martes, 14 de julio de 2009

Harta. O torrente de palabras.

La esperanza
ya está descarnada,
el afecto
para siempre enterrado
después de ser desgarrado
y sostenido
por las manos trémulas y apagadas
y colgantes de mis brazos
mortecinos,
rajados por las espadas
del olvido.

Adiós.

El pasado permanece
aunque escueza en el cerebro
que no sirva para nada.
Más que para arrancarlo
y romperlo y arrugarlo
y lanzarlo por detrás.
Lección práctica de olvido.
Diseccionando el recuerdo,
abrámoslo en canal.
Arranquémosle sus órganos
y veamos si es real
lo que por vivir pasamos
y ahora hay que desechar.

Adiós.

¿No sirvió para nada?
¿Sólo fuiste un bastón
con el que llegar a Ahora?
Y ahora me fallas y caigo
en el polvo de Ahora.
Y me estampo .
Gracias.


2 comentarios:

  1. Sí, así me he sentido muchas veces yo. Con la esperanza muerta y la ilusión enterrada.
    Algunos recuerdos nos torturan, como tú bien dices; y aunque queramos destruirlo no podemos.

    Pero cuando todo haya pasado, nos habremos hecho más fuertes, y todo quedará en un recuerdo de una vida antigua, ya superada.

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  2. Es muy bonito, consigues transmitir el sentimiento y eso es algo muy difícil de conseguir. Tienes un don, aprovéchalo y no dejes de escribir! =) ¡Ánimo!

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