Mostrando entradas con la etiqueta infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta infantil. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los Buenos Vecinos; de Julia Pons Montoro

"Ynmóniel era todo un artista. Le regalaron sus primeras agujas con sólo seis años y un dedal de plata irrompible y acolchado por dentro con terciopelo rojo. Era capaz de hacer vestidos y trajes tan sutiles que prácticamente no se notaban sobre la piel. Podía tejer vestidos de agua, refrescantes para el verano, o trajes de sol para los días nublados, y esas son sólo algunas de las primeras cosas que aprendió a hacer. Tejía inmensos trajes hechos con tela de araña, más suaves que la más suave de las telas, con cuellos plateados y puños dorados y botones de rosas y broches de margaritas y camelias. Confeccionaba delicados guantes con gotas de rocío, entretejidos con algodón de azúcar. Todos los habitantes de la región se volvían locos por tener unos así. Y, además, gozaba de tan buena vista que podía realizar piezas diminutas para seres de todo tamaño."

SINOPSIS
¿Y si la realidad escondiera mucho más de lo que podemos ver a simple vista? ¿Y si no estuviéramos solos? Susana nunca conoció a sus padres e Ynmóniel tampoco, si bien sus vidas son totalmente diferentes. Ella es una jovencita de doce años apasionada por los libros de misterio y enigmas sin resolver, mientras que él es un sastre mágico, capaz de confeccionar tejidos maravillosos dotados de grandes poderes. Pero sus destinos pronto se unirán, pues ambos corren un grave peligro. Extrañas sombras deambulan al acecho, susurrando misteriosas palabras: nada escapa al Señor de la Noche.

Me gustaría poder alabar Los Buenos Vecinos tanto como lo hice con Memorias del otro lado, pero me temo que esta novela autoconclusiva de Julia Pons Montoro no me ha enamorado de la misma forma que lo hicieron los primeros tomos de su saga fantástica.

Nada más empezar a leerla pienso que sí. Ahí está esa fantasía pura, con la marca de color e inocencia tan característica de la autora. Veo a Ynmóniel tejiendo fabulosos trajes que confecciona con sustancias y esencias de toda índole y materia. Ynmóniel, cuyo musical nombre también le sienta como un traje a medida. Parece que no leo sino que sueño ese segundo capítulo, al que tan bien acompañan las ilustraciones de la propia Julia.

Después la ensoñación se me va escapando. Ynmóniel pierde el protagonismo ostentado en un primer momento y en su lugar aparece Susana, una niña de nuestro mundo en la que la autora parece haber depositado reflejos de ella misma. A Susana le entusiasman la mitología, las leyendas y lo sobrenatural; es fácil imaginarla recostada en su cuarto con un libro entre las manos y otros tantos apilados junto a ella, indagando acerca de otras realidades.

La dicotomía entre nuestro mundo y otros mundos la comparte Los Buenos Vecinos con Memorias del otro lado. Parece que también intenta hacernos ver que lo fantástico puede ser tan real como lo que nosotros entendemos por real. Así, muestra la fantasía como algo que está ahí, que ha estado y que estará, aunque permanezcamos ciegos a ello. Esos que se hacen llamar los Buenos Vecinos encarnan una fantasía viva que, cansada de que nadie repare en ella, termina por irrumpir en lo cotidiano sin siquiera llamar a la puerta. Y le toca a Susana recibirla.  

Me he sentido un poco perdida en una historia que no sabía bien dónde me quería llevar hasta que me he dado cuenta de que iba llegando a su fin. Intento explicarlo de otro modo: espero de un relato que me atrape poco a poco hasta apretar muy fuerte (en ese momento en que uno no puede escapar porque viene lo emocionante), para luego ir aflojando paulatinamente hasta dejarme otra vez libre. Pues bien, Los Buenos Vecinos me ha atrapado suavemente y después me ha soltado, pero no me ha hecho sentir que no podía escapar a sus garras de papel. 

En cuanto al desenlace (siempre me gusta hablar del desenlace, cuando hay algo que decir), me pareció adecuado, pero lo que mejor impresión me dejó fueron las últimas palabras. El modo en que recuerdan a ese "y vivieron felices y comieron perdices", pero con un toque especial.


Al final tengo la sensación de que Los Buenos Vecinos funciona muy bien como historia de aventuras para niños pero no logra alcanzar la profundidad suficiente para saciar a lectores de más edad. Ese algo indefinible que tenía Memorias del otro lado lo he hallado aquí muy debilitado. Su construcción se me antoja más sencilla, el mundo en el que se sustenta, algo indefinido y tambaleante. No me convencen sus criaturas y sus leyes internas. Eso sí, lnarración sigue siendo impecable, impregnada de sabor a cuento y llena de elementos que estimulan la imaginación: en varias ocasiones me he admirado de la creatividad inagotable de la autora.


3,5

jueves, 11 de septiembre de 2014

En la colina de Brys-Néil (Memorias del Otro Lado II); de Julia Pons Montoro

"Los habitantes de los Reinos no miden el tiempo como nosotros. No cuentan en horas, días y años, pues sería inútil, ya que allí el tiempo no es exacto, a veces discurre lentamente y a veces se acelera. [...] Tal vez os parezca difícil de concebir, pero seguro que os hacéis una idea si pensáis en todas las veces que una maravillosa velada se os pasó en un instante, mientras que una tarea tediosa se os hizo interminable. Así podréis imaginaros cómo es el tiempo en el Otro Lado."

SINOPSIS
En esta segunda entrega de "Memorias del Otro Lado", Féyzlim, Dilion, Lil y Narizotas partirán en busca de Melvina, la cabeza perdida del rey de las quimeras. Ahora les acompaña Éylian, el hermano de la fábezmik, más desconfiado y suspicaz que ella, y su quimera Unna. El viaje les guiará hasta una misteriosa colina embrujada, donde se oculta un terrible secreto. En los Reinos la situación se está volviendo cada vez más crítica, corren muchos extraños rumores y la joven fábezmik deberá afrontar una de las pruebas más duras de su existencia. ¿La traicionará su exceso de confianza?

Volvemos a este mundo tan fantásticamente fantástico inventado por Julia Pons Montoro, del cual hablé en mi opinión acerca de la primera parte.

La historia en este segundo volumen de la saga continúa por donde se quedó, si bien toma unos derroteros algo distintos de lo que uno imaginaría. Además, se oscurece la claridad de la inocencia reinante en la primera parte para mostrar unos personajes que, sin dejar de ser infantiles, abandonan su transparencia y se niegan a enseñarnos su cara más oculta. La bondad y la maldad empiezan a difuminarse y a confundirse: ya no es tan fácil saber de quién fiarse.

Féyzlim y sus compañeros se dirigen hacia un destino muy concreto, pero algo se interpone en su camino y los detiene: en los buenos viajes siempre ocurren imprevistos. Entonces terminan todos en un hogar acogedor, dentro de un pueblo tenebroso del Bosque Alado (nombre que tiene su razón de ser). A su alrededor empiezan a aparecer personajes extraños que les descubren la existencia de objetos más extraños aún y de lugares que sería mejor no conocer.

Lo mejor de visitar el Otro Lado es descubrir cosas inesperadas y originales a cada paso. De esta nueva entrega de las Memorias me quedo con la forma que tienen de medir el tiempo los habitantes de los Reinos, y con eso que les pasa a las criaturas cuando se les acaba el mismo y les llega la muerte, tan distinta a la que nosotros conocemos. También he disfrutado de los nuevos personajes (incluyendo cada una de sus peculiaridades) y de esa lucha de Féizlim consigo misma, muy acertada para aportar relieve a un personaje en el momento preciso en que empezaba a necesitarlo, y más tratándose de toda una protagonista. 

Una rapidísima lectura, tan impecablemente escrita como la primera; un trocito más de fantasía que nos trae Julia Pons Montoro para evadir la mente de niños y mayores; un pequeño recuerdo de los varios que componen las Memorias del Otro Lado.


------------
*Pinchar aquí para acceder a En la colina de Brys-Néil en Amazon (también disponible en papel).
**Pinchar aquí para acceder al blog de la autora.

sábado, 2 de agosto de 2014

Los Mumin: La llegada del cometa; de Tove Jansson

"El Mumintroll contemplaba el desolador paisaje y pensaba que la Tierra debía estar aterrorizada viendo la bola de fuego que se acercaba. Pensaba lo muchísimo que amaba todo: el bosque, el mar, la lluvia y el viento, el sol, la hierba y el musgo, y que sería imposible vivir sin ellos.
Pero luego pensó: mamá sabrá cómo salvarlo todo. "

SINOPSIS
Un día todos los colores desaparecen del valle donde viven los mumin. ahora los árboles son grises, las flores son grises, el puente multicolor que acaba de construir papá Mumin es gris, incluso el río y el cielo son grises. Su hijo, el Mumintroll, junto con su amigo el animalito Snif, emprende una peligrosa misión en balsa río abajo para averiguar si realmente su valle está amenazado por la llegada de un cometa. Durante el viaje, harán amistad con un variopinto grupo de criaturas. Cada uno posee algo que es lo que más ama en el mundo y que quiere salvar del cataclismo... 
Tove Jansson, conocida por esta serie sobre los habitantes del Valle Mumin, creó un mundo paralelo, mágico, amable y sorprendente habitado por el Mumintroll y su familia. Jansson realizó un aporte novedoso y audaz al folclore nórdico: si hasta entonces el troll era un personaje temible, desmañado y estúpido, con estos cuentos para niños la palabra troll comenzó a identificarse con seres que resultan conmovedores por su profunda bondad y su sentido del compañerismo.


Ya hace meses contaba por aquí la historia de cómo este libro llegó a mis manos por arte de magia (básicamente cerré los ojos, pedí un deseo y apareció sin hacerse esperar demasiado). Aún ahora sigo intentando la misma maniobra, pero no vuelve a resultar. Excepto en aquella ocasión en que, en la caseta de Siruela de la Feria del Libro de Madrid, me topé con la colección entera de Los Mumin y una simpática dependienta que me dio una sorpresa: me contó que los habían reeditado, con motivo del centenario del nacimiento de la autora.
Tove Jansson con sus personajes

Es uno de esos libros para niños y adultos, que me ha sabido deliciosamente gracias a una narrativa que combina inocencia y perspicacia de manera magistral. Eso y las ilustraciones (de la propia autora); reconozco que sin ellas no hubiera sido lo mismo. 

Es fácil evadirse cuando entras en el Valle Mumin
Allí está la casa del Mumintroll, en una colina verde, junto a un río con un puente y, por supuesto, árboles, flores y un cielo muy azul. Así es, hasta que llega el cometa y todo se cubre de un polvo gris.
El valle donde vivían era maravilloso. Estaba lleno de bichos felices y árboles grandes y verdes. El río corría a través del prado, daba una vuelta por la casa azul de los mumin y desaparecía hacia otros lugares con otros animalitos que se preguntaban de dónde vendría.

No hay familia más acogedora que la que vive en el Valle Mumin
Papá Mumin, con su sombrero de copa, es alguien cortés con sus invitados, aunque no protagoniza muchas aventuras en La llegada del cometa. Lo conoceremos mejor en Memorias de Papá Mumin, la novela que adquirí en la Feria del Libro y que ya estoy deseando leer, después de ojearlo y ver lo graciosamente que está escrito.
Mamá Mumin es una mamá en toda regla, siempre pendiente de que todo esté en su sitio, de que a nadie (a nadie) le falte un plato de comida casera o un lugar confortable para dormir. Es una mamá que lo lleva todo con mucha calma, que no es demasiado sobreprotectora ni tampoco despreocupada. No tiene problemas en dejar que su hijo el Mumintroll se vaya de aventuras con sus amigos, y siempre lo estará esperando para recibirlo a la vuelta con un buen abrazo de madre.
El Mumintroll es el protagonista, al menos de esta historia, junto con su amigo Snif, que aunque no es un mumin (tiene forma de canguro) es como de la familia. El primero es aventurero y valiente, y el segundo aventurero y miedica, y un poco codicioso (le encantan las cosas brillantes). Me ha hecho mucha gracia la personalidad de Snif; creo que es el personaje más infantil y se comporta como lo hacemos cuando somos niños, siempre buscando presumir de algo o ser el protagonista, cogiendo rabietas cuando no le hacen caso suficiente...  
La madre Mumintroll estaba en el jardín colocando conchas alrededor de las flores.
¿Lo habéis pasado bien?, preguntó.
¡Hemos estado por lo menos a diez millas de aquí!, explicó el Mumintroll. ¡He visto el mar! He buceado en unas olas enormes y he encontrado unas cosas preciosas que empiezan por P y terminan con S... Pero no puedo decir lo que son, porque es un secreto.
Y yo he encontrado una cosa que empieza con C y termina con A, gritó Snif. En algún lugar en medio hay una U y también hay una E y una V. ¡Pero no digo más!

Y después, a lo largo del viaje que emprenden para descubrir por qué se ha llenado todo de polvo gris, conocen a más compañeros de aventura. Y cada criaturita tiene su forma de ser y su obsesión en la vida y su forma de ganarse un hueco dentro de nosotros, porque seguro que nos veremos identificados con sus manías
Como el sabio Snusmumrik, que tiene forma de espantapájaros y toca la armónica.
O el Desmán, con un carácter de lo más pesimista y pasota.
O los hemul, cada uno obsesionado con sus propios hobbies como si no existiera otra cosa en el mundo.
O esas otras muchas criaturas que quien se atreva a adentrarse en el mundo creado por Tove Jansson podrá conocer.
Todo se complica más cuando se quiere ser propietario de las cosas. Yo sólo las miro, y cuando me voy las llevo en la cabeza y así puedo hacer algo más divertido que llevar un montón de sacos a cuestas.

Llama la atención que los diálogos sean directos, sin ningún tipo de indicación (ni guiones, ni comillas...). Nunca había leído una novela escrita así y curiosamente se me han juntado ahora varias a la vez. Me parece un recurso que queda elegante y espontáneo.  

En fin, que estoy muy contenta de haber descubierto estos libros; además, creo que la autora es de esas escritoras con una vida interesante, al menos en lo que a creación artística se refiere. Hablar sobre ella y sobre el origen de los mumin daría para una buena entrada, pero yo no tengo habilidad para construir biografías así que, si os interesa, os animo a cotillear vosotros mismos por la red. Es una pena que sus libros no sean muy conocidos (me cuesta horrores dar con ellos en los comercios corrientes). Sin embargo, estos días sí que se puede ver por las librerías otra novela suya fuera de esta colección, editada también por Siruela con motivo del centenario, y su título no puede ser más adecuado pues se trata de El libro del verano. Es una historia más realista y no tiene mala pinta, aunque yo de momento me quedo un rato más con los mumin.

Hace mucho que no doy cinco libritos, y creo que tengo que aprovechar el momento, que ya tenía ganas. Vale que no es el novelón del siglo, pero como libro para niños (y no tan niños), se lo ha ganado.

domingo, 15 de junio de 2014

Féyzlim en el País de las Quimeras (Memorias del Otro Lado I); de Julia Pons Montoro

"Féy cada vez estaba más perpleja y no sabía qué decir. A lo mejor no había sido una buena idea elegir aquella chimenea: estaba empezando a asustarse. Sin embargo, el rostro sonriente de la mujer la tranquilizó. ¡Aquella debía de ser la bruja Delrevina!  
– ¡Ah, oscuro! Como eres de aquí, sabes cómo no venir. Una eternidad, una eternidad y no te ayudo –la mujer se fue andando tan contenta sobre las manos hacia la silla gigante y dejó encima de ésta la bandeja. Después se dirigió hacia Féyzlim y estiró una pierna hacia ella–. ¡Anda grande, no lo cojas y no me sigas! –Féy estaba congelada, pero creyó entender que la bruja pretendía que ella la agarrara de un pie. Titubeó y finalmente lo hizo. Entonces la fábezmik se sintió atraída por una fuerza invisible y, al igual que si fuera un imán, se quedó pegada al techo por las manos, con el pelo erizado hacia arriba."


SINOPSIS
Al principio de los tiempos los innumerables Reinos mágicos se encontraban unidos y en equilibrio. Entonces llegó el misterioso Tejedor de Engaños y provocó la Gran Caída, un cataclismo que hizo que la Dimensión Mortal -nuestro mundo- se separara de los demás Reinos. Fue así como los humanos olvidamos de donde procedemos. Muchos siglos más tarde nace Féyzlim, una fabezmik, creada a partir de sueños cumplidos. Desafortunadamente, no tardarán en robarle a su mejor amiga: su sombra. Para poder recuperarla se verá envuelta en un largo y peligroso viaje en el que descubrirá mucho más de lo que creía saber sobre el fascinante mundo que la rodea.

Hoy he terminado de leer esta breve novela, y hoy, antes de que la magia que ha dejado en mí se vaya evaporando, diluyéndose en el aire, vengo a encerrarla entre estas letras para que no se me escape. 

Y para hablaros de lo que he hallado en esta lectura, para decidir si vale o no la pena, tengo en cuenta su objetivo. No es un best-seller, no es un thriller que pretenda mantener al lector pegado a sus páginas atento a un inminente giro de los acontecimientos, no es una novela profunda en meditaciones trascendentales, tampoco una que quiera cambiar para siempre la forma del lector de ver el mundo.

Es lo que es. Es magia, una lucecilla blanca de magia puede volverse azul, amarilla o rosa, u oscurecerse hasta tornarse negra. Es una sencilla obrita llena de imaginación, ese tipo de historias con las que tanto disfrutábamos en nuestra infancia porque aún éramos capaces de soñar

Hace tiempo que noto, con mezcla de pena e impotencia, como la magia que tanto me gustaba antes me va abandonando, y dejo de disfrutar de ciertas historias por parecerme demasiado fantasiosas. Por eso empecé un poco temerosa a leer estas Memorias del Otro Lado, y sin embargo, hoy la he terminado completamente atrapada en el colorido mundo que la autora ha recreado.

Esta novelita es una muestra de los libros autoeditados pueden alcanzar, e incluso superar, la calidad de aquellos avalados por una editorial. En toda la lectura, no recuerdo haberme topado con una sola errata o construcción rara (lo único, que según mi lector todos los capítulos eran el número 1). Además, la prosa es perfecta para la historia, transmite lo que debe transmitir.

Y es que ya desde las primeras líneas uno se impregna de la dulzura y de la inocencia de las palabras; las palabras, que salen de las páginas y se juntan a nuestro alrededor formando bosques de chimeneas, o Bosques de los Obsequios, o Montañas Moradas, o parajes que van desde lo idílico hasta lo tenebroso. Las palabras, que despiertan con su hechizo la imaginación del lector aunque esta se haya quedado dormida hace tiempo.

Es precisamente lo que nos cuenta Féyzlim en el País de las Quimeras: la pérdida de la magia, que yo equiparo, porque creo que va implícita, a la pérdida de la imaginación. Nos habla de una realidad (insisto, realidad) rota por una Gran Caída que la ha dejado partida en dos: la Dimensión Mortal (la nuestra) y los Reinos Eternos (la magia, la imaginación). O sea, que antes la magia era algo considerado real, pero ya no. Y a partir de ahí podemos abrir la jaula y dejar que nuestra imaginación escape volando.

Féyzlim, la protagonista, es una fábezmik. Los fábezmik nacen, qué bonito, de deseos cumplidos, y además se dedican a cumplir más. Pero (como le pasó a Peter Pan) pierde su sombra, se la roban, y en el proceso de recuperarla emprende una aventura que tardará en acabar. Conoce amigos y enemigos, seres tan luminosos de felicidad como ella, otros que necesitan ser iluminados, y otros tan malos que son pura tiniebla. Conoce también mundos de luz y de oscuridad. Los personajes principales son muy variopintos, ninguno humano, pero todos con sus peculiaridades físicas y psíquicas, y muchos basados en la mitología. Tratándose de una historia más orientada a niños, jóvenes o adultos con niño interior, no son personajes de gran complejidad, pero sí que representan valores importantes. Incluso los paisajes tienen su propia personalidad. Todos los elementos tienen en común lo ingeniosos que son; me encantó entrar en el país de Todo-al-revés o conocer al malo malísimo Yumo, el llamado Sin forma.

Lo único que he echado de menos ha sido el papel. Un papel lleno de ilustraciones de ese mundo y de esos personajes tan fantásticos, tan luminosos o tan oscuros. Un niño podría disfrutar de esta historia en papel. Un adulto también, claro. Sí, definitivamente, las aventuras de Féyzlim ganarían mucho impresas y adornadas por los dibujos de la propia autora, que son una delicia, tanto que con uno solo (la de la portada) me ha bastado para imaginar el resto, y mi mente era todo color y aventuras. 

Recomendado si quieres viajar muy muy lejos, y soñar como lo hacías en tu infancia. Aunque no te acuerdes de cómo se hacía.

------------
*Pinchar aquí para acceder a Féyzlim en el País de las Quimeras en Amazon (también diponible en papel).
**Pinchar aquí para acceder al blog de la autora.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Peter Pan; de James Matthew Barrie

"Pues bien, Peter Pan salió por la ventana, que no tenía barrotes. Sentado en la cornisa, podía ver a lo lejos unos árboles, que sin duda eran los Jardines Kensington; y cuando los vio se olvidó por completo de que en ese momento era un niño en camisón, y salió volando directamente por encima de las casas a los Jardines. Es maravilloso que pudiese volar sin alas, pero en su lugar sintió un tremendo hormigueo y... quizá todos podríamos volar si estuviésemos convencidos de nuestra capacidad de hacerlo como lo estaba el intrépido Peter Pan aquella tarde."
Peter Pan en los jardines de Kensington


"Los piratas desaparecieron entre los árboles, y al cabo de un momento su capitán y Smee se encontraron solos. Garfio lanzó un profundo suspiro; y no sé por qué fue, quizá por la belleza serena de la noche, pero lo cierto es que le entraron ganas de confiar a su fiel contramaestre la historia de su vida. Habló mucho tiempo y de todo corazón, pero Smee, que era más bien estúpido, no entendía de qué se trataba.
Hasta que oyó la palabra Peter.
-Y sobre todo-dijo Garfio apasionadamente-quiero a su capitán Peter Pan. Fue él quien me cortó el brazo."
Peter Pan y Wendy
SINOPSIS
El germen de esta fantasía inolvidable se gestó en los paseos que Barrie daba por los jardines de Kensington junto con los hijos pequeños de un matrimonio amigo, a los que contaba historias de hadas. Peter Pan en los jardines de Kensington (1906) es el título del relato donde aparece por primera vez Peter Pan, y en él se nos revelan las costumbres de las hadas del jardín de Kensington y la historia de un bebé que dejó de ser un niño como los demás para jamás crecer y quedarse a vivir en el parque. 
 Peter Pan y Wendy (1911), como todo el mundo sabe, es la historia de tres niños ingleses que una noche, tras recibir la visita de un extraño ser que tiene poderes mágicos y se llama Peter Pan, salen volando con él hasta llegar al sorprendente país de donde procede: la isla de Nunca Jamás. Allí, acompañados por el hada Campanilla, vivirán divertidas y peligrosas aventuras entre indios, fieras y una banda de piratas capitaneada por un archivillano llamado capitán Garfio. La presente edición reúne el relato Peter Pan en los jardines de Kensington (con ilustraciones a color y blanco y negro, de Arthur Rackham) y la historia completa Peter Pan y Wendy (con ilustraciones a color de Mabel L. Attwell y Flora White, y dibujos de F.D. Bedford). Con ella, Valdemar quiere hacer su particular contribución a inmortalizar el mito del niño que no quiso crecer.
Hoy he soñado que volaba. Iba de una habitación a otra de mi casa haciendo equilibrios sobre el aire, cayendo a veces unos centímetros hacia el suelo, recuperando a continuación altura como un pájaro inexperto. Al final, cuando me veía segura, decidía salir a la calle a volar más alto. Abría la puerta de entrada y a punto estaba de subir al cielo, cuando aparecían mis padres y me decían que estaba loca, que dejara de jugar y de hacer el tonto y que volviera a casa. 

Yo era Peter Pan (aunque él escapó por la ventana) y mis padres el Capitán Garfio. Yo el niño, y ellos el adulto que se esfuerza por enterrar su inocencia para siempre. Así que, qué mejor momento para hablaros de él, del niño que no quería crecer. 

Con Alicia (la del país de las maravillas) no intimé demasiado en su momento, pero con Peter (el del país de Nunca Jamás) ha sido muy distinto. He disfrutado mucho de la prosa y la ambientación de cuento de hadas a la que nos traslada J.M. Barrie; mucho de su visión del mundo desde un punto de vista tan infantil, tierno y mágico. Entre eso y la edición ilustrada de Valdemar, me he vuelto a sentir una niña pequeña leyendo un cuento. 

La primera parte de esta edición, Peter Pan en los jardines de Kensington, nos habla un poco de los jardines y un poco de los orígenes del personaje. 
En este pequeño relato, dividido en capítulos cortos, Peter Pan es sólo un bebé. Acaba de nacer, y por lo tanto no es aún humano del todo, sino que tiene un poco de pájaro (porque los bebés nacen de huevos y los pájaros se los llevan a sus mamás). Así que un día, mientras su madre duerme, sale volando por la ventana y llega a los jardines de Kensington. Allí se quedará a vivir una buena temporada, pensando que su mamá tendrá abierta siempre la ventana para él. 
En cuanto a los jardines, los conocemos al principio: la voz de un adulto que le habla a un niño nos lleva de paseo por ellos y nos va descubriendo sus recovecos y anécdotas. Por las mañanas los pequeños juegan entre sus árboles y sus caminos, vigilados atentamente por sus niñeras o madres. Y por las noches… por las noches salen las hadas y los árboles caminan

Pero la mayor proporción del libro está ocupada por la historia de Peter Pan y Wendy, que es la que todos conocemos por sus adaptaciones al cine. Mi idea al empezar esta lectura era comprobar si había algo nuevo que descubrir más allá de la historia para niños que vi hace tanto tiempo en las películas: algún mensaje entre las letras de la historia original, cambios en la trama… 
Los recuerdos de la película de Disney están algo borrosos en mi memoria, pero he tenido la sensación de que muchísimas cosas eran calcadas. Aunque la trama no me ha sorprendido en exceso, sí que lo ha hecho la narración, en la que abundan pequeños detalles que te hacen penetrar un poco más allá y encontrar nuevos significados y mensajes. Y es que, como ya he comentado, la prosa de Barrie está llena de dulzura e inocencia, casi como si nos hablara un niño pero con la poesía y el ingenio de un adulto.
Cuando llegamos a Nunca Jamás nos encontramos a todos en plena faena:
"Esa noche, las fuerzas principales de la isla estaban ocupadas de la siguiente manera: los niños perdidos estaban buscando a Peter, los piratas estaban buscando a los niños perdidos, los pieles rojas estaban buscando a los piratas y los animales salvajes estaban buscando a los pieles rojas. Iban dando vueltas y más vueltas por la isla, pero no se encontraban porque todos iban al mismo paso." 
Peter Pan es un ente libre, y ya no sólo porque puede volar. Es verlo moverse y uno se lo imagina capaz de todo. Siempre, siempre está alegre. Su despreocupación llega a tal punto que, al principio, Wendy le tiene que repetir que es Wendy para que se acuerde de que la ha conocido; además, enseguida olvida todo agravio que se comete contra él. Tampoco quiere ir a la escuela, y luego a la oficina; no quiere hacerse un hombre, ¡sería un espanto si al despertarse un día se descubriese con barba! Prefiere vivir con las hadas en las copas de los árboles. Admitámoslo: Peter Pan sabe cómo vivir bien.
Y Garfio. Él también tiene su atractivo como personaje; su pequeño corazoncito. Sumamente preocupado por ser educado, asesina sin embargo a golpe de garfio a todo el que le lleva la contraria. Cuenta con varias situaciones sutilmente cómicas que suele compartir con Peter, y ambos protagonizan uno de los mejores momentos: la lucha "final". Una lucha por la que todos pasamos: la del niño que fuimos con el adulto que se va imponiendo en nosotros.
"-Pan, ¿quién y qué eres? -gritó con voz ronca.  -Soy la juventud, soy la alegría -respondió Peter al azar-. Soy un pajarillo que se ha caído del nido." 
El desenlace creo que sí que no estaba en la película. De no encontrarme en público se me hubiera escapado alguna lágrima, una pequeña. Y mirad que no es tan trágico, pero hay modos de contar las cosas que llegan al fondo del alma. 

Es una novela llena de citas para enmarcar. No olvidaré al Londres mágico de Barrie, a los bebés-pájaro que hablan en el idioma de las hadas, a las mamás que son las únicas que les entienden, al Peter Pan alegre y siempre niño, a la celosa de Campanilla, al Garfio acomplejado, a mamá Wendy, a los dedales que son besos y los besos que son dedales... ni la idea de que todos somos capaces de"volar" si de verdad creemos que podemos hacerlo.


martes, 23 de octubre de 2012

An awesome book; de Dallas Clayton

Yes, there are places in the world where people dream up dreams 
 so simply unfantastical and practical they seem. 
 To lose all possibility of thinking super things. 
Of dancing wild animals with diamond colored wings. 
 Instead they dream of furniture, of buying a new hat, 
 of owning matching silverware. Could you imagine that?
SINOPSIS
Un pequeño libro sobre cómo soñar a lo grande.
Dallas Clayton escribió e ilustró este libro para el cumpleaños de su hijo y, como no se lo querían editar, lo publicó en Internet y resultó ser un éxito. ¿No os da la impresión de haber oído esta historia antes?

Es éste un libro peculiar por varias razones: la primera, que está escrito en inglés; la segunda, que tiene dibujos, y la tercera, que lo encontré sin buscarlo de casualidad, gratuitamente y en una cuidada y graciosa edición virtual. De lejos, parece para niños, ¿verdad? Pero sólo lo es a medias. Acercaos un poco más.

Está escrito en inglés, sin embargo... en la misma página, hay una opción que permite seleccionar el idioma que se prefiera. Las traducciones no son literales, aunque a cambio de ese sacrificio conservan el significado y mantienen la rima. Claro está que, si se sabe inglés, es mucho mejor el idioma original.

Tiene dibujos, pero... ocupando estos la gran parte del espacio físico de las páginas, no logran robarle el protagonismo al texto. Las palabras aparecen salpicadas a pequeñas raciones que, si se leen de seguido, configuran una poesía inocente y al mismo tiempo plagada de ideas: al leerlas, el lector tendrá que abrir mucho los ojos para poder tragarse las grandes verdades que va encontrando. 

Es una edición virtual, aunque también lo hay en papel, que lo he visto pululando por Amazon, supongo que únicamente en inglés. De todas formas, y sin que sirva de precedente, no creo que la física supere a la digital. Le falta el olor y el tacto a papel, claro está. Pero las páginas suenan al pasarse, se escucha la lectura del propio autor al pulsar sobre el texto, y además los dibujos también nos "hablan": los unicornios relinchan, los trenes hacen "chucuchú", los sueños gritan, o los barquitos de sandía suenan como sólo saben hacerlo los barquitos de sandía (preguntadle cómo es eso al autor, que es el que imita todo).
An awesome book, Un libro impresionante en español, consiguió por unos instantes hacerme ver las cosas desde otra perspectiva. Levanta el ánimo. Logra que quieras comerte el mundo, como el monstruo de la portada. A lo mejor se parece un poco a alucinar sin tomar alucinógenos. Por el momento no puedo saberlo,  aunque sí  puedo afirmar que sus ilustraciones son tan fantásticas y coloridas que podrían perfectamente tratarse de alucinaciones, o sueños.

Vaya, creo que me está quedando todo demasiado idílico. No me hagáis caso. Que las ilustraciones no son para tanto, que las hay mejores. Que el texto es una simple poesía para niños, invitándonos a soñar... como si eso fuera una novedad. En fin, pese a todo, a mí me sorprendió. Me recordó a los hombres grises de Momo: les hubieran salido sarpullidos de haberse topado con An awesome book, ya lo creo.
¿No pensáis que la humanidad necesita soñar un poco más? Habría que dejarse llevar de vez en cuando por el niño interior. Hay gente que debe tener el suyo desnutrido, escondido en algún sitio profundo de las entrañas. Tan escondido que les es difícil encontrarlo. En otra gente el niño interior aflora más a menudo y, a veces, tal cosa es motivo de miradas procaces por parte de los adultos purificados-hombres grises. Habría que soñar más, soñar en el sentido de verlo todo con ojos inocentes, con ojos que vean que podemos lograr lo que queremos, y no con ojos que no vean, cegados por un muro de desesperanza. Tampoco hay que pasarse de inocencia pero, tal vez, si fuésemos menos ambiciosos y más sencillos, las cosas irían mejor.
3,5