importante que podía llegar a ser una rebanada de pan, una onza de chocolate o un simple cigarrillo. Una rebanada y una onza eran un exquisito manjar... para compartir entre unos cuantos judíos. Un cigarrillo podía servir para comprar más rebanadas o más onzas. O queso o cualquier otra cosa comestible. Cualquier otra cosa que sirviera para sobrevivir y alcanzar con vida el final de la guerra, si es que este llegaba.


Maus es, en definitiva, una de las mejores novelas gráficas que he leído. Me recuerda mucho a Persépolis en el sentido de que cuenta una historia que entretiene y enseña, y además porque lo hace empleando el dramatismo justo y con cierto humor entreverado en sus viñetas.

jueves, 7 de mayo de 2015

Kafka; de Robert Crumb y David Zane Mairowitz

"Milena era periodista y escritora, y una especie de feminista precursora. Si Kafka antes había considerado que las mujeres eran vampiros o valkirias que representaban para él toda la suciedad del odiado acto sexual, ahora estaba en presencia de alguien que lo obligaba a enfrentar el verdadero potencial femenino y sus propios temores. Cuando ella le sugirió que dejaran de cartearse y se encontraran en cuerpo y alma en Viena, él se asustó como de costumbre y dio mil excusas para no ir. En respuesta, ella le preguntó si era judío."

SINOPSIS
Casi un siglo después de su muerte, Franz Kafka permanece como uno de los escritores más modernos de entre todos los que son y han sido, persistiendo sus novelas y cuentos como influencia capital para cada nueva generación literaria. 
Por su parte, Robert Crumb, icono del underground de los años 60 al que hoy los museos pretenden desactivar incorporándolo a sus colecciones, resiste y se mantiene como uno de los autores de historieta más aclamados y libres del mundo. La obra de ambos comparte neurosis, humor agónico, aflicción existencial, una originalidad incontestable y cierta cualidad genial que la desplaza de su tiempo para hacerla inmortal. 
Secundando un texto de David Zane Mairowitz donde se desgrana el entorno, la vida y la obra de Kafka, Crumb se proyecta aquí en las circunstancias del escritor, las interpreta y nos las transmite en detalle con sus dibujos. El resultado es un extraordinario híbrido entre biografía, cómic y libro ilustrado, que supone el hermanamiento de dos de los artistas menos comunes y más hondos de nuestra era.

Termina este libro diciendo que, tras años de despreciar a Kafka, la nueva República Checa "está descubriendo a su extraño hijo judío, que ya no constituye una amenaza y es ahora, de repente, rentable como atracción turística". Curioso, porque este final me lleva a un principio, que es la razón de mi acercamiento a este escritor: Praga. Esa ciudad que me cautivó y a la cual parezco intentar mantenerme unida a través de Franz Kafka.

Kafka es un híbrido entre biografía ilustrada y novela gráfica, que expone de una manera magistral, sublime, amena (y muchos adjetivos positivos más) la vida del escritor que le da nombre. Lo desgrana todo, haciendo sencillo lo complejo: desde los aspectos más históricos y generales va acercándose a la figura del individuo y llega a bucear entre sus miedos y preocupaciones más profundas, relacionándolos a su vez con su obra. Y todo adquiere un sentido nuevo y mágico y dan ganas de ponerse ya mismo a leer La metamorfosis, pero también El proceso, El castillo, Carta al padre o cualquiera de sus innumerables y extraños relatos. Dan ganas de saber más.



Aunque hay alusiones a los acontecimientos históricos que vivió el escritor, lo que más me ha gustado de Kafka son las partes que profundizan en su psicología y, a través de ella, explican cómo podrían ser interpretadas sus obras y descubren elementos comunes en varias de ellas. Algunas de sus narraciones aparecen resumidas en forma de viñetas, y me ha dado un poco de rabia tener que enterarme así de las historias y de sus finales; es uno de los pocos inconvenientes que he encontrado a la lectura. Aún así me parece que merece la pena, porque como he comentado es muy interesante la forma en que se relaciona el pensamiento de Kafka con lo que cuenta en sus relatos. He intentado en esas ocasiones no profundizar mucho en lo que leía para retener el mínimo de información posible. De todas formas, no dejan de ser resúmenes muy breves y estoy segura de que las obras del autor albergarán muchos más matices y serán valiosas en sí mismas y en su conjunto más que por sus desenlaces.



La condena, La metamorfosis, La madriguera, La colonia penitenciaria, El proceso, El castillo, Un artista del hambre y El gran teatro natural de Oklahoma, son las obras que quedan recogidas gracias a las expresivas ilustraciones de Robert Crumb. A esas obras kafkianas se añade El Golem, novela del austríaco Gustav Meyrink basada en una leyenda judía de Praga. 

Los dibujos de Crumb complementan al texto biográfico a la perfección, otorgándole alma, transmitiendo el espíritu alienado y el surrealismo que envuelve al personaje. Kafka fue un hombre lleno de inseguridades, hipocondriaco, atormentado por la figura autoritaria de su padre y temeroso de las mujeres, con las que no conseguía relacionarse de manera eficaz. Todo ello queda reflejado en sus textos.

Estudió Derecho y trabajó en ese ámbito, pero llegó un momento en que empezó a dedicarse a la escritura más seriamente. Empezó a fantasear con un lugar apartado del mundo en el que llevar a cabo su trabajo en total soledad: escribir, escribir y escribir, parando solo para comer. Y de eso también salió un relato.


La relación con su padre dio como fruto su conocida Carta al padre en la que, se dice, puede encontrarse un valioso material para comprender la mente del escritor y la visión que tenía de sí mismo y de su vida.


"Hace poco me preguntaste por qué te temo", comienza, y sigue con una "respuesta" de cincuenta páginas.
[...]
Los diarios de Kafka, que llevó entre 1910 y 1923, no alcanzan el increíble nivel de autorrevelación que se observa en su Carta al padre. Este documento no es tan sólo un catálogo de los horrores cometidos por un padre, recopilados en la edad adulta gracias a la valentía otorgada por un sello postal. Es típico que al acusar a su padre, Kafka encuentre cientos de excusas para condenarse él también.
En cuanto a las relaciones que Kafka mantenía con mujeres eran básicamente epistolares. Con Felice (que vivía en Berlín, a unas horas en tren de Praga) intercambió correspondencia durante unos cinco años, pero sólo durante una pocas semanas hubo una relación presencial. El amor no parecía tan verdadero como el que se dejaba traslucir en las cartas que dirigía a Milena Jesenskà, periodista, escritora y casada. Pero la relación más real la mantuvo con Dora Diamant, con la que llegó trasladarse a vivir a Berlín y que suscitó su interés por el judaísmo. Eso son algunos ejemplos de las muchas mujeres, en su mayoría jóvenes, que se cruzaron en la vida del escritor.


En El Castillo, al igual que en las otras novelas de Kafka, desfila ante el lector un elenco en apariencia infinito de "actrices de reparto" y se repite la confianza que curiosamente deposita en ellas el personaje central.
[...]
El resultado de estas relaciones no suele ser "un acto íntimo" (salvo en el caso de Leni) y se vincula más con el poder que con los sentimientos personales. El talento de Kafka en general sugería el encuentro erótico en lugar de hacer que sus personajes se entregaran a ese acto que consideraba "repelente y absolutamente inútil".
Kafka murió por tuberculosis en 1924, lo cual probablemente lo libró del destino fatal que terminarían sufriendo sus tres hermanas, deportadas a campos de concentración. Praga, Kafka, Holocausto... parece que una cosa lleva a la otra, y con esa última palabra terrorífica van a tener que ver las próximas lecturas de las que hablaré por aquí.


Recomendaría el libro, desde luego, como primer acercamiento a Kafka y a su obra. Me ha maravillado conocer al personaje (Kafka fue una persona, pero también un personaje) de esta manera. Puede que a un erudito del tema le sepa a poco, pero a mí me ha hecho sentir eso inexplicable que se siente cuando un libro te gusta mucho. Algo así como un "amo a Kafka", un "necesito copiar cada frase" o un "quiero empapelar mi cuarto con estas ilustraciones". ¿Mariposas de papel en el estómago? En fin, todo se traduce en que, de una manera absolutamente subjetiva e impulsiva (como tiene que ser), no me queda otra que traducir esta sensación en una alegre exclamación:


lunes, 23 de marzo de 2015

Percy Gloom; de Cathy Malkasian


SINOPSIS
Percy Gloom es un hombre menudo, aprensivo, frágil y pesaroso. Su sueño es entrar a trabajar en A SALVO, la famosa empresa de escritores preventivos aplicada en hacer del mundo un lugar más seguro y más miedoso. Un mundo que hoy vive según las directrices de Yagapantha, la nueva doctrina que pretende fintar la muerte con paparruchas y vocerío. Pero Percy Gloom, a punto de descubrir un entramado de sociedades secretas y seguridad burocrática, no olvida a Lila, a quien perdió a manos del fanatismo religioso. Percy Gloom es una fábula adulta sobre lo inevitable. Una emotiva historia llena de enseñanzas que en lectura atenta puede llegar a cambiar nuestras percepciones sobre la vida… y sobre la muerte.

La primera vez que me encontré con Percy Gloom se hallaba entre los libros destacados de la biblioteca y llamó mi atención, pero ese día agoté el cupo de préstamos y no pude llevármelo. Quedó en mi recuerdo una vaga idea de su portada y su argumento, pero cometí el error de no apuntar su título, así que pasaron meses hasta que, de casualidad, volví a encontrármelo entre el resto de cómics de las estanterías.


Me fijé en él por los colores de su portada y por una sinopsis que habla de fábulas, historias emotivas y, sobre todo, vida y muerte. "Gloom" es una palabra inglesa que significa "melancolía". Percy Gloom es un personaje con fuerza para generar en el lector sensaciones peculiares. En mi caso, su pelo repeinado, la cara amable y medio arrugada (a veces por la tristeza y otras por una tímida alegría) y sus enormes orejas me provocaron una extraña mezcla de repulsión, simpatía y lástima. Pese a su aspecto de anciano, Percy se comporta en muchas ocasiones como un niño que necesita el apoyo de su mamá, pero al mismo tiempo tiene características de adulto: recuerdos a sus espaldas, cierta responsabilidad para con su nuevo empleo...


La historia comienza cuando Percy recibe una carta de la empresa "A Salvo Ahora", un instituto de escritos preventivos que pretende detectar los peligros más recónditos de la vida real y avisar sobre ellos al mundo. Percy se dirige a la sede de la empresa a realizar la entrevista de trabajo. Los paisajes tienen un aspecto onírico: en ellos se ocultan figuras y formas variadas y están repletos de extraños edificios, caminos, escaleras y recovecos. Quizá sea la forma que tiene Cathy Malkasian de invitar al lector a perderse en su aventura. 


Una vez en "A Salvo Ahora" Percy se verá envuelto en varios conflictos generados por otros personajes, como Tammy, una mujer que quiere copular con él y cuya principal obsesión es alejarse de los moribundos, o Bernard, un amigo y consejero que le pide un favor. Pero en sí mismo es donde más obstáculos encuentra: su estómago hambriento, ávido de magdalenas; su miedo a todo; sus recuerdos de un antiguo amor frustrado por una secta religiosa... 


Contra todo eso tendrá que luchar mientras consigue magdalenas, hace un descanso en su hogar materno, penetra en territorios desconocidos o escucha lo que los moribundos tienen que decir. Y al final, decidir: ¿vivir como su madre, o morir como su padre, que se mató a tortas como mandaba la tradición de la familia Gloom?


El surrealismo impregna cada una de las páginas de esta novela gráfica, por lo que hay que entrar en ella con la mente abierta y el cuerpo ligero. Hay que estar dispuesto a dejarse llevar por peripecias impredecibles, pues son las que resultan de combinar un personaje excéntrico con un mundo muy peculiar. Sin embargo, detrás de tanta extravagancia hay mensajes ocultos acerca del miedo, enfocado tanto a la muerte como a la vida, o de la obsesión por la seguridad que parece invadir a la sociedad.


Cathy Malkasian se estrena así en el mundo del cómic, después de dirigir películas y series animadas como Los Thornberrys o Rugrats (ambas bien disfrutadas en mi infancia). Quizá no sea el mejor cómic que he leído, pero tampoco se encuentra entre los peores: aunque no sea inolvidable, es una aventura digna de vivirse.

3,5 / 5
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Si os interesa conocer un poco más acerca de este cómic y de su autora, os animo a acercaros a esta completa entrevista. Me fue de gran ayuda para descubrir detalles que había pasado por alto, ordenar ideas y otorgar algo de contenido extra a esta opinión (que me estaba quedando un poco indefinida).

lunes, 23 de febrero de 2015

El mago descalzo; de Luis Durán


SINOPSIS
El 19 de mayo de 1918, entraba en vigor un nuevo Código de Derecho Canónigo aprobado para toda la Iglesia por el Papa Benedicto XV, según el cual quedaba prohibido llevar imágenes de santos en las procesiones que se celebraran durante la festividad del Corpus Christi, así como ejecutar danzas populares y escenificaciones teatrales durante las mismas. Esto provocó que los parroquianos de algunos pequeños pueblos y aldeas se opusieran a secundar esta medida...

Si alguien ha leído la sinopsis y le ha despertado el interés por este tebeo, perfecto. Si le ha ocurrido todo lo contrario, es importante que ese alguien conozca que yo pasé por esa situación. Que sepa que, pese a todo, lo leí y sobreviví a ello. No, sobrevivir no es la palabra adecuada. ¡Significa "vivir en condiciones adversas"! Lo que sí se podría afirmar es que este libro me ayudó a sobrevivir. En una época en la que llegaba cansada al final de un día de estudio continuado, sin ganas ni de leer, mi rutina salvadora consistía en sentarme a la cabecera de la cama, taparme hasta el cuello, sacar los brazos y, descalza pero abrigada, abrir El mago descalzo. Y ya sabréis lo que viene después de abrir un libro.


Hay veces que encuentras una manera de ver el mundo que te gusta. Encaja. Como un puzzle entero al que le falta una pieza y esa pieza está en algún lugar dentro de ti que tú no conoces. Pero el puzzle llega y se te mete y encuentra a la pieza y ahí está todo entero, todo el paisaje tal como siempre habías querido verlo. Esa forma de ver el mundo, que si puedo describiré, la tienen en común El mago descalzo y Una colmena en construcción, otro cómic de Luis Durán del que hablé a finales del año pasado. Algo me dice que esa forma de ver el mundo, o una parecida, estará también en el resto de obras del autor, o tal cosa me he arriesgado a suponer y por eso me he lanzado a su colección.

¿Qué forma de ver el mundo? Lo que a mí me parece es que es una forma que busca la parte mágica de la realidad, que persigue las casualidades, cómo las cosas que le pasan a uno juegan con las que le suceden a otro, y los caminos se cruzan de forma caprichosa. Personajes que pierden o que dejan escapar algo muy pequeño sin saber que el batir de las alas de una mariposa aquí puede provocar un torbellino allá. Otros ángulos de observación, imaginación. Arte que se transforma sin destruirse, tal como lo haría la energía. Inocencia, descubrimiento. Pasado, nostalgia. Y cada vez se me diluye más en palabras sueltas este intento de descripción.


A Un mago descalzo le falta quizá la complejidad de Una colmena en construcción, pero es igualmente apto para el disfrute de aquellos a los que guste dejarse llevar de la mano y con tranquilidad por mundos que se diría que son paralelos al nuestro, y que una vez más, parecen extraídos de una ensoñación. Quizá por eso me parece mentirosa su sinopsis tan llena de realidad.

Aunque los dibujos carecen esta vez de color, mantienen el estilo personal y trabajado, lo cual significa que los personajes, con sus particulares rostros y maneras de moverse, me han resultado igual de entrañables. El guión es fantástico y, sin faltar tesoros escondidos entre los bocadillosno hay palabra de más ni de menos. Sin embargo, tuve la sensación de que perdía un poco de fuerza a medida que se acercaba el final, dejando de lado algunas ideas que por su genialidad me hubiera gustado ver más desarrolladas.


Me veo obligada a aclarar que no hay aventuras trepidantes en Un mago descalzo, aunque sí podrían parecerlo para los pequeños protagonistas que las viven. Hay que tomarse este cómic, que comienza con el hallazgo de una bota diminuta en un bosque nevado, como un ingenioso homenaje a la imaginación

La religión, también presente, aparece encarnada en un cura y en un escultor de figuras de procesión. Pero, no sé si así lo expreso bien, no tiene tanta trascendencia en lo contado en cuanto a religión, sino que sirve de excusa para hacer evolucionar, en paralelo a las andanzas de los niños, otras andanzas de adultos que también persiguen sus propias ilusiones.

Se notará que intento no ahondar en detalles, porque sí, es esta una de esas historias que ganan si uno se interna en ellas sin conocer la ruta a seguir, apartando ramas y avanzando despacio como penetrando en un bosque misterioso.


Cada vez que uno se adentra en un arte termina por encontrar en él un artista predilecto. En lo que se refiere a mi corta experiencia con el arte que llaman noveno, Luis Durán se alza actualmente con el primer premio.

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Las primeras páginas: (aquí)

lunes, 9 de febrero de 2015

Muertos de sueño; de Davide Reviati

SINOPSIS
UNA VISIÓN PERSONAL DE LA VIDA EN UNA COLONIA INDUSTRIAL 
 Los partidos de fútbol que nunca se acaban, robar melocotones al vecino, las carreras en bicicleta, tirarle piedras a un árbol, la primera borrachera… David Reviati retrata con mucho cariño esos veranos de cuando éramos pequeños y que se han quedado grabados a fuego en nuestro espíritu, a esos amigos que nunca hemos vuelto a ver. Un homenaje a la vida en una colonia industrial, a las comunidades que viven por y para una empresa que no siempre les trata como debería.


Muerto de sueño corre el riesgo de quedarse el lector ante el guión de esta novela gráfica, que se salva por lo evocador de sus ilustraciones en blanco y negro. La elegí en la biblioteca un día que sólo me dio tiempo a guiarme por su aspecto  más superficial, y no acerté. Pensé que encontraría algo profundo en ella, y lo más profundo que hallé fue la sensación de melancolía y lobreguez que transmite. O ese misterio que humea de entre sus páginas y que no llega a consolidarse en nada. 
Recuerdo poco de ella, porque la leí hace tiempo y ya al terminarla tampoco me dejó un poso definido en la memoria. Partidos de fútbol entre chavales, eso sobre todo. Pelotas que rompen cristales. Noches de verano. Campos llenos de ranas. Una fábrica amenazadora (1) en el horizonte de una zona residencial. Niños que ven a sus padres volver del trabajo o que se alegran de que lo hagan vivos. Niños que se enteran de que los padres de sus amigos no han tenido tanta suerte. Motos y gamberros. Piedras y gatos callejeros. No mucho más de lo que ofrece la sinopsis, a la que no se puede tachar de mentirosa. Pero se supone que dentro de un libro ha de ocultarse algo más que su sinopsis.
Se me hizo difícil identificar a los personajes por sus rasgos, a veces todos me parecían iguales. El hilo de la historia no logré encontrarlo, sólo escenas sueltas de las vidas de los niños del barrio. Y al no ser capaz de individualizarlos, ni por su aspecto ni por sus acciones, tampoco lo fui de tomarles un aprecio o un desprecio especial.
Me esfuerzo en encontrar algo positivo y, a parte de las ya mencionadas ilustraciones y el hecho de que transmite alguna sensación (algo que lo diferencia de esta otra decepción), no se me ocurre más. Así que pocas palabras me quedan por exprimir de mis impresiones acerca de este cómic. Cuando me pasa esto, me queda una duda: ¿me he perdido algo? 
Sintiéndolo mucho, Muertos de sueño me ha parecido un poco:

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(1) Fábrica ANIC, empresa italiana de petroquímica construida en Rávena, en 1958, en torno a la cual se levantó una colonia industrial (fuente).
*Algunas páginas de Muertos de sueño: (aquí)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Una colmena en construcción; de Luis Durán


SINOPSIS
Cuando abras este libro, brotarán ciudades de caminos y plazas inverosímiles imaginadas sin ayuda de croquis, alzadas o plano alguno. Asomarán casas y fuentes de colorines, maderas y plastilina. Y descubrirás bocacalles repletas de aquellos libros, cromos, adivinanzas y acordes que una vez olvidaste. Este es un libro plagado de náufragos y de Nautilus, de orillas esquivas e imposibles de cartografiar y de esas líneas amarillas que, a veces, dibujan las abejas cuando surcan el cielo... 
 Luis Durán , uno de los autores españoles más personales y prolíficos del panorama actual, nos presenta una historia de ambiente y matices, con unos personajes entrañables, que nos habla de la infancia, los sueños y las casualidades.

¡Lo que me he encontrado! Llegué por casualidad a Una colmena en construcción. Algunos días lo había hojeado y al final había preferido llevarme otros, pero ese en concreto no localicé lo que buscaba en la biblioteca y, como se me acababa el tiempo de elegir, me dejé llevar por la portada. Y paso, ¡aviso!, a una opinión quizá más subjetiva de lo acostumbrado.
Puede que parezca un libro de lo que voy a intentar hablar. Probablemente lo sea por fuera. Pero por dentro, ya no. Lo abres y deja de ser un libro. Te das cuenta de que en realidad es... un sueño empaquetado. Cada vez que lo cierras sabes que no te hace falta dormir para soñar. Sabes que tienes un paquetito de sueño sobre la mesa, en un estante o disimulado en la librería. Y que cuando te apetezca, que puede ser porque estés nervioso o agobiado por la realidad o porque sí y punto, puedes hacerte una infusión mental y soñar despierto.
Hay algo en los dibujos que te transporta muy lejos, y no a un mundo fantástico, sino quizá a una realidad paralela en la que hasta el color de las cosas cambia. Ha sido  muy extraña la sensación que me han transmitido historia, ilustración y texto, como si todos los componentes de este libro encajaran a la perfección conmigo, como si fueran exactamente la clase de lectura (o desgustación de imágenes) que necesitara en este momento.
El psicólogo que escucha de sus pacientes relatos un poco disparatados; el arquitecto que, en el autobús de camino al trabajo, se convierte en vaquero del Salvaje Oeste gracias una novela; las gemelas con sus caretas a cuestas y sus juegos de rayuela y su imaginación infantil; la mujer que encuentra el mejor lugar para instalar sus colmenas; el anciano que construye una enorme y hermosa catedral; el hombre en busca de cerradura para su llave; el testador de juguetes traumatizado...
Los pequeños piratas de plástico que vienen con el detergente Ariel, la colección de cromos de Bimbo, el Exin Castillos, las novelas de Marcial Lafuente Estefanía y las de Corín Tellado...
Son muchas las pequeñas historias que van surgiendo, y las alusiones a un pasado que yo sólo he vivido a través de los recuerdos de otros que llegaron antes al mundo.
Como la vida misma, esta historia está llena de silenciosNo siempre estamos hablando con alguien, así que los diálogos son los estrictamente necesariosLas imágenes adquieren un protagonismo importante. A través de ellas vemos los movimientos de los personajes y los detalles del entorno y oímos los ruidos del ambiente. Eso fue algo que me dio un poco de miedo al echar el primer vistazo: la ausencia de texto me sugería algo poco consistente. Y no es así, aunque deje ciertas cosas en el aire, como si tuviera la intención de que cada uno siga el "sueño" como prefiera. Además, las ilustraciones son increíbles, no me cansaría de mirarlas una y otra vez. Me ha encantado la composición de colores, los tonos pasteles, el estilo tan personal, el candor de los personajes. Si no es un sueño, es una especie de poesía en imágenes.
Desgraciadamente, se me terminó. Como pega diré que se me hizo un poco brusco, además de simpático, el final, aunque a lo mejor sólo fue que me enfadé porque me había quedado sin reservas de "infusión mental". Pero ya sé que el lugar de donde vienen los sueños (no sé si todos, pero seguro que alguno) es la mente y la habilidad creativa de Luis Durán, y allí iré a buscar más. Si os adentráis aquí veréis que hay mucho por descubrir. De momento ya he sacado otro suyo que tenían en la biblioteca y que tampoco me llamó la atención en un primer vistazo (vaya un instinto que tengo). Y después, ahorraré o se los pediré a los Reyes. (Pero, ¿qué hago yo pensando en comprar cómics? Algo ha cambiado...)

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Las primeras páginas: (aquí).
Y este vídeo que me he encontrado: