domingo, 17 de febrero de 2013

La juguetería errante (Un misterio para Gervase Fen); de Edmund Crispín

"-También podríamos jugar un rato mientras esperamos-dijo Fen, que todavía tenía una buena cantidad de whisky en su vaso-. ¡Personajes de ficción detestables! Ambos jugadores deben estar de acuerdo en la solución, y cada jugador tiene cinco segundos para pensar en un personaje. Si  no lo consigue, pierde el turno. Deben ser personajes que el autor haya intentado que resulten simpáticos."
SINOPSIS
Cuando el poeta Richard Cadogan decide pasar unos días de vacaciones en Oxford tras una discusión con el avaro de su editor, poco puede imaginar que lo primero que encontrará al llegar a la ciudad, en plena noche, será el cadáver de una mujer tendido en el suelo de una juguetería. Y menos aún que, cuando consigue regresar al lugar de los hechos con la policía, la juguetería habrá desaparecido y, en su lugar, lo que encontrarán será una tienda de ultramarinos en la que, naturalmente, tampoco hay cadáver. Cadogan decide entonces unir fuerzas con Gervase Fen, profesor de literatura inglesa y detective aficionado, el personaje más excéntrico de la ciudad, para resolver un misterio cuyas respuestas se les escapan. Así, el dúo libresco tendrá que enfrentarse a un testamento de lo más inusual, un asesinato imposible, pistas en forma de absurdo poema, y persecuciones alocadas por la ciudad a bordo del automóvil de Fen, Lily Christine III.

Rebuscando Entre montones de libros me topé con este, con el cual acabé un año y empecé el siguiente. No me van mucho la historias de detectives, pero de vez en cuando alguna cae, sobre todo si tienen un aire original. Como esta. Con ese título, yo no sabía si imaginarme una juguetería mágica o una juguetería sobre ruedas. La verdad es que no tenía idea de qué me iba a encontrar, pero intuía que no sería una historia de las del montón. Y no lo es.

Me ha recordado mucho a cuando conocí por primera vez a Sherlock Holmes: tal vez por ese ambiente antiguo e inglés. "Las novelas de Crispin  no podrían ser más british ni aunque vinieran acompañadas de fish and chips"; reza una acertada cita de New York Times en la contraportada. Sin embargo, difiere en muchos aspectos de las novelas de Conan Doyle y creo que, si tuviera que elegir, me quedaría con Gervase Fen. Es uno de esos personajes que derrochan carisma, el alma de la historia

Tal vez no haya leído esta novela en las mejores circunstancias, asediada por exámenes y sin apenas tiempo, por lo que ha habido momentos en que la lectura quedaba estancada y al retomarla perdía un poco el hilo de lo anterior. Pese a todo he pasado buenos ratos con ella pues, además de mantener el interés por el propio conflicto que presenta, contiene otros elementos como son el humor o las continuas alusiones al mundo de la literatura. Y entre unas cosas y otras, cuando uno no está intrigado por saber cómo se resolverá el crimen, está entretenido conociendo algún estrafalario personaje o divertido ante las ocurrencias de los protagonistas y las perlas que sueltan por la boca.

El primero que entra en escena no es Gervase Fen, sino Cadogan, un poeta famoso que, tras una discusión con su editor, decide que necesita unas vacaciones y que va a pasarlas en Oxford. Cadogan está hastiado de su monótona rutina y desea vivir alguna aventurilla. A quien quiera que sea el encargado de cumplir su deseo, la cosa se le va de las manos ya que, en su primer día de vacaciones, Cadogan aterriza en el escenario de un crimen. A quién se le ocurre entrar en una juguetería oscura con una puerta abierta y chirriante.

Cadogan y su viejo amigo Gervase Fen, personalidad estrafalaria que ejerce como profesor en la Universidad de Oxford, se unirán con el objetivo de desentrañar los hilos de la insólita situación. Y es que tras acudir a la policía para denunciar el asesinato, Cadogan pierde toda su credibilidad de persona cuerda: lo que el creía era una juguetería con un cadáver en su interior, es ahora una tienda de ultramarinos de lo más normal. Y encima, la puerta no chirría.

Entonces los acontecimientos se precipitan en un tiempo más corto de lo que en principio le pueda parecer al lector. Por un pequeño plano de la ciudad de Oxford (que se incluye en las primeras páginas del libro) y también un poco más allá, empieza a pasearse un desfile de personajes variopintos y peculiares. No solo "poetas fisgones" y "profesores problemáticos"; también "abogados parlanchines", "janeaustenianos indignados", "ilustres camioneros" o "médicos neuróticos", entre otros, dan nombre a los capítulos. Sospechosos, implicados. ¿Quién es el asesino? Esa es la pregunta que se resuelve al final y, sin embargo, no es lo que más sorprende de esta historia.

Es graciosa la forma en que el autor crea ambiente, y lo digo pensando sobre todo  en Mace&Spectre, el bar en el que transcurren varias escenas. Todo establecimiento de estas características tiene sus clientes habituales, y este no va es menos: así, entre las conversaciones de los protagonistas intercala el autor las del resto de parroquianos. Resulta especialmente inolvidable la forma en que Hoskins, estudiante del college que frecuenta también el Mace&Spectre, se relaciona con las jóvenes. Incluso los personajes secundarios tienen su toque de gracia, sus muletillas características.

Me ha gustado la forma elegante en que está narrada y las notas a pie de página que incluye, muy necesarias para entender muchos de los diálogos, que con frecuencia se refieren a obras literarias y autores que yo al menos no conocía, así como otros datos anecdóticos.

Pequeños detalles son los que hacen de esta una peculiar novela de detectives, ideal para pasar el rato, sonreír, aprender curiosidades literarias (¿habrá quien aumente su lista de lecturas pendientes?)... y conocer a Gervase.
3,5

jueves, 31 de enero de 2013

De hombres y tildes

Voy a presentaros un proyecto que me ha parecido muy curioso, pues no había tenido antes noticia de método semejante para dar a conocer una obra. Se trata de una novela corta que aún no ha sido publicada, pero puede serlo gracias a nosotros, los lectores, y todo aquel que quiera hacer de "mecenas" y apostar por esta novela de Ángel Delgado: El hombre sin tildes. ¿No os parece que estamos ante uno de esos títulos que atraen?

Blog de El hombre sin tildes
Facebook El hombre sin tildes
En los enlaces bajo las fotografías podéis encontrar toda la información que necesitéis, acerca del autor, el libro y los orígenes de la novela, que por lo que he podido leer tiene una estructura muy curiosa. La portada tampoco se queda atrás, representando un bote de Té al que le falta la vocal acentuada. La edición incluye, además, ilustraciones.  Es lo que algunos llaman una novela corta, o un cuento largo, que en treinta capítulos cortos narra "la búsqueda personal de un hombre que un día perdió sus tildes".

Si os animáis con él, en esta página podéis consultar las distintas opciones. Se trata de que elijáis uno de los packs y contribuyáis con el importe correspondiente. Si hay suerte y se alcanza un mínimo de aportaciones, la autopublicación saldrá adelante y tendréis vuestro ejemplar en casita (de lo contrario, no se os cobrará nada). Existe además la posibilidad de adquirir artículos relacionados con la novela o el libro dedicado por el autor, entre otros muchos detalles. Aquí os dejo los pasos a seguir uno a uno:
1) Pinchar en el enlace: http://www.verkami.com/projects/4261-el-hombre-sin-tildes2) Leer sobre el proyecto y los objetos que se pueden conseguir.3) Si lo desea... Elegir uno de los packs. Por ejemplo el del libro+marcapáginas.4) Pulsar en "Aportando 13€" (también se puede adquirir el libro en pdf por 5€)5) Realizar la aportación con tarjeta mediante plataforma segura de la página de Verkami y Caixa Catalunya.6) El cobro sólo se hará si tras 40 días el proyecto llega al máximo exigido (es decir, que se cobraría a finales de febrero o finales de marzo, no ahora). Si el proyecto no llega al tope no se realiza ningún cargo en la tarjeta y, por lo tanto, no se ha comprado nada.7) En un plazo de un mes se recibe el libro dedicado en casa (+ otros objetos que adquieras)
Y si se elige otras aportaciones mayores a 13 euros se podrán adquirir imanes, postales, tazas o camisetas, entre otras 'recompensas', que se pueden ver aquí:https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151004611305878.418156.104289805877&type=3
¿Qué decís? Yo aún estoy meditando mi elección, aunque me parece una obra muy original.

viernes, 4 de enero de 2013

Invasores

Planeta Tierra. Año 2013. Una Avenida Principal como cualquier otra. El ser humano, envuelto en su telaraña inconmensurable de cotidianeidad. Una madre de familia, cobijada en su vehículo, se esfuerza por hacer caso omiso a la migraña mientras aprieta el acelerador, propulsa una avalancha de humo maloliente y atropella un montón de rayas blancas pintadas en el asfalto. Justo detrás, un hombre de negocios muy típico que cruza el paso de peatones consigue encestarle unos cuantos gritos por la ventanilla del automóvil. 

Nadie se da cuenta de que la ciudad ha sido invadida por una población de criaturas arrasadoras. 

Hay agazapado entre los árboles que bordean la Gran Avenida un temible ser. Su testa rota espasmódicamente en pequeños ángulos, sus ojos escrutan. Un apéndice intimidante protruye de su cabeza. Tal vez sus pupilas disparen rayos láser. No ha de cundir el pánico, sin embargo: su arma más peligrosa aún no está cargada. 

Unas acacias en hilera escoltan un Parque como cualquier otro. Al señor sentado en el banco intentan ocultarle la Avenida Principal, pero sólo lo logran parcialmente: entre sus troncos desnudos se cuela sin dificultad la banda sonora asociada a la vida del ciudadano común. Cuán poco gusto tiene el director del particular filme. 

El señor sentado en el banco tampoco está al tanto del peligro que acecha su Mundo. Se halla enfrascado en la anodina labor de desmenuzar el pan seco del día anterior. Es su manera de hacer amigos, y “gorrioncitos, gorrioncitos” saltan, pían, se alborozan a su alrededor. 

En una milésima de segundo muy concreta de la infinita línea del tiempo, la mirada del ser maligno se detiene en la escena. El apéndice que emerge de su cabeza se raja por la mitad y emite un arrullo capcioso. Extiende sus alas negras y, con delicadeza, sigilo y precisión nulos, aterriza entre los gorriones. Pequeños, rechonchitos y encantadores ellos; desgarbadas, gordas y sucias ellas…

Uno que camina por la Avenida Principal ve brotar de la barrera arbórea una bandada de avecitas asustadas. 

Tras la puesta en escena del primer ejemplar, un valiente palomo de nombre Grugrugur, Pluma de Carbón y Ojos de Sangre, el aire es inundado por el zureo de guerra de los invasores. Ugruru, digna hija de su padre, abandona también el follaje. No se quedan atrás Gurru, Ugurru, Gurrugú, Ugurgu y Gugugru. El pequeño Gugu no se atreve a bajar hasta un poco después, cuando ya la munición escasea en el suelo, pero su mamá le ha guardado unas cuantas partículas de pan. Apetitosas. 

No hay nada como el Parque para aplacar el hambre de las palomas y los palomos, así como no hay nada como la Fuente del Parque para saciar la sed. Y después… es que, a las palomas y los palomos les cae realmente mal la Estatua Esa que hay en la Gran Glorieta. Sí, esa, la arrogante, petulante, engreída, altiva Estatua Esa que, en pie sobre su pedestal, alza los brazos y la cabeza al cielo como si se creyera importante. ¡Como si pensara en gobernarlos a ellos! 

Ojos de Sangre alza el vuelo y vuela. Vuela, vuela, vuela. Uno que camina por la Avenida Principal ve a Pluma de Carbón volar. Detrás de él van Ugruru, Ugurru, Gurrugú, Gurru, Ugurgu y Gugugru. Todos sienten la munición bullendo en sus vientres. Desean soltarla, y más lo necesitan. Pero si lo hacen un poco después el placer será doble. Ya pueden ver la Estatua Esa acercándose. 

Para Gugu, sin embargo, son demasiadas tareas entre las que repartir su concentración: volar como un palomo digno, no separarse del grupo y sujetar la munición. Gugu tiene que descansar en la rama de un árbol, y uno que camina por la Avenida Principal ve aparecer una manchita blanca, que antes no estaba ahí, en la manga de su camiseta negra. Mira hacia arriba y ve a Gugu. Después mira hacia abajo y ve piedras. 

Qué absurda la Estatua Esa, con su dura mollera, declamando palabras mudas a una Avenida Principal que no para de cotorrear. Y Grugrugur posado en su cabeza, para mayor escarnio. 

Luego llegan los demás, y descargan la munición. Excrementos, cagarrutas, boñigas, heces. Caca. Es la guerra química. Todos están muy contentos, incluso cuando se dan cuenta de que Gugu ha desaparecido. 

—¿Por qué has hecho eso? –pregunta una niña en la Avenida Principal. 

—Porque mira –contesta su hermano mayor, enseñándole el lunar blanco de su camiseta –. Me ha cagado encima. 

—Seguro que lo ha hecho sin querer. Tú también cagas. 

—Yo no cago encima de la gente. Lo hago en el váter.

—Pero ella no tiene. 

—Da igual. Las palomas son animales repugnantes, no hacen más que cagar y estropearlo todo. Mira cómo está el Orador Eterno. 

—Es sólo una estatua tonta. 

La niña se acerca a Gugu y empieza a agacharse con el brazo extendido. 

—¡No la toques! –se escandaliza su hermano. La coge de la muñeca –. Vámonos. 

Gugu queda en el suelo intentando ignorar el dolor y anadear como un palomo digno, emitiendo como única queja el murmullo de sus plumas descompuestas. 

***

Planeta Tierra. Año Cada-vez-más-próximo. La amenaza no ha sido percibida, el enemigo no ha sido eliminado a tiempo; por tanto, la ciudad ha sido arrasada. Y también la provincia y el país, y otra ciudad, y el pueblo, y aquel continente. 

Un árbol murió ayer y fue el último, pero no era ninguno de los de la Avenida Principal. El último gorrión y la última paloma murieron hace un rato. Hace mucho que murió la última águila real. Y mañana morirá la última hormiga. 

Es similar a cuando murieron los dinosaurios, aunque mucho mejor, porque ahora también ha desaparecido la amenaza: el último ser humano murió un poco antes que el último rayo de sol. 

Menos mal que Gugu no lo vio. Se fue de allí mucho, mucho antes.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012 digital: 6 autores, 6 novelas

Es la segunda vez que me propongo una entrada especial para fin de año. No ha sido difícil decidir la temática, pues aunque el año 2012 ha destacado por varias razones, una de las principales ha sido mi intrusión en el mundo de los libros publicados en formato digital. ¡No en vano el regalo estrella de Reyes, en enero de este año que se acaba, fue un lector de ebooks!

Lo mejor de leer libros digitales no ha sido el formato precisamente. De hecho, termino el año 2012 con una sobredosis de tinta electrónica y grandes deseos de recuperarme con unos cuantos libros en papel, de esos que llevan meses y meses esperando con suma paciencia en la estantería. Sin embargo, sí hay algo muy, muy positivo, y es la sensación de tener muy cerca a los escritores, de recibir sus comentarios en las reseñas, interaccionar en las redes sociales y blogs... Y cómo no, está el simple hecho de poder leer historias que de otro modo no hubieran llegado a mis ojos (pues no soy capaz de leerlas en la pantalla de un ordenador).

Es hora de que los protagonistas entren en escena. Y estos son nada más y nada menos que los 6 autores que he tenido el placer de conocer, un poco a través de las letras electrónicas del ebook y otro poco asomándome a la ventana del navegador. Y son, en orden de llegada (redoble de tambores):

ARMANDO RODERA, con su novela LA REBELDÍA DEL ALMA
De esta atrevida novela, con la que el autor cambió ligeramente de estilo, recuerdo la sensación de estar encerrada en la mente cautiva de Susan, postrada en su desesperante situación de "coma consciente". Y me quedan las ganas de leer uno de los thrillers que tanta fama han dado a Armando, como ese El Enigma de los Vencidos, publicado, esta vez, en papel.
RESEÑA

ANTONIA ROMERO, con su novela LA TUMBA COMPARTIDA
De La tumba compartida ha quedado en mi mente la imagen de un campamento en el dorado Egipto, la desconfianza de mi propia sombra y un principio y un final no aptos para cardíacos. También un propósito para el año que viene: Peso Cero, de la misma autora. 
RESEÑA 

PABLO DE AGUILAR, con su novela LOS PELÍCANOS VEN EL NORTE
Los pelícanos ven el norte es de esas novelas que dejan un poso agradable en el recuerdo; en mi caso no puedo dejar de ver los ojos azules y cabellos trigueños de una pequeña ballena rubia, y si hay una palabra que he adoptado definitivamente para describir tanto a esta historia como a sus personajes, esa es: entrañable. Mi próximo norte: Intersecciones.
RESEÑA

ENRIQUE OSUNA, con su novela EL ETERNO OLVIDO
Este libro me contó que cuando muere una persona nace su olvido. Me presentó personajes cuyo olvido tal vez no llegue a nacer, que charlaban sobre temas tan reales como la vida. Jugó conmigo a un juego llamado Kamduki, y me hizo sentir la angustia de la incertidumbre mientras veía acercarse a la muerte.

ANTONIO JAREÑO, con su novela NO TODOS MORIRÉIS
Al final no todos hemos muerto con el advenimiento del Fin del Mundo este año. Pero hay algo más. Hay un judío errante que deambula por ahí cambiando de identidad desde hace alrededor de 2000 años. Hay sucesos que han hecho tambalear las creencias del científico más pintado... A lo mejor sí que existen los milagros. 

ISMAEL GONZÁLEZ, con su novela AEQUILIBRIUM
Aequilibrium sumerge al lector en un mundo fantástico inventado por el autor, con una compleja trama en la que se mezclan multitud de personajes, a cual más peculiar. Yo ya lo he dicho: me quedo con Berg Zondervan. Eso sí, nadie es quien parece ser...
RESEÑA

Quiero agradecer a todos estos autores, a los que están por llegar, y por supuesto a vosotros, lectores, el haberme acompañado a lo largo de este año. Ahora me marcho a disfrutar de la última fiesta familiar del 2012, y me despido de vosotros hasta el que viene:

¡Feliz 2013!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Alehop; de José Antonio Fortuny

"Una de las reglas cardinales de un buen espectáculo es: nunca lo interrumpas abruptamente, en pleno funcionamiento, porque sería como si le quitaras el plato a un perro que está comiendo, o que un cantante se parase en medio de un estribillo que está siendo coreado. Cuando la rueda está girando, es muy peligroso meter la mano"

SINOPSIS
Un misterioso circo llega a un pueblo remoto. Mientras la población se queda hipnotizada por el espectáculo tan vanguardista que se despliega ante ella, una pareja de ancianos trata de solucionar lo que es, a todas luces, un insignificante problema doméstico. Sin pretenderlo, se verán involucrados en una aventura trepidante, en una compleja trama -en la que el circo y su sibilino mánager tendrán su papel- que les llevará hasta límites insospechados. Alehop es una original comedia negra que, bajo una apariencia de historia desenfadada, hace aflorar con sutil maestría temas universales como el abuso de poder, la confrontación ideológica, la manipulación de las masas... José Antonio Fortuny firma ahora una parábola sobre el desamparo de los más vulnerables en una sociedad hedonista y, para mucha gente, directamente hostil.


Tras leer varias reseñas sobre este libro y dejarlo relegado un punto indefinido de la lista de deseos, llegó a mi conocimiento el sorteo que del mismo realizaba el autor en su blog, y no lo dudé: con Alehop me estrené en el mundo de los sorteos. No gané el libro, pero gané unas ganas irreprimibles por leerlo.

"Una farsa negrísima, angustiosamente divertida, ingeniosa, inteligente y muy actual". Alehop es lo que dice ser, lo que Rosa Montero dice que es. Palabra a palabra. Como el propio autor asevera en su blog, esta frase sintetiza muy bien el argumento de la novela. Pero de todos los calificativos, resalto especialmente uno: "angustiosa". No porque la angustia sea el componente predominante, sino porque era el  que menos me esperaba y el que más me ha sorprendido cuando ha empezado a invadirme sin previo aviso. Era una angustia sutil, pero angustia al fin y al cabo.

Una farsa. Y tan farsa. Al empezar a leer, uno percibe cierto aire de comedia, de historia caricaturesca. No pude evitar imaginarme a los personajes como caricaturas andantes. El aire que lo envuelve todo no es real; desde el principio huele a absurdo, a burla, pero no es hasta más avanzada la novela cuando ese olor empieza a solidificarse en un enredo surrealista, que hace que los ojos del lector sobresalgan un poco más de sus órbitas a cada página. 

Negrísima, angustiosamente. Continua e incondicionalmente preocupado por el bienestar de su mujer encamada, el anciano protagonista es al principio el personaje cabal, el encargado de mantenerse a sí mismo y al lector con los pies pegados al suelo. Es tranquilo; disfruta de placeres tan sencillos como mirar cada mañana el árbol del centro de su huerto. Pero no es nada bueno lo que le espera. Sus intereses para con su mujer chocan frontalmente con los del circo y, por ende, los del alcalde y los de todo el pueblo. El maremágnum que se desata a su alrededor termina por arrastrarlo y no tendremos más remedio que ir con él, acompañándole en sus desventuras rocambolescas, que no son pocas ni son tontería. Todo se vuelve en su contra, y todo es tan injusto, y parece que no puede dar un paso sin chocar con un obstáculo, sin enredarse en una asfixiante tela que lo envuelve más y más. Su situación, con una esposa que no puede levantarse de la cama por sí misma y que va hundiéndose en las simas de la depresión, no es tampoco agradable.

Divertida. Sí, también. No he soltado carcajadas en voz alta, pero sí me he reído por lo bajo. Pasan cosas que uno no espera, y también otras que espera; ambas hacen reír por igual. Y es que, aunque Alehop sea una novela corta, no hay una página de desperdicio. A cada lado del papel acecha algo: nunca sabes si será una nueva carcajada o una apertura extra de los párpados debida a cualquier inesperado acontecimiento o ingeniosa ocurrencia. Si pensáis que la situación ha llegado demasiado lejos, descuidad: puede alejarse más aún. De hecho, tened por seguro que tan solo unas pocas páginas más adelante el escenario habrá cambiado por completo. Cualquier cosa es posible, y por esa razón la historia no decae en ningún momento: carece de esos pasajes en los que el lector se relaja y desvía un momento la mirada, deja el libro a un lado y descansa... No, no está permitido desconectar (además, la novela está dividida en muchos capítulos cortos que la hacen más rápida y cómoda de leer si cabe).

Ingeniosa, inteligente. Un punto que quiero destacar del libro es el ingenio, pero no sólo el ingenio a la hora de atrapar al lector, de inventar un sin fin de situaciones irónicas, sino también el ingenio que derrocha el autor en el empleo del lenguaje. Exceptuando un par de construcciones gramaticales que me chirriaron en las primeras páginas, el resto da gusto leerlo. No por ser poético, o bonito; no, lo que hace José Antonio Fortuny, y muy bien, es poner las palabras a su servicio, y el servicio que requiere de ellas es que transmitan gracia, agudeza, socarronería, sarcasmo. Las combinaciones que usa para ello son particulares; un estilo muy propio y cuidado sin duda. Nunca imaginé que determinados adjetivos podían acompañar a determinados nombres.

Y muy actual. Aún no os he hablado del circo. Porque tiene que haber un circo: sale en la portada. Pese a que no aparece directamente y pocas veces nos acercamos a su carpa y asistimos a las funciones, el circo está presente en las mentes de la mayoría de los personajes y, por ende, en la nuestra. El circo es la gran metáfora de esta historia: un protagonista que intenta pasar desapercibido pero siempre está ahí, en el subconsciente, mientras leemos. El circo se extiende a la vida y la vida se mezcla con el circo. En la vida se incluyen la prensa y la política, que también forman parte de Alehop. En la vida se encuadran asimismo las distintas religiones y creencias. En la vida hay ambición, peces grandes y peces chicos. Al principio parece que no, pero llega un momento en que te das cuenta de que Alehop no deja títere con cabeza; empiezas a pensar si  no va a ser verdad que lo que hasta ahora era tu realidad no es más que una sucesión de extravagancias circenses. 
Entre los personajes que acompañan a este circo metafórico destacan el anciano, su esposa, el alcalde del pueblo, el mánager del circo, y muchas y diversas personalidades que van apareciendo por sorpresa y desfilando por el escenario. Muchos, la mayoría, carecen de nombre. Otros, más adelante, sí que han sido bautizados, y algunos apelativos despiertan inevitablemente una sonrisa. 

Eh, ¿y los puntos negativos? Me gustaría poner alguno. Nunca me han agradado las historias en las que todos acaban felices y comen perdices, y en esta opinión pasa algo parecido. Pero de verdad que no se me ocurre nada especialmente reseñable (a parte de ese par de expresiones chirriantes que mencioné). Iba a quejarme de lo cortito que es, pero bien sabido es que lo bueno, si breve, dos veces bueno. No hay libros perfectos, pero sí los hay que rozan la perfección. Hacía mucho que no exclamaba: