miércoles, 4 de junio de 2014

El Gran Hotel Budapest

Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. La historia trata sobre el robo y la recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

Esta película me tiene absorbida, enamorada, succionada, embelesada. Y eso que hace ya tiempo que fui a verla... por segunda vez. Me es difícil ponerle pegas, ya que actualmente está en la cima del podio de las películas que más me han gustado desde que tengo uso de razón.

La primera fue en versión original con subtítulos. Llegaba tarde, me bajé en la parada de metro correcta pero no por la salida correcta, pensé que me había confundido, me desesperé, pregunté, recorrí túneles y túneles corriendo, escaleras mecánicas, y cuando me di cuenta de que cabía la posibilidad de que sufriera un síncope, de que ya llegaba tarde sí o sí, empecé a tomármelo con más calma. Con diez minutos de película perdidos, me senté en la butaca de cine y me quedé durante media hora inmóvil, hasta que estuve segura de que si me movía no se me revolvería el estómago y de que tanto el corazón como los pulmones como los intestinos se habían terminado de asentar.

Fue un mal comienzo, y el agotamiento y los subtítulos no ayudaron mucho a que la experiencia fuera tan bonita como hubiera querido. Terminé la película sin saber decir si me había gustado o no. Sí que lo habían hecho las imágenes, la música, la composición en lo que se refiere a lo puramente sensitivo, pero de la historia en sí no me había enterado del todo. A parte de liarme con los nombres de algunos personajes (culpa de una atención insuficiente), no lograba encontrarle solidez (una idea principal, un propósito más o menos concreto). Pero como me quedé con el gusanillo y de repente me salió compañera, acepté verla de nuevo, y esta vez en español.  

Me bebí la película por los ojos y por las orejas. Como ya no tenía que mirar los subtítulos... 

Llegado a este punto, contengo mi frenética narración de acontecimientos para decir algo que hubiera estado mejor al principio: si le tenía tantas ganas a este hotel, era por el director. Desde que vi su película Moonrise Kingdom (también comentada en este blog) me gustó tanto su forma tan personal de hacer cine que se convirtió en mi primer "director de cine favorito". No entiendo nada de cine, así que tener un director de cine favorito resulta todo un hito... sólo estoy acostumbrada a los escritores favoritos o incluso a los cantantes. 

De todas las películas de Wes Anderson (mi director de cine favorito), creo que es ésta la más accesible al público. Este comentario lo he leído varias veces y lo he confirmado viendo el resto de películas del director (excepto una, creo). Hay algunas francamente aburridas, o sin sentido alguno, sobre todo las primeras. De esas sólo me gusta su "parte personal", esa impresión que dan de que están hechas por el placer de hacerlas y no con un mero propósito comercial. Pero tanto Fantástico Sr. Fox (muñecos animados mediante stop motion), como Moonrise Kingdom, como esta El Gran Hotel Budapest, son un disfrute para los sentidos y además una buena historia. Y de todas ellas, mi favorita, sin duda, es la última. Y uno de los motivos es que tengo la sensación de que no me cansaría de verla una y otra vez (Moonrise Kingdom perdió un poco con el revisionado).


El Gran Hotel Budapest aúna tres características: 
*Una fotografía llena de color y que dota de fantasía a lo real.
*Una historia con planteamiento, nudo y desenlace, capaz tanto de hacer reír como de sacarte el lado filosófico, con unos personajes un poco caricaturescos pero del todo entrañables.
*Una banda sonora que contribuye a una ambientación deliciosa (alegre, triste, melancólica, misteriosa, soviética, según corresponda) y que además tiene valor por sí misma (estuve días sin parar de escucharla). Alexandre Desplat es el responsable, al igual que lo fue con las anteriores películas más recientes de Wes Anderson.



Me llamó mucho la atención la felicidad, o tal vez sería más apropiado llamarla despreocupación, que impregnaba cada acontecimiento. Quiero decir que escenas que normalmente son enfocadas desde un punto de vista de desolación son aquí tratadas con cierto humor: la muerte se mira de forma despectiva, incluso burlesca, como dando a entender que, si se cruza en nuestro camino, hemos de saludarla, si acaso charlar un momento con ella, y después seguir caminando por la vida, como hace Monsieur Gustave.



También es muy posible que sea esta película la responsable de mi repentino aumento del interés por el escritor Stefan Zweig, pues según tengo entendido está basada en las obras de este escritor, más especialmente en la titulada La impaciencia del corazón.

Yo, claro, os la recomendaría. No creo que sea capaz de hacerte reír tanto como dicen algunos (durante toda la película), pero conmigo lo consiguió varias veces y eso que no soy de risa fácil. También depende del tipo de humor de cada uno, ya que este es muy particular. De todas formas, me parece sumamente original y accesible a un tiempo. Creo que es capaz de dejar huella. Al fin y al cabo, todo lo raro da qué pensar.



Dejo el trailer,  aunque ni siquiera quise verlo antes de ver la película, para que fuera una completa sorpresa (y puede que hiciera bien, pues incluye varios momentos graciosos o "clave" que podrían verse arruinados):


Si la habéis visto, contadme enseguida qué os pareció (se admiten, aunque con dolor, opiniones negativas). Si no, id a verla. Y si queréis saber más sobre ella, os recomiendo este estupendo y detallado artículo: Una película de cinco estrellas. (¿Qué pasa? Ya os podíais imaginar que no iba a recomendaros uno que se titularse "Una película mediocre".)

9 comentarios:

  1. Cierto, Wes Anderson es peculiar y no me atrevería a recomendarlo a todos los públicos. Personalmente, me gusta aunque reconozco que a veces me pone nerviosa esa manía que tiene de hacer todos los encuadres de cámara simétricos. Todavía no he visto "Gran hotel Budapest" pero ya le tengo ganas. Y después de leerte a ti, todavía más. Bss

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  2. Me he tragado el tráiler como cuatro veces antes de que se estrenase en el cine, jajaja. Y tenía claro que quería ir a verla, pero al final por una cosa u otra es de las que fui dejando pasar.

    Esperaré al formato doméstico pero lo tengo muchas ganas. Precisamente por esa especie de des-dramatismo, casi parodia a veces, que se intuye ya en el trailer. Y así me estreno con Anderson, por cierto, mil veces recomendado.

    Un besote :)

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  3. La he visto y me encantó. Me hizo reír y casi emocionarme también con sus historias. Los escenarios son magníficos, algunos casi de cartón piedra formando así parte de esta especie de historia imposible sobre un hotel venido a menos.
    Además disfruté mucho con las referencias al Zweig.
    Besos

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  4. ¿No te parece suficiente con los libros como para además provocar con películas, eh? Y que luego me digas a mi... :P Fuera bromas, la película la tenía fichada por Zwweig, cómo no, y por el director que es muy particular, pero siempre me atraen las diferencias.

    Besos! (¡provocadora!)

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  5. No la he visto pero después de los estupendos comentarios me la llevaré apuntada. Ya sólo por la excelente fotografía merece la pena.
    Muchas gracias por la reseña :)

    Un fuerte abrazo,
    Nimue

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  6. El trailer me conquistó en su momento pero aún no he podido verla, aunque está al caer: me da que me gustaría bastante esta película tan particular... 1beso!

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  7. No la conocía y vaya tengo que verla! además hace un mes que me animé por primera vez con Zweig y justamente con La impaciencia del corazón y me encantó. Así que a ver si la consigo!
    Un beso!

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  8. Me quiere sonar el título, y la pones muy bien, algo loca pero que vale la pena, así que si me la cruzo en la tele, la veré.
    Me gustan los personajes caricaturescos y la burla hacia la muerte.
    Besotes televisivos.

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  9. Siento mis últimos comentarios criticosos, pero sólo tengo una palabra para esta película: EMPALAGOSA hasta haartar. Me dan dolor de cabeza los tonos de color que utiliza, me dan dolor de cabeza los planos, y los diálogos. Demasiado recargado para mi gusto.

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