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jueves, 15 de octubre de 2015

Lo que está por venir; de Pablo de Aguilar González

"Las primeras veces nunca se olvidan. Da igual de qué hablemos: amar, emborracharse...
Morir.
Nunca se olvida la primera vez.
El frío de febrero castiga la herida de la oreja de Fidel. Intenta calentarse las manos con un aliento que se convierte en vaho nada más separarse de sus labios. Trata de recuperar la sensibilidad de los dedos protegiéndolos en  los bolsillos de su gabardina; el tacto frío le recuerda qué lo ha llevado hasta el Puente de Vallecas.
Su primera visita a este lugar.
Su primer revólver..."

SINOPSIS
En el invierno de 1936, las tropas rebeldes que se habían sublevado contra la Segunda República Española bombardearon la ciudad de Madrid. El Gobierno republicano decidió entonces iniciar la evacuación de las obras pictóricas más valiosas del Museo del Prado. Se trataba de una misión muy aparatosa y compleja. Una arriesgada aventura en la que se verán involucradosdos de los protagonistas de esta novela, Fidel y Lisandro, compañeros de trabajo en el almacén de una importante ferretería de Madrid y que comparten una pasión a la que dedican todo su tiempo libre: la pintura. Los avatares de la contienda situará a ambos amigos en facciones distintas dentro del mismo bando.
Lo que está por venir es una historia de amistad y traición; de corazones puros y amores robados; la historia de unos personajes atrapados por una caótica y violenta realidad que desdibuja sus proyectos e ilusiones, y cuya lucha diaria se reduce a la simple supervivencia en estos duros tiempos que les ha tocado vivir. 

Qué poco me acerco a las novelas ambientadas en la Guerra Civil. Guerra Civil: son palabras que suenan tan familiares en el contexto de una novela que cuando aparecen arrasan con toda esperanza de que detrás de ellas pueda haber algo original. Guerra Civil en mi subconsciente debe de traducirse como algo parecido a: "¡Alerta, alerta, este camino está desprovisto de nuevas emociones! ¡Aléjate de inmediato si quieres aprovechar tu vida!". Entonces me alejo de esa novela que trata sobre la Guerra Civil y aprovecho mi vida en otras cosas, como leer estados insustanciales de Facebook. Por ejemplo.

Lo que está por venir tiene como telón de fondo la Guerra Civil. "¡Alerta, alerta...!" Espera subconsciente, espera que no he terminado. Antes de salir corriendo fíjate en el autor: Pablo de Aguilar González. ¿Qué más te da entonces si trata de la Guerra Civil o de fútbol? Sabes perfectamente que él no escribe sobre un tema, sino que lo hace de una manera

Admito que no es mi novela favorita del autor, pero eso es porque a mí las novelas, cuanto más raras, mejor. Esta es la menos arriesgada. En cuanto la leí pensé que, de entre todas las que Pablo ha escrito*, era la más apta para llegar a un público amplio. Tanto es así que una editorial se fijó en ella, y ahora puede llegar a todo el mundo. Todo el mundo que sea lo suficientemente razonable como para seguir las recomendaciones de los entusiastas y pesados seguidores de Pablo.

Uno de los escritores en los que se ha inspirado Pablo para encontrar su "voz" es Tom Spanbauer, y después de leer una novela suya pude confirmarlo, pues me recordó mucho a él, aunque en esta novela no sea tan evidente como en otras. Una característica que comparten es el empleo de "coros", que son frases que se repiten a lo largo del texto. Nunca se olvida la primera vez, A veces las cosas son lo que parecen... Son fórmulas evocadoras que pueden aplicarse a múltiples situaciones y, al ir apareciendo a lo largo de la narración, le dan unidad y enlazan emocionalmente unas escenas con otras. A mí es un recurso que me gusta  mucho.

Ya lo he dicho en varias ocasiones (puede que en cada una de las anteriores novelas comentadas del autor), pero como seguro que queda alguien por enterarse, no está de más recordar que el punto fuerte de las historias de Pablo son los personajes. Se salen de las páginas. Eso significa que terminas de leer el libro y no los pierdes de vista, porque antes de que lo cierres se escurren fuera de las tapas y te persiguen. A mí me pasó después de Los pelícanos...: pese a que la historia no me convenciera, sus personajes no pararon de perseguirme insistiendo en que leyera Intersecciones, hasta que por fin lo hice (menos mal). 

Los va construyendo, a los personajes, a través de sus experiencias, y es propenso a crear antihéroes. No es que sean malvados, sino más humanos, con sus torpezas, sus malos instintos y sus miedos arraigados. Aunque no están descritos con detalle, suele haber un rasgo que los distingue al tiempo que les otorga personalidad: los hay con los ojos saltones, con el pelo dorado, con un mechero en la mano, con pito champiñón...

Ay, los pitos. No, los de silbar no, los otros. Porque, ¿sabéis que esta historia la cuenta una prostituta? Se llama Magdalena. Y pese a no haber vivido todo lo que ocurre en las páginas de Lo que está por venir, conoce las vidas de todos los personajes (y también todas las clases de pitos que existen). Es una licencia narrativa que me llamó la atención y que empieza a construirse desde el principio. Pablo pretendía escribir a través de una voz neutra en tercera persona. Cuando se puso con la primera escena de Magdalena se encontró con toda una rebelde que empezó a darle la lata con que ella quería ser la narradora. Al final se salió con la suya, a condición de prometer que se encargaría de conocer a fondo la historia:
"Las historias las cuenta quien las vive.
Aunque ésa no es toda la verdad; al menos, no la verdad completa: las historias las cuenta quien las conoce, quien las descubre, quien las adivina, quien las siente, quien las comparte...
Después de tanto tiempo, se ha cerrado el círculo. Hoy se termina todo. Yo soy quien conoce esta historia."
Varios de los personajes de Lo que está por venir aman la pintura o están relacionados de un modo u otro con ella, algo lógico, ya que el argumento se centra en el traslado de los cuadros del Museo del Prado para protegerlos de las bombas lanzadas durante la guerra sobre la ciudad de Madrid. A Magdalena le gusta visitar el Museo y perderse en sus cuadros. Los observa y busca en ellos historias escondidas: no hace falta ser experto para disfrutar del arte.  
"Contemplo la perfecta anatomía que Velázquez plasmó sobre el lienzo. Recuerdo otros tiempos, tan lejanos que casi me parecen de otra vida. Toda aquella algarabía lujuriosa; la revolución. 
Los sueños desgajados. 
Recuerdo cómo hubiera deseado que mis clientes se parecieran a ese Cristo crucificado; cuánto me hubiera gustado deshacer ese nudo, descubrir qué se ocultaba bajo ese paño. 
Es judío… 
Pito descapuchado."
El punto de vista de una prostituta es arriesgado y, si sale bien, atractivo. Creo que Pablo ha conseguido lo segundo, dando una visión peculiar a las escenas de sexo: Magdalena se entrega a ellas con temple y profesionalidad, hace el amor de un modo que parece desapasionado, con la única finalidad de satisfacer a sus clientes.

Hay personajes de todos los bandos y niveles económicos. Algunos cambian a conveniencia rojo por azul y azul por rojo. No hay posicionamiento a favor de unos o de otros. Al anarquista Fidel lo conocemos matando; a Lisandro, pintando. Ambos participarán en el traslado de los cuadros cuando el gobierno decida llevárselos a Valencia y después a Cataluña. La carga y descarga en los camiones y los largos y en ocasiones accidentados viajes hicieron que algunos lienzos importantes sufrieran desgarros y tuvieran que ser restaurados. Otro de los pocos personajes femeninos es Victoria, una joven de clase alta tan aficionada a la contemplación de cuadros como Magdalena. Cuando una historia se basa en sus personajes es difícil hablar de ellos sin sentir que estás desvelando cosas importantes, así que no sigo. Confieso que hubo alguno, como Lisandro, que me pareció más plano. Otros me parecieron sublimes en su caracterización y desarrollo. No me atrevo a decir cuál es mi favorito, porque disfruté y me sorprendí descubriendo cómo poco a poco se iba adueñando de mi simpatía.


Me gusta cómo acaba Pablo sus novelas. Son finales con una combinación justa de tristeza y felicidad. Además, no sé si lo hace adrede o qué, pero ya me ha pasado varias veces terminar de leer y tener que volver al principio. La historia se convierte en algo circular: para alcanzar una comprensión completa necesitas volver a las primeras páginas y encontrar en ellas el sentido que permanecía invisible en la primera lectura. ¿Os animáis a comprobarlo?


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*Intersecciones: estuvo disponible en papel, actualmente no se distribuye.
Los pelícanos ven el norte: se pueden encontrar ejemplares en papel y digital.
El istmo del reloj de arena: auto-publicada en Amazon como libro digital.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La caída de los gigantes; de Ken Follet

"Grigori descubrió que la certeza de que alguien estaba haciendo todo lo posible por matarte resultaba terriblemente angustiante. Se sentía como si le hubieran dado una malísima noticia pero no pudiera recordar cuál. Tenía la alocada fantasía de cavar un agujero en el suelo y esconderse dentro."
SINOPSIS
Una gran novela que narra la vida de unas familias americanas, británicas, rusas y alemanas con el trasfondo de la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y los profundos cambios sociales que éstas conllevaron. La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América.
La Primera Guerra Mundial, o la Segunda, o la Guerra Civil, o cualquier tema similar, me dan mucho miedo. En la mayoría de las ocasiones huyo de tales historias, por la sencilla razón de que no suelen despertar mi interés lo suficiente como para mantenerme emocionalmente pegada a la lectura. Tal vez por ello La caída de los gigantes aguardaba en la estantería sin que le prestara atención. Lo único que me atraía de él era que estaba escrito por Ken Follet. Creo que por eso, y porque la editorial me ofreció la segunda parte, me decidí finalmente a lanzarme a la aventura. No es el mejor libro que he leído, y me cautivaron mucho más Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin. Sin embargo, sí que posiblemente haya sido aquél con el que más he aprendido en toda mi vida (dejando a parte los libros de texto, por descontado).

Me hacía mucha falta aprender Historia. En mi época escolar, la asignatura me gustaba dependiendo de la pasión con la que el profesor la explicara, pero por lo general me costaba horrores memorizarla. Por eso le cogí un poco de manía con el paso de los años, y ahora que lo he ido olvidando todo soy prácticamente inculta en ese ámbito. En este sentido, La caída de los gigantes ha logrado de forma más que satisfactoria despejar un poco de la niebla que ocultaba a mis ojos ese mundo misterioso que es el Pasado.

Los personajes que Ken Follet nos presenta en esta pantagruélica historia dentro de la Historia, se distribuyen en un amplio abanico de clases sociales y se reparten por diversos puntos del Planeta, logrando así mostrar una visión del acontecimiento que narra desde distintos planos, y distintos planos son los que hacen falta para conformar una visión en tres dimensiones, a lo grande, completa.

Es inevitable ver mucho de Los pilares de la Tierra o de Un mundo sin fin (en definitiva, del Ken Follet "bestselleriano") en esta novela. Al igual que en las mencionadas, el tiempo transcurre rápido, de mes en mes, de año en año, y da la impresión de que los personajes crecen y evolucionan a velocidad de vértigo, triunfan y fracasan. Al final, los que estaban en lo más alto pueden haber caído; los que estaban hundidos, haber llegado a la cima. Tanto ideológica como físicamente, los personajes se "mueven". He ido dándome cuenta de que algo que me gusta mucho en una novela es ver cómo un personaje lucha por medrar, y gracias a su tesón y a su ingenio lo consigue, tras un largo proceso de caerse y levantarse. 

Otro punto en común que he notado es el modo en que Follet crea personajes femeninos y, mientras leía el libro y veía al mismo tiempo la serie de Un mundo sin fin que emitía el canal cuatro, esto se me ha hecho evidente y no podía evitar equiparar el carácter de unas con el de otras. Por ejemplo, Ethel me recuerda un poco a la Gwenda de Un mundo sin fin, salvando las distancias del contexto histórico. Son mujeres fuertes y seguras, con carácter, luchadoras, valientes ante las adversidades y ante los hombres.

También los temas del amor y del matrimonio son recurrentes, habiendo personajes que se enamoran perdidamente más allá de cualquier obstáculo, pero también amores imposibles, rupturas, idas y venidas... incluso evolución en los sentimientos de unos personajes por otros. Todo bastante humano y real, excepto tal vez ese amor incondicional, casto, puro, fiel, eterno y perfecto de cierta pareja que todos los que habéis leído el libro conocéis, y que a los que no lo hayan hecho prefiero no desvelar. Que me parece muy bonito, sí, pero... ¿de verdad un ser humano puede resistir tanta incertidumbre y tiempo de separación sin cometer ningún desliz? Lo que sí me pareció real de verdad es la noche de bodas; me divertí mucho leyéndola.

Los personajes se van construyendo a través de sus acciones, pero creo que de no ser porque la longitud del libro obliga a pasar mucho tiempo con ellos, se hace un poco dificultoso encariñarse. Me gusta la forma en que Follet introduce la historia con un Billy niño, aquel Billy que una vez terminada la novela nos parece tan lejano, igual que las fotos de nuestra propia infancia. Billy vive en Aberowen, un pueblo de Gales, y pertenece a una familia de mineros. Cobrarán protagonismo él, primero como minero y después como soldado; y su hermana mayor Ethel, inteligente y organizada, que comenzará trabajando de ama de llaves para el conde Fitzherbert. Fitz, propietario de las minas de carbón, está casado con una princesa rusa y es un hombre atractivo físicamente, pero no tanto ideológicamente; no obstante, poniéndome en su punto de vista podía ser capaz de comprender algunas de sus acciones y no considerarle del todo malvado... Su hermana Maud es otra luchadora, de ideología algo contraria a su hermano, sin ser ello óbice para que la relación entre ellos sea cordial.
La trama alemana se centra en Walter von Ulrich, que sólo puedo describir como un hombre con mayúsculas. En segundo plano se hallan sus padres, especialmente el progenitor, Otho, al que no se pueden aplicar los mismos buenos adjetivos que a su hijo. Siendo Walter un personaje extremadamente fácil de hacerse querer, me pregunto si será un recurso del autor para contrarrestar una posible predisposición por parte del lector contra los alemanes, por las connotaciones negativas que puedan despertar sus antecedentes históricos.
En Rusia despuntan los hermanos Peshkov, Grigori y Lev, el bueno y el malo. Grigori es tonto de pura bondad (cierta escena de este personaje me enfureció hasta el punto de soltar tacos), aunque parece que va madurando progresivamente. Y, bueno, Lev es tonto también; es alguien que se deja llevar por sus impulsos más primitivos y por eso le pasa lo que le pasa, aunque también tenga más suerte de la merecida. Ambos comienzan trabajando en una fábrica de ferrocarriles, y posteriormente sus vidas se separarán. De la mano de Grigori viviremos la revolución bolchevique y conoceremos al mismísimo Lenin, una de las partes que más me ha gustado por todo lo que he descubierto del tema.
Finalmente Follet nos lleva a Estados Unidos y a la Casa Blanca, donde Gus Dewar asesora al presidente Wilson y, en sus ratos libres, busca esposa y se enamora, unas veces de verdad y otras de mentira.

En toda la novela no faltan escenas de la vida privada y sentimental de los personajes, pero también hay numerosas conversaciones políticas que se me hacían muy pesadas porque no conseguía comprenderlas en su conjunto; me refiero muy especialmente a las complicadas relaciones entre países, amenazas y tejemanejes que finalmente condujeron al desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. La conclusión a la que he llegado ha sido que todo fue muy enrevesado y mucha gente se opuso pero, de forma parecida a cuando una persona se pone furiosa y no piensa lo que hace, finalmente ocurrió lo peor, pero a lo grande. Las descripciones de la guerra en sí me han resultado muy interesantes; tenía un concepto más primitivo de trinchera, pero resulta que en algunos casos eran casi como cuevas o refugios muy profundos e incluso comunicados. Follet describe perfectamente y de forma muy ilustrativa el sistema de "guerra de trincheras" y el ambiente desolador que se respira entre los soldados del frente. Es otro punto fuerte de La caída de los gigantes con el que me quedo, a parte de la revolución bolchevique.
Me gustó la técnica que sigue el autor para escribir, y que cuenta en una nota en las últimas páginas:
"Mi regla es: o bien la escena sucedió, o bien podría haber sucedido; o se pronunciaron esas palabras, o se podrían haber pronunciado. Y si encuentro algún motivo por el que la escena no podría haber tenido lugar en la vida real, o por el que las palabras no podrían haberse pronunciado —si, por ejemplo, el personaje se encontraba en otro país en ese momento—, la elimino."
En definitiva: que Follet es un maestro a la hora de construir historias es indudable y, aunque se haga un poco densa en ocasiones, la novela es recomendable por su sabia mezcla de entretenimiento y didáctica. Así que, aunque no es del todo atrapante, otros motivos la hacen merecedora de los "cuatro libritos":


sábado, 19 de mayo de 2012

La Tumba compartida; de Antonia Romero

"Todas las miradas tienen un destino, un lugar al que van dirigidas, para descubrir algo, para encontrar algo. La de Alberto, que iba destinada a su corazón, directa y certera como una flecha, dio en el blanco."
SINOPSIS
Maite, una joven anticuaria que viene acarreando cierto sentimiento de culpa desde la desaparición en el pasado de un miembro de su familia, va a ver su rutina alterada. Un día llega a su tienda, que dirige con su socio Adrián, un extraño amuleto corazón egipcio, de la época del faraón Akhenatón. 
Maite, Adrián y el conocido arqueólogo Mauricio Varona, además del equipo de éste, inician una expedición a Egipto en busca de la tumba de la reina Nefertiti, esposa del faraón. Pero todo se complica con muertes inesperadas, hallazgos de cadáveres, desconfianzas, envenenamientos, identidades desconocidas, que el lector va descubriendo y destapando de la mano de Maite. 
La historia del Rey hereje, del dios Atón, e incluso de la religión judía se entremezclan y se van abriendo ante el lector de tal manera que atrapa... 
¡Imposible no acompañar a Maite hasta el final!
No sé cómo empezar. Creo que se debe a que la historia es tan compleja que da mucho de qué hablar. Muchas cosas se me pasaban por la mente a medida que lo leía. "Esto lo tengo que mencionar en la reseña", pensaba. Ahora me doy cuenta de que mi memoria está demasiado saturada de otras cosas... ay, a quién se le ocurre inventar los exámenes. Eso es, La Tumba compartida es uno de esos libros que se leen el fin de semana anterior a un examen, mientras te maldices a ti mismo por no estar estudiando. Pero no puedes, no puedes dejarlo. No en esta página. Tal vez en la siguiente...

Me ha sorprendido muy gratamente. Recuerdo con claridad el momento en que lo empecé a leer, tumbada en la cama, y ya desde ese momento me dije: "este libro me tiene ganada". Y eso que me quedé dormida a las pocas páginas, pero os aseguro que no era culpa de la historia, ¿eh? Ya he leído en varias opiniones que, si hay algo que tiene La tumba compartida, es un principio de vértigo. Lo ratifico. También me gustó lo de "El diario de Paquita", para qué negarlo.


En fin, que después de ese inicio trepidante, conocemos al joven Marc, que está empeñado en que su padre vea el "Diario de Paquita". Víctor no está muy por la labor: detesta ese tipo de programas donde todo es una actuación melodramática con el único fin de dar morbo. Pero finalmente accede, y no tenemos más remedio que ver el programa con él sin dejar de preguntarnos: ¿qué mosca le ha picado a Marc? Pronto se nos desvela que el pasado de Víctor no es el que él pensaba. Los cimientos de su vida se desmoronan y va a tener que reconstruirlos; lo cual, a parte de ser tarea difícil, es algo tremendamente doloroso para él.


A raíz de lo cual se nos presenta el personaje de Maite, la verdadera protagonista (al menos en mi opinión), llena de matices y aficionada a construir muros a su alrededor para protegerse de los hombres. Protagonista que, curiosamente, no pude evitar asociar en todo momento a Antonia Romero, la autora. Era una sensación extraña, como si autora y personaje se fusionaran en mi mente de forma totalmente inconsciente y sin ninguna razón de ser (luego encontré un asombroso paralelismo entre la foto de perfil de su blog y una escena del libro). Alrededor de Maite, que es anticuaria, empiezan a aparecer y a perfilarse multitud de personajes. Son tantos que no voy a pararme a mencionarlos a todos, pero de entre ellos destacan, por su importancia en la trama, su compañero Adrián o el arqueólogo Mauricio Varona (posiblemente mi favorito)


Con todos estos ingredientes muy bien mezclados y aderezados, va cocinándose una trama que poco a poco, o tal vez no tan poco a poco, resulta suculenta y llena de sabores. A destacar los diálogos, naturales e ingeniosos, y de entre ellos me quedo con las conversaciones-discusiones entre Maite y Mauricio y con los pensamientos de Maite, rebosantes de ironía. Además, casi pude sentir la soledad de Maite en Egipto, rodeada de extraños, como una colegiala novata entre compañeros empeñados en hacerle la vida imposible. 


Todo ello y el trasfondo histórico, que también forma parte importante de la trama, me mantuvieron pegada al ebook. El trasfondo histórico, otro ingrediente que faltaba. Me ha dejado alucinada la teoría de Maite/Antonia, e inevitablemente me pregunto si esa teoría existía antes de este libro. La lectura del trabajo de fin de carrera de Maite me resultó la mar de interesante, en especial las conclusiones finales acerca de la verdadera naturaleza del faraón Akhenatón. Nunca he sido amante de la historia egipcia ni había leído libros relativos al tema, pero este ha despertado mi curiosidad muy mucho.


Finalmente, sí, también hay pegas. Una de ellas se refiere simplemente a la relativa incomodidad de la lectura: cuando lo compré en Amazon y fui a transformarlo con Calibre, el DRM no me dejaba. Afortunadamente Antonia tuvo la amabilidad de enviarme el documento sin DRM y así pude introducirlo en el ebook, sin más problemas que el hecho de que los párrafos aparecían más separados de lo normal y sin justificar, y de vez en cuando un número de página cortaba el texto. No es algo que haya entorpecido mucho la lectura, pero hacía que el ebook "no quedara bonito". 


Otras cuestiones más literarias son, en primer lugar, que la trama de Víctor me dejó algo indiferente, y eché de menos un poco más de desarrollo del personaje de Marc. Es como si esa trama, que empieza con mucha fuerza, perdiera fuelle a lo largo de la lectura. Y, en segundo lugar, una pega que deriva de un halago: si hay un punto fuerte de La tumba compartida, son los personajes llenos de matices y el desconcierto que producen algunos a lo largo de todo el desarrollo de la trama. Sientes que no te puedes fiar de nadie, y de hecho llega un momento en que pones en duda todo lo que dicen. Quieres llegar al final y descubrir de una vez qué es lo que realmente pasa. Poco a poco se descubren cosas, y a medida que se llega al final se precipitan una serie de acontecimientos cual montaña rusa, dejando al lector lleno de adrenalina... pero un poco confuso. Esa es la pega: que, para entender exactamente lo que ha pasado, quién sabe qué cosa y desde qué momento la sabe, quién hace qué cosa y por qué lo hace, casi se hace necesaria una segunda lectura. O puede que, en mi ansia por comerme el libro, haya leído demasiado rápido. 


En todo caso, si buscáis un libro para devorar, éste es el vuestro. Pero tened cuidado de que no os devore él a vosotros.


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*Pinchar aquí para acceder a La Tumba compartida en Amazon.
**Pinchar aquí para acceder al blog de la autora.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Historia del Rey Transparente; de Rosa Montero

"-[...]¿Sabes ese temblor de corazón que alguna vez se experimenta en los atardeceres especialmente hermosos, cuando el mundo está en calma y tu estómago lleno, pero notas como un hambre insaciable dentro de ti? ¿Una necesidad de algo más grande y más hermoso? ¿Cuando el alma se te sale por la boca y ansía buscar la perfección?
-Ansía buscar a Dios.
-Exactamente. El Fino Amor consiste en cambiar ese anhelo de Dios por la emoción espiritual de la pasión entre una mujer y un hombre.
-Pero eso es una blasfemia. Una herejía."
SINOPSIS
En un turbulento siglo XII, Leola, campesina adolescente, desnuda a un guerrero muerto en un campo de batalla y se viste con sus ropas de hierro, para protegerse bajo un disfraz viril. Así comienza el vertiginoso y emocionante relato de su vida, una peripecia existencial que no es sólo la de Leola sino también la nuestra, porque esta novela de aventuras con ingredientes fantásticos nos está hablando en realidad del mundo actual y de lo que todos somos. Historia del Rey Transparente es un insólito viaje a una Edad Media desconocida que se huele y se siente sobre la piel, es una fábula que conmueve por su grandeza épica, es uno de esos libros que no se leen, sino que se viven. Original y poderosa, la novela de Rosa Montero tiene esa fuerza desbordante de los libros llamados a convertirse en clásicos.
Comienzo contándoos la historia de cómo llegó a mis manos. Fue un idílico día veraniego en la Feria del Libro de Madrid, un evento que intento no perderme nunca. Recorríome filas y filas de puestos, uno tras otro, haciendo las delicias desesperando a mis acompañantes a lo largo de aquel camino que parecía interminable. Era la feria del libro, y TENÍA que comprar un libro -sé que suena consumista, pero también sé que me entenderéis-. Además no podía ser uno cualquiera, sino uno que  me hiciese especial ilusión. Y normalmente lo que más ilusión me hace en la feria del libro es un libro firmado... pero ninguno de los que firmaban me convencía demasiado. Hasta que, al final del todo, cuando ya me iba, en el último momento como en las pelis, me topé con Rosa Montero y su obra, y su Historia del Rey Transparente que en varias ocasiones me había querido comprar sin llegar a hacerlo. ¡Era la oportunidad perfecta! 

Nos encontramos, ni más ni menos, con lo que dice la contraportada. Bueno, lo de "ni más" lo retiro, porque nos encontramos, evidentemente, con mucho más. 

En el inicio me topé con una literatura bonita, sencilla y al mismo tiempo un poquito poética. Descubrí la forma de escribir de Rosa Montero, y creo que incluso se me pegó algo de ella, como me suele suceder con muchos autores, que cuando me pongo a escribir algo imito de forma inconsciente su particular estilo. Y este en concreto me gustó, me gustó bastante. 

A medida que avanzaba en su lectura la historia se me iba antojando llena de típicos tópicos. A veces perdía parte de su gracia y se convertía en un relato de aventuras medievales de lo más manidas: torneos de caballeros y caballeros andantes y todo eso. Seguía entreteniéndome  eso sí, pero no más de lo que pudiera haberlo hecho cualquier otro libro sencillo. Yo quería más.

Al final conseguí más. A medida que avanzaba, poco a poco, fui descubriendo un trasfondo en sus líneas, ideas interesantes y una ambientación agradable. Rosa Montero considera este libro como de género fantástico y de aventuras, y yo me pregunto por qué, ya que no tiene nada de fantástico. Lo que sí ocurre es que la autora es capaz de envolverlo todo en un aire mágico, surreal, de misterio. Juega con hechos históricos verídicos y elabora una mezcolanza con ellos, tanto en el tiempo como en el espacio, creando paisajes insólitos y situaciones de cuento. Todo esto, aprovechando ese regusto a antiguo que esconden las historias medievales. 

Los personajes terminan haciéndose entrañables. No queda más remedio que empatizar con Leola, que me ha parecido un personaje muy "amable". Lo mismo con el resto, un grupito variopinto individuos, cada uno con sus particularidades, una familia de lo más curioso y entrañable que Leola va creándose a su alrededor en sustitución a la que ha perdido. 

Y el final, ese final en el que no se sabe si reír o llorar, porque todo depende de hasta dónde lleguen tus convicciones.

Os invito a descubrir la Historia del Rey Transparente... si es que conseguís que alguien os la termine de contar.

jueves, 2 de julio de 2009

El médico; de Noah Gordon

"-Pero sin duda la medicina es algo más que un negocio- objetó Rob suavemente.
-Es algo menos que un negocio- le contradijo Hunne-, dados los honorarios bajos que se perciben, y con cretinos recién llegados que se instalan en Londres. ¿Cómo decís y cómo interpretáis eso de que es algo más que un negocio?
-Es una vocación, maestro Hunne. Igual que se dice que algunos hombres reciben la divina llamada de la Iglesia."


SINOPSIS
Ésta es la historia de una pasión. Ésta es la crónica del increíble viaje del joven Rob Cole, de su lucha contra la enfermedad y la muerte, de su don místico para curar. Su sueño de convertirse en médico lo conduce desde la Inglaterra dominada por la brutalidad y la ignorancia hasta la sensual turbulencia de la remota Persia. Allí, en las universidades árabes, bajo la tutela del legendario maestro Avicena, ocurrirá la transformación que marcará su destino y el de su familia para siempre.
Este libro merece una entrada "digna", de acuerdo con el significado tanto intelectual como simbólico que ha supuesto para mí. Ante todo no hay que dejar pasar por alto que el tal librito cuenta con mi más profundo respeto y aprecio y amistad e idolatría, y además que va a pasar a ocupar un lugar privilegiado, si no en mis estantes, en mi lista personal de lecturas.

La primera noticia que tuve de él, o al menos la primera de ellas consciente, fue en una de las primeras clases de Historia de la Medicina, en una de las primeras clases de mi vida en una facultad. El profesor la mencionó como lectura recomendada entre otras muchas, aunque esta fue la que más me llamó la atención, más que probablemente por su naturaleza de libro de novela-didáctica-pero-entretenida. En realidad, no es más que una novela histórica corriente y moliente, cuyo estilo compararía con el de "Los pilares de la tierra" de no ser porque he recibido opiniones de lectores que lo sitúan a un nivel muy superior. Yo que siento debilidad por este tipo de historias, ambientadas en la Edad Media y cuyo-tema-principal-no-es-la-guerra, es decir, cuyo-tema-principal-es-la-vida-de-personajes-que-luchan-por-ocupar-su-posición-en-el-mundo, fui atrapada pronto por las redes del deseo lecturil de tal cebo.

En cuanto hallé la oportunidad, recorrí una librería hasta encontrarlo y me lancé a leer su argumento, el cual me atrayó casi sin dudas. Me lo compré.

Hubiese sido útil leerlo antes del examen de la tal asignatura mencionada, pero por razones temporales no fue posible. De todas formas, disfruté sobremanera de su lectura, en las interminables horas de metro y tren de casa a la facultad y de la facultad a casa, que entonces ya no fueron horas interminables sino efímeros minutos. Pero vayamos al grano. Lo que realmente importa es: ¿de qué trata la dichosa historia?

Rob J. Cole. Un pesonaje entrañable por todo en general. Por sus defectos, por sus virtudes, por su ternura, por sus fallos, por sus logros... Y en especial: por su lucha, por su constancia y su determinación en lograr lo que desea aun a precios que muchos considerarían excesivos.

Rob pierde su familia y es "adoptado" por un cirujano barbero, y ahí empieza todo. Poco a poco descubrirá su don, se dará cuenta de que desea ser médico más que nada en el mundo (y esto es una de las cosas que queda más clara, QUIERE SER MÉDICO Y LUCHA POR ELLO DE MODOS AUCINANTES). En su deseo de conocer al más eminente médico del momento, Ibn Sina o Avicena, no sólo viaja y recorre un largo camino, sino que encuentra al amor de su vida y también pierde otras cosas. Cosas demasiado difíciles de perder, en decisiones demasiado difíciles de tomar. Pero siempre se rige por un ideal: ser médico, ante todo y sobre todo ayudar a los demás, aliviar su dolor sin importar quién ni a qué precio. Por eso se le coge tanto cariño. Pero no porque sea perfecto, sino porque es humano y también comete errores.

En una Europa que para entonces no contaba con los avances de hoy en día, en que muchas enfermedades se tomaban por meras alteraciones en los "humores" del cuerpo, y en que la Iglesia no permitía la disección (el cuerpo humano se consideraba igual al del cerdo), Rob conseguirá cosas increíbles y hará descubrimientos inesperados. Sólo hay que leer este libro para conocer unos y otros.




miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un Mundo sin fin; de Ken Follet

"En algún lugar una pareja hacía eso que hacen los padres pero de lo que nunca hablaban, eso que Gwenda llamaba "gruñir" porque no sabía con qué otra palabra describirlo."



SINOPSIS

Dieciséis años después de la publicación de Los pilares de la Tierra, Ken Follet vuelve al fascinante mundo de Kingsbridge para presentar a sus lectores una magnífica saga épica marcada por el amor, la guerra y la peste.

Los pilares de la Tierra narra los acontecimientos de la ciudad inglesa de Kingsbridge entre 1135 y 1174. Con Un mundo sin fin regresamos a Kingsbridge, pero 153 años después. 

El primer día de noviembre de 1327 cuatro niños escapan de la catedral de Kingsbridge para jugar en un bosque prohibido. Son, Gwenda, hija de un ladrón, Caris, una niña excepcional que quiere ser doctora y los hermanos Merthin y Ralph, el primero un genio con la cabeza llena de inventos y el segundo un tirano, cruel y vengativo. Allí en el bosque serán testigos de una pelea entre un caballero y dos soldados. Los soldados mueren y el caballero entierra un documento antes de ingresar en el monasterio de Kingsbridge para convertirse en monje el resto de su vida. El contenido de este documento secreto jugará un papel importante en varios momentos de la novela. Como adultos las vidas de estos cuatro niños se verán entrelazadas por la ambición, el amor, el odio y la venganza. Vivirán momentos de gran prosperidad y también de hambruna; años de guerra y años de peste. Caris, es la hija de un mercader de lana. De pequeña quería ser doctora, profesión prohibida a las mujeres en la Edad Media. Sin embargo, Caris no acepta ni esta ni ninguna otra prohibición. Estudia con una curandera y mantiene constantes enfrentamientos con la iglesia. Su lucha por la independencia y su determinación a no someterse a ningún hombre pone constantemente en conflicto su amor por Merthin. Merthin, por su lado, comienza como aprendiz de carpintero y su gran talento le convierte en el mejor arquitecto de Kingsbridge. No acepta las restricciones y limitaciones de los que mandan en la ciudad. Cuando ve que no puede casarse con Caris ni realizar sus proyectos soñados decide viajar a Italia. Ralph, hermano de Jack, tiene un carácter violento, cruel y vengativo.

No merece la pena malgastar palabras en describirlo. Toda palabra se queda corta. Intentar expresar su perfección es tarea imposible.

Sólo hay una cosa que se puede hacer bien respecto a este libro: leerlo.