jueves, 31 de enero de 2013

De hombres y tildes

Voy a presentaros un proyecto que me ha parecido muy curioso, pues no había tenido antes noticia de método semejante para dar a conocer una obra. Se trata de una novela corta que aún no ha sido publicada, pero puede serlo gracias a nosotros, los lectores, y todo aquel que quiera hacer de "mecenas" y apostar por esta novela de Ángel Delgado: El hombre sin tildes. ¿No os parece que estamos ante uno de esos títulos que atraen?

Blog de El hombre sin tildes
Facebook El hombre sin tildes
En los enlaces bajo las fotografías podéis encontrar toda la información que necesitéis, acerca del autor, el libro y los orígenes de la novela, que por lo que he podido leer tiene una estructura muy curiosa. La portada tampoco se queda atrás, representando un bote de Té al que le falta la vocal acentuada. La edición incluye, además, ilustraciones.  Es lo que algunos llaman una novela corta, o un cuento largo, que en treinta capítulos cortos narra "la búsqueda personal de un hombre que un día perdió sus tildes".

Si os animáis con él, en esta página podéis consultar las distintas opciones. Se trata de que elijáis uno de los packs y contribuyáis con el importe correspondiente. Si hay suerte y se alcanza un mínimo de aportaciones, la autopublicación saldrá adelante y tendréis vuestro ejemplar en casita (de lo contrario, no se os cobrará nada). Existe además la posibilidad de adquirir artículos relacionados con la novela o el libro dedicado por el autor, entre otros muchos detalles. Aquí os dejo los pasos a seguir uno a uno:
1) Pinchar en el enlace: http://www.verkami.com/projects/4261-el-hombre-sin-tildes2) Leer sobre el proyecto y los objetos que se pueden conseguir.3) Si lo desea... Elegir uno de los packs. Por ejemplo el del libro+marcapáginas.4) Pulsar en "Aportando 13€" (también se puede adquirir el libro en pdf por 5€)5) Realizar la aportación con tarjeta mediante plataforma segura de la página de Verkami y Caixa Catalunya.6) El cobro sólo se hará si tras 40 días el proyecto llega al máximo exigido (es decir, que se cobraría a finales de febrero o finales de marzo, no ahora). Si el proyecto no llega al tope no se realiza ningún cargo en la tarjeta y, por lo tanto, no se ha comprado nada.7) En un plazo de un mes se recibe el libro dedicado en casa (+ otros objetos que adquieras)
Y si se elige otras aportaciones mayores a 13 euros se podrán adquirir imanes, postales, tazas o camisetas, entre otras 'recompensas', que se pueden ver aquí:https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151004611305878.418156.104289805877&type=3
¿Qué decís? Yo aún estoy meditando mi elección, aunque me parece una obra muy original.

viernes, 4 de enero de 2013

Invasores

Planeta Tierra. Año 2013. Una Avenida Principal como cualquier otra. El ser humano, envuelto en su telaraña inconmensurable de cotidianeidad. Una madre de familia, cobijada en su vehículo, se esfuerza por hacer caso omiso a la migraña mientras aprieta el acelerador, propulsa una avalancha de humo maloliente y atropella un montón de rayas blancas pintadas en el asfalto. Justo detrás, un hombre de negocios muy típico que cruza el paso de peatones consigue encestarle unos cuantos gritos por la ventanilla del automóvil. 

Nadie se da cuenta de que la ciudad ha sido invadida por una población de criaturas arrasadoras. 

Hay agazapado entre los árboles que bordean la Gran Avenida un temible ser. Su testa rota espasmódicamente en pequeños ángulos, sus ojos escrutan. Un apéndice intimidante protruye de su cabeza. Tal vez sus pupilas disparen rayos láser. No ha de cundir el pánico, sin embargo: su arma más peligrosa aún no está cargada. 

Unas acacias en hilera escoltan un Parque como cualquier otro. Al señor sentado en el banco intentan ocultarle la Avenida Principal, pero sólo lo logran parcialmente: entre sus troncos desnudos se cuela sin dificultad la banda sonora asociada a la vida del ciudadano común. Cuán poco gusto tiene el director del particular filme. 

El señor sentado en el banco tampoco está al tanto del peligro que acecha su Mundo. Se halla enfrascado en la anodina labor de desmenuzar el pan seco del día anterior. Es su manera de hacer amigos, y “gorrioncitos, gorrioncitos” saltan, pían, se alborozan a su alrededor. 

En una milésima de segundo muy concreta de la infinita línea del tiempo, la mirada del ser maligno se detiene en la escena. El apéndice que emerge de su cabeza se raja por la mitad y emite un arrullo capcioso. Extiende sus alas negras y, con delicadeza, sigilo y precisión nulos, aterriza entre los gorriones. Pequeños, rechonchitos y encantadores ellos; desgarbadas, gordas y sucias ellas…

Uno que camina por la Avenida Principal ve brotar de la barrera arbórea una bandada de avecitas asustadas. 

Tras la puesta en escena del primer ejemplar, un valiente palomo de nombre Grugrugur, Pluma de Carbón y Ojos de Sangre, el aire es inundado por el zureo de guerra de los invasores. Ugruru, digna hija de su padre, abandona también el follaje. No se quedan atrás Gurru, Ugurru, Gurrugú, Ugurgu y Gugugru. El pequeño Gugu no se atreve a bajar hasta un poco después, cuando ya la munición escasea en el suelo, pero su mamá le ha guardado unas cuantas partículas de pan. Apetitosas. 

No hay nada como el Parque para aplacar el hambre de las palomas y los palomos, así como no hay nada como la Fuente del Parque para saciar la sed. Y después… es que, a las palomas y los palomos les cae realmente mal la Estatua Esa que hay en la Gran Glorieta. Sí, esa, la arrogante, petulante, engreída, altiva Estatua Esa que, en pie sobre su pedestal, alza los brazos y la cabeza al cielo como si se creyera importante. ¡Como si pensara en gobernarlos a ellos! 

Ojos de Sangre alza el vuelo y vuela. Vuela, vuela, vuela. Uno que camina por la Avenida Principal ve a Pluma de Carbón volar. Detrás de él van Ugruru, Ugurru, Gurrugú, Gurru, Ugurgu y Gugugru. Todos sienten la munición bullendo en sus vientres. Desean soltarla, y más lo necesitan. Pero si lo hacen un poco después el placer será doble. Ya pueden ver la Estatua Esa acercándose. 

Para Gugu, sin embargo, son demasiadas tareas entre las que repartir su concentración: volar como un palomo digno, no separarse del grupo y sujetar la munición. Gugu tiene que descansar en la rama de un árbol, y uno que camina por la Avenida Principal ve aparecer una manchita blanca, que antes no estaba ahí, en la manga de su camiseta negra. Mira hacia arriba y ve a Gugu. Después mira hacia abajo y ve piedras. 

Qué absurda la Estatua Esa, con su dura mollera, declamando palabras mudas a una Avenida Principal que no para de cotorrear. Y Grugrugur posado en su cabeza, para mayor escarnio. 

Luego llegan los demás, y descargan la munición. Excrementos, cagarrutas, boñigas, heces. Caca. Es la guerra química. Todos están muy contentos, incluso cuando se dan cuenta de que Gugu ha desaparecido. 

—¿Por qué has hecho eso? –pregunta una niña en la Avenida Principal. 

—Porque mira –contesta su hermano mayor, enseñándole el lunar blanco de su camiseta –. Me ha cagado encima. 

—Seguro que lo ha hecho sin querer. Tú también cagas. 

—Yo no cago encima de la gente. Lo hago en el váter.

—Pero ella no tiene. 

—Da igual. Las palomas son animales repugnantes, no hacen más que cagar y estropearlo todo. Mira cómo está el Orador Eterno. 

—Es sólo una estatua tonta. 

La niña se acerca a Gugu y empieza a agacharse con el brazo extendido. 

—¡No la toques! –se escandaliza su hermano. La coge de la muñeca –. Vámonos. 

Gugu queda en el suelo intentando ignorar el dolor y anadear como un palomo digno, emitiendo como única queja el murmullo de sus plumas descompuestas. 

***

Planeta Tierra. Año Cada-vez-más-próximo. La amenaza no ha sido percibida, el enemigo no ha sido eliminado a tiempo; por tanto, la ciudad ha sido arrasada. Y también la provincia y el país, y otra ciudad, y el pueblo, y aquel continente. 

Un árbol murió ayer y fue el último, pero no era ninguno de los de la Avenida Principal. El último gorrión y la última paloma murieron hace un rato. Hace mucho que murió la última águila real. Y mañana morirá la última hormiga. 

Es similar a cuando murieron los dinosaurios, aunque mucho mejor, porque ahora también ha desaparecido la amenaza: el último ser humano murió un poco antes que el último rayo de sol. 

Menos mal que Gugu no lo vio. Se fue de allí mucho, mucho antes.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012 digital: 6 autores, 6 novelas

Es la segunda vez que me propongo una entrada especial para fin de año. No ha sido difícil decidir la temática, pues aunque el año 2012 ha destacado por varias razones, una de las principales ha sido mi intrusión en el mundo de los libros publicados en formato digital. ¡No en vano el regalo estrella de Reyes, en enero de este año que se acaba, fue un lector de ebooks!

Lo mejor de leer libros digitales no ha sido el formato precisamente. De hecho, termino el año 2012 con una sobredosis de tinta electrónica y grandes deseos de recuperarme con unos cuantos libros en papel, de esos que llevan meses y meses esperando con suma paciencia en la estantería. Sin embargo, sí hay algo muy, muy positivo, y es la sensación de tener muy cerca a los escritores, de recibir sus comentarios en las reseñas, interaccionar en las redes sociales y blogs... Y cómo no, está el simple hecho de poder leer historias que de otro modo no hubieran llegado a mis ojos (pues no soy capaz de leerlas en la pantalla de un ordenador).

Es hora de que los protagonistas entren en escena. Y estos son nada más y nada menos que los 6 autores que he tenido el placer de conocer, un poco a través de las letras electrónicas del ebook y otro poco asomándome a la ventana del navegador. Y son, en orden de llegada (redoble de tambores):

ARMANDO RODERA, con su novela LA REBELDÍA DEL ALMA
De esta atrevida novela, con la que el autor cambió ligeramente de estilo, recuerdo la sensación de estar encerrada en la mente cautiva de Susan, postrada en su desesperante situación de "coma consciente". Y me quedan las ganas de leer uno de los thrillers que tanta fama han dado a Armando, como ese El Enigma de los Vencidos, publicado, esta vez, en papel.
RESEÑA

ANTONIA ROMERO, con su novela LA TUMBA COMPARTIDA
De La tumba compartida ha quedado en mi mente la imagen de un campamento en el dorado Egipto, la desconfianza de mi propia sombra y un principio y un final no aptos para cardíacos. También un propósito para el año que viene: Peso Cero, de la misma autora. 
RESEÑA 

PABLO DE AGUILAR, con su novela LOS PELÍCANOS VEN EL NORTE
Los pelícanos ven el norte es de esas novelas que dejan un poso agradable en el recuerdo; en mi caso no puedo dejar de ver los ojos azules y cabellos trigueños de una pequeña ballena rubia, y si hay una palabra que he adoptado definitivamente para describir tanto a esta historia como a sus personajes, esa es: entrañable. Mi próximo norte: Intersecciones.
RESEÑA

ENRIQUE OSUNA, con su novela EL ETERNO OLVIDO
Este libro me contó que cuando muere una persona nace su olvido. Me presentó personajes cuyo olvido tal vez no llegue a nacer, que charlaban sobre temas tan reales como la vida. Jugó conmigo a un juego llamado Kamduki, y me hizo sentir la angustia de la incertidumbre mientras veía acercarse a la muerte.

ANTONIO JAREÑO, con su novela NO TODOS MORIRÉIS
Al final no todos hemos muerto con el advenimiento del Fin del Mundo este año. Pero hay algo más. Hay un judío errante que deambula por ahí cambiando de identidad desde hace alrededor de 2000 años. Hay sucesos que han hecho tambalear las creencias del científico más pintado... A lo mejor sí que existen los milagros. 

ISMAEL GONZÁLEZ, con su novela AEQUILIBRIUM
Aequilibrium sumerge al lector en un mundo fantástico inventado por el autor, con una compleja trama en la que se mezclan multitud de personajes, a cual más peculiar. Yo ya lo he dicho: me quedo con Berg Zondervan. Eso sí, nadie es quien parece ser...
RESEÑA

Quiero agradecer a todos estos autores, a los que están por llegar, y por supuesto a vosotros, lectores, el haberme acompañado a lo largo de este año. Ahora me marcho a disfrutar de la última fiesta familiar del 2012, y me despido de vosotros hasta el que viene:

¡Feliz 2013!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Alehop; de José Antonio Fortuny

"Una de las reglas cardinales de un buen espectáculo es: nunca lo interrumpas abruptamente, en pleno funcionamiento, porque sería como si le quitaras el plato a un perro que está comiendo, o que un cantante se parase en medio de un estribillo que está siendo coreado. Cuando la rueda está girando, es muy peligroso meter la mano"

SINOPSIS
Un misterioso circo llega a un pueblo remoto. Mientras la población se queda hipnotizada por el espectáculo tan vanguardista que se despliega ante ella, una pareja de ancianos trata de solucionar lo que es, a todas luces, un insignificante problema doméstico. Sin pretenderlo, se verán involucrados en una aventura trepidante, en una compleja trama -en la que el circo y su sibilino mánager tendrán su papel- que les llevará hasta límites insospechados. Alehop es una original comedia negra que, bajo una apariencia de historia desenfadada, hace aflorar con sutil maestría temas universales como el abuso de poder, la confrontación ideológica, la manipulación de las masas... José Antonio Fortuny firma ahora una parábola sobre el desamparo de los más vulnerables en una sociedad hedonista y, para mucha gente, directamente hostil.


Tras leer varias reseñas sobre este libro y dejarlo relegado un punto indefinido de la lista de deseos, llegó a mi conocimiento el sorteo que del mismo realizaba el autor en su blog, y no lo dudé: con Alehop me estrené en el mundo de los sorteos. No gané el libro, pero gané unas ganas irreprimibles por leerlo.

"Una farsa negrísima, angustiosamente divertida, ingeniosa, inteligente y muy actual". Alehop es lo que dice ser, lo que Rosa Montero dice que es. Palabra a palabra. Como el propio autor asevera en su blog, esta frase sintetiza muy bien el argumento de la novela. Pero de todos los calificativos, resalto especialmente uno: "angustiosa". No porque la angustia sea el componente predominante, sino porque era el  que menos me esperaba y el que más me ha sorprendido cuando ha empezado a invadirme sin previo aviso. Era una angustia sutil, pero angustia al fin y al cabo.

Una farsa. Y tan farsa. Al empezar a leer, uno percibe cierto aire de comedia, de historia caricaturesca. No pude evitar imaginarme a los personajes como caricaturas andantes. El aire que lo envuelve todo no es real; desde el principio huele a absurdo, a burla, pero no es hasta más avanzada la novela cuando ese olor empieza a solidificarse en un enredo surrealista, que hace que los ojos del lector sobresalgan un poco más de sus órbitas a cada página. 

Negrísima, angustiosamente. Continua e incondicionalmente preocupado por el bienestar de su mujer encamada, el anciano protagonista es al principio el personaje cabal, el encargado de mantenerse a sí mismo y al lector con los pies pegados al suelo. Es tranquilo; disfruta de placeres tan sencillos como mirar cada mañana el árbol del centro de su huerto. Pero no es nada bueno lo que le espera. Sus intereses para con su mujer chocan frontalmente con los del circo y, por ende, los del alcalde y los de todo el pueblo. El maremágnum que se desata a su alrededor termina por arrastrarlo y no tendremos más remedio que ir con él, acompañándole en sus desventuras rocambolescas, que no son pocas ni son tontería. Todo se vuelve en su contra, y todo es tan injusto, y parece que no puede dar un paso sin chocar con un obstáculo, sin enredarse en una asfixiante tela que lo envuelve más y más. Su situación, con una esposa que no puede levantarse de la cama por sí misma y que va hundiéndose en las simas de la depresión, no es tampoco agradable.

Divertida. Sí, también. No he soltado carcajadas en voz alta, pero sí me he reído por lo bajo. Pasan cosas que uno no espera, y también otras que espera; ambas hacen reír por igual. Y es que, aunque Alehop sea una novela corta, no hay una página de desperdicio. A cada lado del papel acecha algo: nunca sabes si será una nueva carcajada o una apertura extra de los párpados debida a cualquier inesperado acontecimiento o ingeniosa ocurrencia. Si pensáis que la situación ha llegado demasiado lejos, descuidad: puede alejarse más aún. De hecho, tened por seguro que tan solo unas pocas páginas más adelante el escenario habrá cambiado por completo. Cualquier cosa es posible, y por esa razón la historia no decae en ningún momento: carece de esos pasajes en los que el lector se relaja y desvía un momento la mirada, deja el libro a un lado y descansa... No, no está permitido desconectar (además, la novela está dividida en muchos capítulos cortos que la hacen más rápida y cómoda de leer si cabe).

Ingeniosa, inteligente. Un punto que quiero destacar del libro es el ingenio, pero no sólo el ingenio a la hora de atrapar al lector, de inventar un sin fin de situaciones irónicas, sino también el ingenio que derrocha el autor en el empleo del lenguaje. Exceptuando un par de construcciones gramaticales que me chirriaron en las primeras páginas, el resto da gusto leerlo. No por ser poético, o bonito; no, lo que hace José Antonio Fortuny, y muy bien, es poner las palabras a su servicio, y el servicio que requiere de ellas es que transmitan gracia, agudeza, socarronería, sarcasmo. Las combinaciones que usa para ello son particulares; un estilo muy propio y cuidado sin duda. Nunca imaginé que determinados adjetivos podían acompañar a determinados nombres.

Y muy actual. Aún no os he hablado del circo. Porque tiene que haber un circo: sale en la portada. Pese a que no aparece directamente y pocas veces nos acercamos a su carpa y asistimos a las funciones, el circo está presente en las mentes de la mayoría de los personajes y, por ende, en la nuestra. El circo es la gran metáfora de esta historia: un protagonista que intenta pasar desapercibido pero siempre está ahí, en el subconsciente, mientras leemos. El circo se extiende a la vida y la vida se mezcla con el circo. En la vida se incluyen la prensa y la política, que también forman parte de Alehop. En la vida se encuadran asimismo las distintas religiones y creencias. En la vida hay ambición, peces grandes y peces chicos. Al principio parece que no, pero llega un momento en que te das cuenta de que Alehop no deja títere con cabeza; empiezas a pensar si  no va a ser verdad que lo que hasta ahora era tu realidad no es más que una sucesión de extravagancias circenses. 
Entre los personajes que acompañan a este circo metafórico destacan el anciano, su esposa, el alcalde del pueblo, el mánager del circo, y muchas y diversas personalidades que van apareciendo por sorpresa y desfilando por el escenario. Muchos, la mayoría, carecen de nombre. Otros, más adelante, sí que han sido bautizados, y algunos apelativos despiertan inevitablemente una sonrisa. 

Eh, ¿y los puntos negativos? Me gustaría poner alguno. Nunca me han agradado las historias en las que todos acaban felices y comen perdices, y en esta opinión pasa algo parecido. Pero de verdad que no se me ocurre nada especialmente reseñable (a parte de ese par de expresiones chirriantes que mencioné). Iba a quejarme de lo cortito que es, pero bien sabido es que lo bueno, si breve, dos veces bueno. No hay libros perfectos, pero sí los hay que rozan la perfección. Hacía mucho que no exclamaba:


domingo, 16 de diciembre de 2012

Aequilibrium; de Ismael González

"-Ha dicho "llevemos". 
-¿Cómo?-preguntó el enano. 
-Me ha preguntado que si quería que me llevasen, es decir, ustedes. Aquí solo vamos sentados los dos: usted y yo. 
-¿Y el culo del carro para qué está? ¿Para excitar a las bestias que tiran de otros? No voy solo; mis chicos viajan bajo la lona. 
-¿Mis chicos? ¿Se refiere a sus hijos? 
-¿Qué coño mis hijos? Esos dos son más tontos que un arao. Pero son buenos. Y fieles también. Abren surcos en carne ajena… Si se da el caso son igual de efectivos que la herramienta. 
-Ah, disculpe. 
-No hay que disculpar tres mierdas."

SINOPSIS
Aequilibrium es la historia de cómo los habitantes de un pequeño pueblo se dan cuenta de que no todos los flautistas hipnotizan a las ratas con sus bellas melodías, es la historia de dos hermanos sin fe que se ganan la vida al servicio de la Iglesia; y también es la historia de un caballero y una criada, la de una mujer que intenta hacer lo correcto por amor, la de un hombre tan bajo que jura pertenecer a la extinta raza de los enanos y la de un prisionero cuya celda reside en su interior. Si te gusta la fantasía, Aequilibrium también es tu historia.

Empiezo, como de costumbre, explicando cómo llegó Aequilibrium a mis manos; en este caso, cómo llegó al ebook. Pues... llegó como llegan todos los libros a los ebooks. La pregunta es, ¿por qué? Pues porque me quedé "con el alma prendida al libro" cuando leí la reseña de Montse

Pese a que en un primer momento mis expectativas respecto a Aequilibrium fueron enormemente altas, el tiempo que pasó hasta leerlo sirvió para atemperarlas un poquito, tanto inconsciente como conscientemente, pues ya se sabe lo malo que es esperar demasiado de algo. Al final, la novela con la que debuta Ismael González ha resultado cumplir algunas de esas expectativas, pero me ha decepcionado en otros aspectos. Ahora es el momento de decidir si dar primero las buenas o las malas noticias.

Comenzando a leer Aequilibrium noté de inmediato que me gustaba la forma de escribir del autor. Era un lenguaje sencillo y al mismo tiempo bonito, como a mí me gusta, aunque de vez en cuando aparecían coloquialismos o expresiones que no estaba segura de que fueran con el contexto. No sé si atreverme a decir que Ismael González tiene un estilo propio. Y, aunque algunas erratas habían burlado la "censura", no han entorpecido en absoluto la lectura. (En este punto he de decir que mi lector me ha jugado varias malas pasadas; una de ellas, mutilar unas cuantas palabras, a las que les faltaban letras, y que posteriormente comprobé en la aplicación de Kindle para PC que estaban perfectamente escritas y enteras.)

Ismael González sitúa la narración en una región ficticia cuyo mapa aparece en las primeras páginas. En estas tierras cobran vida multitud de personajes, algunos más prototípicos y otros más carismáticos, de esos que el lector recuerda con nostalgia cuando rememora una historia tras un tiempo de haberla leído. Hay caballeros de baja cuna, hay damiselas a las que no les gusta ser consideradas como tal; hay sirvientas, soldados, reyes; hay enanos, humanos, hechizados, lobishomes, dríades; hay de todo, pero nada es lo que parece en un principio. De todos ellos, son de obligada mención Máscara y Berg Zondervan. Máscara es un personaje misterioso que se resiste a revelar su identidad y regala enigmáticos diálogos (tengo que decir esto: yo me imaginaba a Máscara así, pese a que la descripción no case...). Y Berg Zondervan... Berg Zondervan es el mejor, y si tuviera que elegir uno me quedo con él, que los enanos están de moda. Este en particular es un burro hablando pero tiene un corazón de oro, demasiado generoso diría yo, dado el pasado que lleva a sus espaldas. Huelga decir que ambos son de esos personajes calificables como "carismáticos".

Después están las parejas, y es que el amor no falta. Un amor que no me ha convencido del todo como es tratado, pues había una pareja que se me hacía algo empalagosa y no me cuajaba. Podría decirse que no terminaba de "creerme" esa relación entre Daniel y su amada; me parecía artificial, tal vez por demasiado simple y fácil. Sí que está más elaborada y con algunos puntos graciosos la relación amorosa de Bran, el otro protagonista masculino.  

También hay protagonistas femeninas bastante buenas, mujeres luchadoras, podría decirse heroínas. Jennifer es una, y no es la misma al principio que al final de la historia; de hecho, me chocó el cambio repentino que se obró en ella, aunque me pregunto si más que cambiar ocultaba su verdadero ser. La pelirroja Irinna me ha parecido un personaje fuerte, con carácter, y ha sido mi favorita de entre los femeninos. De ella también tenía una imagen mental parecida a otro personaje más o menos conocido (éste), especialmente por el pelo y por la fuerza que transmite. 

Todos estos personajes se reparten entre los capítulos de Aequilibrium, capítulos nombrados a la manera tradicional con un título propio al principio de cada uno. En cada capítulo cambia el escenario y los personajes, e incluso hay saltos temporales, de modo que, tras el primero que actúa a modo de prólogo, el lector ha de seguir simultáneamente la historia de dos tramas principales y otras secundarias, mientras se pregunta cómo llegaran éstas a entrecruzarse. (La otra mala pasada que me jugó el ebook fue saltarse a la torera las separaciones gordas entre párrafos que marcaban el salto de uno a otro escenario, de modo que en ocasiones me las veía y deseaba para situarme en el contexto.)

Y, si el propio Ismael sólo nos ha dejado esa sinopsis, es por la dificultad que entraña hablar de la trama sin revelar detalles importantes; así pues, hasta aquí puedo leer.

Sólo me queda por reseñar el problema más gordo, el que más puntos le ha restado a la novela, aunque al mismo tiempo puede ser algo personal que no le pase al resto de los mortales: el lío tremendo que me he hecho con el argumento. Párrafos que tenía que volver a leer para enterarme de lo que querían decir, ambigüedades que supongo que perseguían el objetivo de añadir misterio pero que acababan siendo demasiado ambiguas para mí, términos inventados introducidos en la historia sin previo aviso, personajes que no son lo que son, idas y venidas en el tiempo... Llegó un momento en que todo eso rebasó los límites de mi memoria y mi entendimiento y no pude abarcarlo. Sí que hubo un punto de la historia en el que vi la luz; fue un estallido repentino en el que todo cobró sentido y quedé sorprendida y maravillada por la forma en que todas las piezas empezaron a encajar en mi cabeza. Pese a todo, ya terminada la lectura, aún quedaron piezas sin encajar y la desagradable sensación de que me estaba perdiendo cosas muy importantesY es que, a mi ver, la mezcla de numerosos elementos fantásticos con una trama en exceso enrevesada no ayuda nada a seguir el hilo argumental. No deja de ser una percepción personal, pero es una pena que una historia con un ambiente y unos personajes bien llevados, y un ritmo narrativo que, aunque no adictivo, mantenía al lector en continua necesidad de respuestas, se vea estropeada por lo anterior. 

Aequilibrium es, en su conjunto, una novela de fantasía en la el autor introduce nuevos conceptos y nuevas razas y también incluye otras ya conocidas. Resultaría tan arriesgado clasificarla de "fantasía juvenil" como de "fantasía adulta", porque he hallado en ella, no sé si acertada o erróneamente, cierta inspiración en la saga Canción de Hielo y Fuego y, al mismo tiempo, me ha recordado a series más juveniles como la de la Dragonlance. Hay amor y magia, pero también sangre y sufrimiento. 

Y, pese a que la experiencia no haya sido del todo satisfactoria, creo que Ismael González tiene buenas dotes de escritor, y pienso probar con otra de sus novelas si se presenta la oportunidad.


------------ 
*Pinchar aquí para acceder a Aequilibrium en Amazon. 
**Pinchar aquí para acceder al blog del autor.