domingo, 8 de abril de 2012

Gálora: ojos de fuego; de Lourdes T. Castillo

"-Los kestreanos son azules y los falaxianos verdes. Ellos nacen en las raíces y nosotros en las copas. Y no imaginas lo difícil que es hacerles ver que, al fin y al cabo, nacemos del mismo árbol."

SINOPSIS
En el misterioso mundo de Círax, una oscuridad suprema espera liberarse. Presa por tres árboles que crecen como uno solo, ha conseguido introducirse en la joven destinada a ser la única maga del mundo.
Gálora se verá forzada a enfrentarse contra una poderosa fuerza oscura que hará lo imposible por hacerse con el poder. Una oscuridad, que surge de su interior...
El día en que estalla una guerra civil en su pueblo, se verá exiliada de su propio mundo. Aparecerá en el Continente, más allá de donde cualquiera puede llegar, donde dos reinos se disputan el territorio en una guerra ancestral.
En este inhóspito lugar, desconocido incluso para ella, conocerá a un hombre con el que sentirá una inexplicable conexión. Barlan el Maldito, el rey del desierto rojo, querrá dominarla para hacerse con el poder. Lo que ninguno sabe, es que la atracción que siente el uno por el otro les hará olvidarse de todas las guerras que tienen que vivir. Su amor será inesperado. Imposible. Mágico. Y es que no hay nada más peligroso que un amor entre dos personas que representan la muerte.

Esta reseña es especial, pues corresponde a una historia que tuve la oportunidad de leer cuando aún no existía oficialmente. Aunque me haya perdido la mayor parte del proceso de la concepción, es la primera vez que contemplo como un libro nace ante mis ojos, y me ha parecido una experiencia preciosa. Por eso, desde aquí, doy gracias a la autora por esa oportunidad que me ha dado.

Bien, pues ahora os comento lo que me pareció. Va a ser difícil (¿os he hablado ya de mi asombrosa facilidad para olvidar detalles de las novelas que leo pasado un tiempo?). Supongo que releeré esta en algún momento, porque me hará mucha ilusión verla convertida en libro de verdad, y más con esa preciosa portada. Pero allá vamos.

Gálora es, como dice su autora, "una historia diferente de fantasía" o "una novela mágica de amor y oscuridad". Creo que eso resume muy bien su esencia. Es una historia que seguro encantará a los amantes de la fantasía y encandilará a los amantes de la naturaleza. Se desarrolla en mundos imaginarios repletos de paisajes de ensueño. ¿Quién no desearía vivir en la copa de árboles gigantes? Venga, al menos por una temporada, no estaría nada mal... Pues en Gálora encontraréis eso, inmensos desiertos como el de Zelarú (me encanta el nombre para un desierto), e incluso mundos sumergidos bajo el agua.

Los personajes son también muy particulares, con especies que no aparecen en ningún otro libro, inventadas por su autora. Es decir, no es un libro de fantasía al uso: olvidaros de encontraros un elfo o un dragón entre sus páginas. ¡Ah, por cierto! Lourdes os advierte de que ella inventó a los kestreanos antes de ver la nombrada película de Avatar. ¡No os vayáis a pensar que se copió!

Pese a los distintos colores de piel, que viran del azul al verde, pasando por el rosita (vamos, el color carne de toda la vida), me sorprendió encontrar unos personajes muy humanos en sus actitudes. De hecho, creo que es uno de los puntos fuertes de la historia, algo que le da credibilidad. El lector es capaz de empatizar con los personajes, de imaginar sus gestos y reacciones y de comprenderlos. Abundan también no pocos personajes carismáticos; como ejemplos menciono a Esmeralda (princesa del desierto de Zelarú antes nombrado) o Barlan.

Me detengo en Barlan, porque es el personaje que más me gustó. Y es que me rindo ante ese tipo hombres atormentados que por fuera se muestran fríos y secos, pero por dentro albergan gran sensibilidad. Un estilo (o a mi me recordó, aunque sólo he visto la película) al señor Rochester de Jane Eyre, para que os hagáis una idea.

Y, por supuesto, Gálora. ¡Ya se me olvidaba hablaros de ella! La verdad es que en mi caso no es un personaje que me haya terminado de convencer, digamos que me caía bien solo a ratos,  me tenía confundida. Puede que el personaje no vaya del todo con mi forma de ser. Lo que no puedo negar es que tiene una personalidad propia. Y, ¿sabéis? A parte de tener la piel verde, le crecen enredaderas entre el pelo. Me gustó el detalle.

Un aspecto importante es el hilo temporal, que se desarrolla en dos épocas que se influyen mutuamente: otro de los factores que nos mantienen atentos para ver qué es lo que pasó y lo que pasará, y cómo van encajando los acontecimientos.

Cuando lo leí, Gálora "solo" era un montoncito de folios impresos que aún no había pasado por las manos de corrector alguno, por lo que tenía sus pequeños fallos. Aún así, muchos eran signos de puntuación y otros pequeños errores gramaticales que seguramente ya hayan sido corregidos (yo soy muy tiquismiquis con las comas y me consta que algunas que no me gustaban ya han desaparecido). Por lo demás, no pongo pegas a la narración y a los diálogos, con un lenguaje elaborado en su justa medida y mucha fluidez.

Gálora: ojos de fuego es la primera parte de una saga que nace de la mente de Lourdes T. Castillo. Como otros muchos autores noveles, Lourdes terminó su obra y se puso a buscar editorial con toda la ilusión del mundo, pero llegó un momento en que consideró que ya había esperado suficiente: decidió que era tiempo de autopublicar. Si queréis darle una oportunidad a su historia, tenéis en su blog toda la información sobre cómo conseguirla, tanto en formato físico como en e-book (aunque aún no está disponible, muy pronto podréis encontrarla en Amazon), así como la posibilidad de descargaros gratis los tres primeros capítulos para cercioraros de que os va a gustar.

Por si fuera poco, Lourdes ha organizado el próximo día 15 un encuentro con sus lectores, tanto los que ya han leído Gálora como aquellos que estén interesados en hacerlo. En esta pequeña fiesta se puede adquirir el libro físico (¡dedicado!) y conocer a la autora. En este enlace podréis encontrar toda la información que necesitáis.

sábado, 7 de abril de 2012

El hobbit; de J.R.R. Tolkien

"Todo lo que el confiado Bilbo vio aquella mañana fue un anciano con un bastón. Tenía un sombrero azul, alto y puntiagudo, una larga capa gris, una bufanda de plata sobre la que colgaba una barba larga y blanca hasta más abajo de la cintura, y botas negras.
—¡Buenos días! — dijo Bilbo, y esto era exactamente lo que quería decir. 
El sol brillaba y la hierba estaba muy verde. Pero Gandalf lo miró desde debajo de las cejas largas y espesas, más sobresalientes que el ala del sombrero, que le ensombrecía la cara.
—¿Qué quieres decir? — preguntó — ¿Me deseas un buen día, o quieres decir que es un buen día, lo quiera yo o no; o que hoy te sientes bien; o que es un día en que conviene ser bueno?"

SINOPSIS
Los hobbits son un pueblo pacífico. Aman, por encima de todo, la tranquilidad, los encantos de la naturaleza, la vida contamplativa, los placeres sencillos: comer bien, fumar en pipa, no dar golpe, ni siquiera, por supuesto, en una pelea.
Entre los hobbits, sin embargo, hay un garbanzo negro. No lo sabe ni siquiera él mismo, pero por sus venas circulan unas gotas de sangre aventurera y eso le va a convertir en héroe... y en la vergüenza nacional del pueblo de los hobbits.
El muchacho se llama Bilbo y, para él, todo empezó cuando el mago Gandalf lo eligió para que acompañase a los enanos y los capitaneara en la gran empresa de recuperar el tesoro que el dragón Smaug les había arrebatado, después de arrasar su ciudad y matar a casi todos sus habitantes.
Bilbo no tiene más remedio que lanzarse a la arriesgada aventura, cruzar tierras solitarias, superar infinidad de pruebas, enfrentarse al terrible Smaug, combatir con lobos y trasgos... 
Lo confieso, éste lo he leído por culpa del cada vez más cercano estreno de la película. Vi las de El Señor de los Anillos sin leer el libro, eso sí. Aunque afortunadamente mi amnesia sigue funcionando a la perfección incluso con las películas: sólo recuerdo cuatro escenas mal contadas. Así pues, un año de estos volveré a batallar con mi asignatura pendiente de Tolkien. Mientras tanto, como os decía, me he atrevido a comerme el aperitivo.

Me ha recordado, de hecho lo es en cierto modo, a un cuento para niños un pelín más largo de lo habitual. Tiene la peculiaridad de no comenzar con el clásico "Érase una vez", sino con otra fórmula mucho más original y no por ello menos conocida: "En un agujero en el suelo, vivía un Hobbit".  

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.

No he podido evitar copiar todo el fragmento; no sé por qué, cada vez que lo leo me gusta más. Transmite algo que no sé desentrañar, tal vez esa sensación acogedora y familiar de un hogar. Supongo que exactamente lo que pretende transmitir. Además, hay otra particularidad, y es que el comienzo del libro también lo leí en uno de mis libros de Lengua cuando iba a Primaria. Y no se me ha olvidado aún la impresión que me dio la descripción de un hobbit, con sus pies peludos, y la forma en que me lo imaginé como una criatura adorable, más como animal que como humano. ¡Muy distinto a lo que es un hobbit en realidad, vaya!

Todo el primer capítulo me pareció muy ameno y entretenido, a tono con ese gran comienzo, y deliciosas las conversaciones entre Bilbo y Gandalf. Me gustó reconocer en su forma literaria a estos dos personajes que recordaba de la película (a duras penas). Muy graciosa también la la interminable procesión de nombres de enanos. 

Después, Bilbo y sus compañeros emprenden un viaje largo hacia la morada del dragón Smaug, que custodia y acapara un valioso tesoro. Todo se calma un poco y adquiere el ritmo lineal de un cuento, en el que los protagonistas encuentran durante su aventura múltiples obstáculos que superar y personajes con los que interactuar. Bilbo echa de menos en todo momento su agujero-hobbit.

Hasta que llega mi otro fragmento favorito. ¡Qué ilusión me hizo conocer a Gollum! Ese personaje mítico del que todos hablan pero cuyos entresijos pocos conocen bien. Desgraciadamente, pude disfrutar poco de su presencia, pues por mucho que me costó asumirlo, se trataba de otro más de los personajes secundarios que se cruzaban en el camino de nuestros protagonistas. No obstante, asistí fascinada a la pelea de acertijos que Bilbo y él mantienen. El origen de este personaje es algo que tengo ganas de leer y recordar, si alguna vez llego a hacerlo, en El Señor de los Anillos. Creo que es uno de los más logrados de Tolkien, o de lo poco que conozco del escritor.

Otro aspecto a destacar es la evolución de Bilbo, pero tampoco os quiero contar mucho, o acabaré por descubriros todos los pequeñas sorpresas que oculta la historia. Sólo diré que en cierto momento aparecen unas arañas en un bosque, y preguntaré: ¿a nadie más que lo haya leído le han recordado a las arañas gigantes del Bosque Prohibido de Harry Potter?

En definitiva, como libro para público juvenil cumple con creces, aunque a mí me ha resultado algo pesado. He disfrutado mucho de su comienzo y algo de su final, así como de la aparición de Gollum, a quien he echado de menos desde que se queda atrás en la cueva oscura... sin su apreciado tesoro.


viernes, 6 de abril de 2012

Premio Liebster Blog

"Liebster Blog Award", está ideado para recompensar, estimular y promocionar aquellos sitios de internet, cuyo número de seguidores no excedan de doscientos, pero que, por su esencia y contenido, merezcan ser dados a conocer a todos los rincones de la blogosfera.

Las normas:
*Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó.
*Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio.
*Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos.

¡Doy de nuevo las gracias al blog Fotogramas y Letras, que la ha tomado con Bibliofilosis Letrae otorgándole otro premio más!
Esta vez no hay que contestar preguntas, sino que se trata de promocionar a los bloggers menos conocidos y a los blogs que con tanto cariño han creado y cuidado.

Y los elegidos son...
...Gliphe, por su blog "Sin ti de sin razones"
...Sandra M., por "Reseñando que es gerundio"
...Maii, por "Reading in the rain"

PD: sé que para ser vacaciones estoy muy ausente últimamente, pero es que mis vacaciones son un poco peculiares... Sigo intentando luchar contra los elementos temporales para publicar la reseña de El Hobbit, y otras más...

lunes, 19 de marzo de 2012

Marcando páginas

Cada maestrillo tiene su librillo. Cada lector tiene sus marcapáginas.
¿O no? Al menos yo sí, y doy por hecho que los demás también, pero a lo tal vez alguno de vosotros emplea otra técnica más innovadora.
Como, por ejemplo, doblar las hojas (si es así mantenedlo en secreto, por si os topáis con algún defensor de los derechos de los libros).
Como, por ejemplo, esta:



No sé vosotros, pero yo quiero uno de esos: son cómodos, rápidos, de colorines, y no requieren que te acuerdes de su existencia. Aunque apuesto a que si tuviera uno pegado a mis libros seguiría buscando a mi alrededor el dichoso marcapáginas. "¿Dónde lo he dejado esta vez? ¿Se habrá metido debajo del cojín? ¿Se habrá colado entre las arrugas de la sábana?"

Calendarios del año catapún, tickets de compra, envoltorios de caramelo, plumas de pájaro, billetes de metro usados, clinex usados... Uy, creo que he echado a volar la imaginación, pero quién sabe, lo mismo he dado en el clavo sin quererlo. ¿Cuáles son vuestros gustos y manías a la hora de señalar vuestro alto en el camino?

Aquí os presento mis principales herramientas:


Son de todos los tamaños, colores, procedencias, formas y olores. Sí, olores: esa cosa blanca chiquitita y horizontal que se ha colado entre "Un libro que te cagas" y que roza al Principito, eso, es una muestra de colonia.  Uno de los libros de la saga Crepúsculo, Amanecer, aún conserva sus cicatrices aromáticas entre las páginas. Ahora, cuando huelo esa colonia la asocio a ese libro. Desde que hice el descubrimiento, me gusta recibir muestras de colonia para usarlas de marcapáginas. Aunque hasta ahora no he tenido muchas oportunidades más.

Bien, obviando esa pequeña excepción, el resto pueden ser llamados propiamente "marcapáginas". La mayoría han sido obtenidos de forma gratuita en librerías y ferias del libro; sólo uno, el del Principito, lo compré en mi primer viaje a París. Como curiosidad, el segundo empezando arriba a la izquierda, que representa al Duende Verde de la editorial Anaya, fue tal vez mi primera adquisición. Creo recordar el momento en que me fue dado el libro con el marcapáginas dentro (aunque no estoy segura de qué libro era, sé que era verde) cuando yo era pequeña.
Tengo muchos más, pero esa es la selección de los que más uso, escogiendo el color que mejor va con el libro que voy a leer.

Y vosotros, ¿usáis marcapáginas, dobláis las hojas, memorizáis, escogéis el color, coleccionáis?

jueves, 15 de marzo de 2012

Muerte de la luz; de George R.R. Martin

"Lágrimas rojas llenas de amor, envueltas en plata y terciopelo, una llama intensa y gélida.
La cara de Jaan: pómulos altos, la mandíbula lisa y cuadrada, el pelo negro y ralo, la sonrisa benigna. La voz, templada como el acero, siempre imperturbable: "Pero existo".
Las torres blancas y espectrales de Kryne Lamiya gimiendo, burlándose, cantando a la desesperación mientras un tambor distante redoblaba monótonamente. Y en medio de todo, la firmeza y la decisión. Frente a ese canto el había sabido responder de inmediato.
La cara de Garse Janaceck, distante (los ojos de humo azul, la cabeza rígida, la boca severa), hostil (la mirada glacial, la eterna sonrisa socarrona bajo la barba), lleno de un humor amargo (la mirada inquieta, los dientes expuestos en lo que parecía una mueca de la misma muerte).
Bretan Braith Lantry, un tic y un ojo de piedraviva. Una figura temible y digna de compasión. Un beso frío y espantoso.
Vino rojo en copas de obsidiana, vapores que irritaban los ojos, una sala con olor a cinamomo y una extraña camaradería.
[...]
La cara de Gwen, una Gwen más joven, más espigada, de ojos más grandes. La risa de Gwen. El llanto de Gwen. El orgasmo de Gwen. Abrazándola, los senos rojos y encendidos, el cuerpo tenso. Gwen susurrándole: "Te quiero, te quiero". ¡Jenny!"

SINOPSIS
Worlorn, durante su esplendor, albergó el fastuoso Festival de los Mundos Exteriores; ahora es un planeta moribundo que se aleja irremediablemente de la Rueda de Fuego para sumirse en una noche sin fin. A él viaja Dirk t’Larien con la esperanza de reencontrar el amor de Gwen Delvano y expiar errores del pasado; pero en su lugar hallará a Gwen unida por jade-y-plata a Jann Vikary y a su teyn Garse Janacek, en un vínculo incomprensible de amor y de odio, tan terrible y a la vez tan grandioso como el fin inevitable de Worlorn.
Muerte de la luz es una de las historias de amor más hermosas jamás contadas. Su protagonista se debate entre el amor egoísta, que reclama el ser amado para sí, y la lealtad a un grupo, ese otro tipo de amor que es a la vez instinto de supervivencia en un entorno hostil como el de Worlorn. Martin, con su prosa delicada y sincera, hechiza al lector y lo conduce a través de ciudades y paisajes de ensueño hasta lo más profundo del alma humana.
Después de mucho tiempo detrás de esta obra del últimamente tan nombrado Martin, tras preguntar en todas las librerías por las que pasaba y no encontrarlo, un verano de vacaciones en Tenerife fui succionada por una librería. Y allí, por pura casualidad, lo vi, solo y único, rodeado de libros ajenos a él. Por supuesto, lo compré sin dudarlo. Poco después, de vuelta en Madrid y orgullosa de mi adquisición, empecé a ver una nueva edición por todas las librerías por las que pasaba. 

Tenía ganas de conocer al George R.R. Martin anterior a Juego de Tronos, dentro de una temática totalmente distinta como la que se presenta en este libro, Muerte de la luz. Es un librito corto que evidentemente no está tan elaborado como esos gigantescos tomos a los que nos tiene acostumbrados, pero es bonito y envolvente en su sencillez.

La verdad es que no sabía qué esperarme de él, incluso cuando ya llevaba avanzada su lectura. El epílogo nos sumerge en todo un Universo nuevo, paseándonos brevemente por su "geografía" (si así puede llamarse) y composición. Se centra en la historia de Worlorn, un planeta peculiar, el verdadero protagonista de Muerte de la luz: un viajero errante que, tras aproximarse a la Rueda de Fuego (grupo de seis estrellas amarillas que rodean a una supergigante roja), continúa su trayectoria alejándose irremisiblemente hacia la oscuridad.

En este ambiente se desarrolla una historia de amor, amistad y todo tipo de intrincadas relaciones humanas difíciles de comprender si no eres un kavalar. Y es que Worlorn, como sede del Festival de los Mundos Exteriores, alberga en forma de ciudades fantasma los restos de muchas culturas. Además, a su vez, cada una de estas ciudades tiene su propia personalidad. Algunas son verdaderos instrumentos musicales gigantescos a los que el viento arranca melodías...

Así pues, el lector se sumerge paulatinamente en un mundo extraño, exótico, y no por ello menos real. Si hay algo que Muerte de luz tiene en común con Juego de Tronos es la idea del honor. Las relaciones entre los personajes son tan complejas como la vida misma o más si cabe, porque Martin introduce nuevos conceptos de la mano de las costumbres de la cultura kavalar. Encontramos diálogos que se convierten en interesantes debates que nos obligan a cuestionarnos qué es correcto y qué no lo es. No son pocas las encrucijadas morales en las que los protagonistas se ven envueltos y las decisiones importantes que han de tomar, y en esas decisiones se basan la mayor parte de los pequeños giros que da la trama.

Pese a que el final es un poco abierto, me ha gustado la situación en la que finalmente desemboca todo, por la naturalidad con la que los personajes van dirigiéndose a ella. Todo tiene sentido.

Hay una única pega que le pondría a Muerte de la luz: que no ha conseguido engancharme de forma continuada, sino que había pequeños pasajes que me costaba más leer, con un poco menos de acción. Aunque también me pregunto si no serían necesarios para crear ese ambiente inolvidable del planeta Worlorn.