domingo, 29 de marzo de 2015

Grandes esperanzas; de Charles Dickens

"Como nunca vi a mi padre ni a mi madre, ni retrato alguno suyo (pues vivieron mucho antes de inventarse la fotografía), mis primeras imaginaciones acerca de cómo habrían sido ellos nacieron, yo no sé por qué, de la contemplación de sus lápidas sepulcrales. La forma de las letras en la de mi padre me dio la extraña idea de que había sido un hombre recio, cuadrado, moreno, con el pelo negro y rizado. De los caracteres y estilo de la inscripción "Y Georgiana, esposa del arriba dicho", saqué la pueril deducción de que mi madre había sido pecosa y enfermiza. A las cinco pequeñas losas, de pie y medio de largo cada una, dispuestas en ordenada fila al lado de la sepultura y consagradas a la memoria de cinco hermanos míos (que abandonaron prematuramente la lucha por la vida), debo la creencia, que he conservado religiosamente, de que todos ellos habían nacido tumbados de espaldas con las manos en los bolsillos, y jamás, mientras estuvieron en este mundo, las habían sacado de allí."

SINOPSIS
En los capítulos iniciales de esta célebre novela, Pip, un niño huérfano y medroso, tiene un terrorífico encuentro con un preso evadido al que se ve obligado a procurar víveres y una lima. Poco después, es llamado a la tenebrosa mansión de una rica y recluida dama como compañero de juegos de una niña seca, hermosa y altiva; allí, el huérfano aprende, por primera vez, que sus manos son bastas y sus botas demasiado gruesas. Poco después, aún, entra en posesión de una misteriosa fortuna que pone en sus manos un benefactor secreto que desea hacer de él un caballero.
 Grandes esperanzas (1860-61), penúltima novela de Dickens y sin duda una de sus obras maestras, no es sólo una historia de grandes sueños y dramáticas contrariedades, sino esencialmente, como dijo Chesterton, de grandes vacilaciones, las del joven héroe «entre la vida humilde, a la que debe todo, y la vida lujosa, de la que espera algo». La vergüenza y la culpa, el amor y la vanidad, el crimen y la cárcel son los leit-motivs de la crónica de una identidad que se pierde y que se gana a través de una sorprendente peripecia que es como una anécdota del destino, irónica y grave a la vez.

Hay muchos libros y autores considerados clásicos que me encantaría leer. Charles Dickens era una de ellos hasta hace poco, pero necesité un empujón para acercarme a sus Grandes esperanzas: la lectura que organizó Sileny. No me arrepiento de ello pese a lo irregular de mi experiencia.

La cita con la que he decidido encabezar esta opinión no es más que una muestra de que Dickens es un maestro de la escritura (algo que, de no saberse, podía suponerse). Se trata de fragmento del segundo párrafo de la novela, y encontrarse una narración tan sublime nada más empezar da gusto. Pero se da el caso de que la narración sublime abarca la totalidad de esta obra. Así que nada de quejas por esa parte.

Además, no tengo sombrero, pero me quito aunque sea la pinza del pelo ante las descripciones que es capaz de pergeñar el autor. Me ha llamado particularmente la atención su forma de dibujar a los personajes: sin usar adjetivaciones típicas, compone ante el lector una imagen bien definida de los mismos en unas pocas frases.

Tanto de su exterior...:
Era huérfana como yo, y también como yo había sido criada a fuerza de mano. Era muy notable, pensaba yo, por lo que se refería a las partes extremas de su persona; porque su cabello siempre estaba necesitando que lo peinasen; sus manos, que las lavasen, y sus zapatos que los remendasen y que los ajustasen el tacón. A esta descripción hay que hacer la salvedad de un día por semana. Los domingos iba a la iglesia muy compuesta.
...como de su interior:
Herbert tenía unos modales francos y naturales que le hacían muy atractivo. No había visto a nadie entonces, ni he visto a nadie después, que me diera mejor impresión, en su mirada y en su tono, de ser naturalmente incapaz de hacer nada escondido o mezquino. Había algo prodigiosamente optimista en todo su aspecto, y algo al mismo tiempo que me susurraba que nunca sería ni muy afortunado ni muy rico.
El personaje que carga con el peso de la novela y con el oficio de narrador es Pip, que empieza niño y va creciendo. Una mezcolanza de de ternura, tragedia y comicidad da forma al ambiente rural en el que se cría el pequeño Pip, rodeado de gente humilde y de fugitivos, y alternando entre la severa disciplina impuesta por su hermana y la amistad entrañable que lo une Joe, el marido de esta. Oh, Joe. Era su compañía, y no la de Pip, la que yo deseaba: la compañía del grande y bueno de Joe, que aportaba su propia luminosidad a cada uno de los momentos en los que aparecía. ¡Lo que me hizo reír presumiendo de su amor por la lectura!
Me incliné hacia Joe y con la ayuda de mi índice le leí toda la carta. 
-¡Asombroso! -dijo Joe, en cuanto hube terminado-. ¡Eres un sabio!
-¿Cómo deletreas Gargery, Joe? -le pregunté con modesto aire de protección.
-No lo deletreo de ningún modo -dijo Joe.
-Pero suponiendo que lo hicieras...
-No se puede suponer -dijo Joe-. Y eso que me gusta mucho leer.
-¿De veras, Joe?
-Mucho. Dame -dijo Joe- un buen libro o un buen periódico, y ponme sentado junto a un buen fuego, y no deseo nada mejor. ¡Válgame Dios! -continuó después de frotarse un poco las rodillas-, cuando uno llega a una J y una O y dice "aquí, por fin, hay un J, O: Joe", ¡qué interesante es leer!
Esa es la vida humilde del Pip niño, pero el desarrollo de los acontecimientos provoca la llegada de grandes esperanzas para su futuro, y empieza a aparecer, en el horizonte, una vida vestida de traje elegante: la vida de señor en Londres. El dilema está servido para el joven Pip, que se debate entre el deseo por una de esas vidas y el odio hacia sí mismo por despreciar la otra. Y, como una de las cosas buenas que tiene el personaje es que no es perfecto, en ese debatirse tendrá aciertos y cometerá errores.

Aunque ninguno como Joe, hay varios personajes que brillan más que el protagonista. Dentro de ese horizonte de grandes esperanzas está la señorita Havisham, excéntrica habitante de una antigua mansión que persigue un objetivo tan malvado como romántico. Con ella y con su bella y joven protegida, Estella, se cruzará el niño Pip, y le será difícil separar de ambas su destino. Durante su vida en Londres Pip se relaciona con otras personalidades, varias de ellas bastante bien construidas. A destacar: el compenetrado dúo laboral que forman el señor Jaggers (abogado) y su ayudante el señor Wemmick; o Herbert, el amable señorito de su edad con el que entabla amistad y comparte vivienda


Es una historia acerca de la identidad, de los orígenes, de las oportunidades -las que se aprovechan y las que se pierden por verse demasiado tarde-, del amor en su vertiente más cruel. Es una obra de arte que no he sabido disfrutar en toda su extensión por alguna clase de déficit que hace que su trama no me haya resultado atractiva más que al inicio y al final, y en momentos puntuales del medio. Me quedo no del todo satisfecha, pero con el deseo de seguir leyendo al maestro Dickens.

3,5 / 5

lunes, 23 de marzo de 2015

Percy Gloom; de Cathy Malkasian


SINOPSIS
Percy Gloom es un hombre menudo, aprensivo, frágil y pesaroso. Su sueño es entrar a trabajar en A SALVO, la famosa empresa de escritores preventivos aplicada en hacer del mundo un lugar más seguro y más miedoso. Un mundo que hoy vive según las directrices de Yagapantha, la nueva doctrina que pretende fintar la muerte con paparruchas y vocerío. Pero Percy Gloom, a punto de descubrir un entramado de sociedades secretas y seguridad burocrática, no olvida a Lila, a quien perdió a manos del fanatismo religioso. Percy Gloom es una fábula adulta sobre lo inevitable. Una emotiva historia llena de enseñanzas que en lectura atenta puede llegar a cambiar nuestras percepciones sobre la vida… y sobre la muerte.

La primera vez que me encontré con Percy Gloom se hallaba entre los libros destacados de la biblioteca y llamó mi atención, pero ese día agoté el cupo de préstamos y no pude llevármelo. Quedó en mi recuerdo una vaga idea de su portada y su argumento, pero cometí el error de no apuntar su título, así que pasaron meses hasta que, de casualidad, volví a encontrármelo entre el resto de cómics de las estanterías.


Me fijé en él por los colores de su portada y por una sinopsis que habla de fábulas, historias emotivas y, sobre todo, vida y muerte. "Gloom" es una palabra inglesa que significa "melancolía". Percy Gloom es un personaje con fuerza para generar en el lector sensaciones peculiares. En mi caso, su pelo repeinado, la cara amable y medio arrugada (a veces por la tristeza y otras por una tímida alegría) y sus enormes orejas me provocaron una extraña mezcla de repulsión, simpatía y lástima. Pese a su aspecto de anciano, Percy se comporta en muchas ocasiones como un niño que necesita el apoyo de su mamá, pero al mismo tiempo tiene características de adulto: recuerdos a sus espaldas, cierta responsabilidad para con su nuevo empleo...


La historia comienza cuando Percy recibe una carta de la empresa "A Salvo Ahora", un instituto de escritos preventivos que pretende detectar los peligros más recónditos de la vida real y avisar sobre ellos al mundo. Percy se dirige a la sede de la empresa a realizar la entrevista de trabajo. Los paisajes tienen un aspecto onírico: en ellos se ocultan figuras y formas variadas y están repletos de extraños edificios, caminos, escaleras y recovecos. Quizá sea la forma que tiene Cathy Malkasian de invitar al lector a perderse en su aventura. 


Una vez en "A Salvo Ahora" Percy se verá envuelto en varios conflictos generados por otros personajes, como Tammy, una mujer que quiere copular con él y cuya principal obsesión es alejarse de los moribundos, o Bernard, un amigo y consejero que le pide un favor. Pero en sí mismo es donde más obstáculos encuentra: su estómago hambriento, ávido de magdalenas; su miedo a todo; sus recuerdos de un antiguo amor frustrado por una secta religiosa... 


Contra todo eso tendrá que luchar mientras consigue magdalenas, hace un descanso en su hogar materno, penetra en territorios desconocidos o escucha lo que los moribundos tienen que decir. Y al final, decidir: ¿vivir como su madre, o morir como su padre, que se mató a tortas como mandaba la tradición de la familia Gloom?


El surrealismo impregna cada una de las páginas de esta novela gráfica, por lo que hay que entrar en ella con la mente abierta y el cuerpo ligero. Hay que estar dispuesto a dejarse llevar por peripecias impredecibles, pues son las que resultan de combinar un personaje excéntrico con un mundo muy peculiar. Sin embargo, detrás de tanta extravagancia hay mensajes ocultos acerca del miedo, enfocado tanto a la muerte como a la vida, o de la obsesión por la seguridad que parece invadir a la sociedad.


Cathy Malkasian se estrena así en el mundo del cómic, después de dirigir películas y series animadas como Los Thornberrys o Rugrats (ambas bien disfrutadas en mi infancia). Quizá no sea el mejor cómic que he leído, pero tampoco se encuentra entre los peores: aunque no sea inolvidable, es una aventura digna de vivirse.

3,5 / 5
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Si os interesa conocer un poco más acerca de este cómic y de su autora, os animo a acercaros a esta completa entrevista. Me fue de gran ayuda para descubrir detalles que había pasado por alto, ordenar ideas y otorgar algo de contenido extra a esta opinión (que me estaba quedando un poco indefinida).

sábado, 28 de febrero de 2015

Recordatorio de emergencia

Hazle caso: él sabe lo que te conviene, sabe mucho de eso que llaman vida, pues la tiene dentro de él y te la regala a cada segundo. La envía a tus dedos y, sin que tú lo notes, te recorre brazos y piernas; la lanza también hacia arriba, pétalos de rosa al cielo, sangre al cerebro.

Si desde ahí no lo ves, tan cerca como estás, aléjate. Un poco más. Si lo consigues, observa bien. Deberías divisar, entero y pequeño, tu propio trozo de tiempo. Quizá esté rodeado de los trozos de tiempo de más gente. A lo mejor algunos trozos se ven cruzados. Todos forman un camino más o menos largo e intrincado. Date cuenta, sobre todo, de lo pequeños que son y de lo bonito que sería llenarlos de sensaciones (unas hermosas, otras tristes). ¿No resultaría aburrido dejarlos vacíos?

Eso de lo que te arrepientes, ahora o quizá más tarde, lo has hecho guiado por él, por ese que bate y bate dentro de ti. Y sabes que él lo único que hace todo el rato es no parar de vivir. Su único movimiento, latir y latir, es para eso y para nada más. Así que los impulsos que él te da, ya sea a susurros o a gritos, y que tú sigues después, no pueden ser destinados a otro propósito sino a ese. Y, si se sucumbe a un empujón con tan noble fin, luego no cabe la posibilidad de avergonzarse. Ni aunque uno termine sufriendo por su causa.

Un impulso alegre, una caída al abismo, porque todo lo que sube baja y sin subir no hay bajar y sin bajar no hay subir. Y esas son las cosas que llenan tu trozo de tiempo y hacen que merezca la pena tenerlo.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Conociendo a... Ana González Duque

La escritora:
Ana González Duque (biografía)

Hace unos días, la escritora canaria Ana González Duque regaló su presencia a los lectores madrileños en la firma de su novela Leyendas de la Tierra Límite, que tuvo lugar en la librería El dragón lector. Yo, lectora y madrileña, agacho la cabeza y pido humildemente perdón por haber dudado por unos minutos asistir al acto. Mis dudas, basadas en el reparo que me daba el ir sin compañía y sin muchas habilidades de conversación a la firma de un libro que ya tenía firmado, fueron echadas a un lado con la ayuda de la propia Ana, quien me animó a que me acercara para poder “desvirtualizarnos”. Allí, además de a Ana, conocí a más lectores, más blogueros e incluso más compañeros de profesión (algo que comparto con la escritora), y también me reí, me reí y me reí, y mientras volvía a casa seguía sonriendo de vez en cuando. Es que la "Doctora Jomeini" me dio una buena medicina para curar la seriedad. También salí con una visión renovada y de lo más interesante de la novela que había leído hace unas semanas, lo cual me animó a hacer unas cuantas preguntas a la autora, con la esperanza de conseguir alguna pequeña exclusiva literaria para traer por aquí… Y esto es lo que nos cuenta:

Si no recuerdo mal, llegué a tu anterior blog (La Doctora Jomeini) a través de una recomendación que encontré El Gerente de Mediado, un blog de la rama sanitaria que me fue presentado por un médico en cuya consulta estuve aprendiendo. En La Doctora Jomeini encontré justo lo que necesitaba: anécdotas médicas centradas en el lado más humano. Así que me quedé por allí durante un tiempo, leyendo tus entradas, al principio silenciosamente. Y varios meses después, te mudaste a El Fogón, más centrado en el mundo de los libros (y algunas recetas culinarias). ¿Por qué lo hiciste? 
Me costó mucho tomar la decisión. Yo empecé a escribir La Doctora Jomeini como válvula de escape para no volverme loca en mi vida de residente “viejona” con dos hijos. Fue mi entrada en el mundo de los blogs, me abrió puertas que nunca pensé en tocar dentro del campo de la Anestesia, pero, sobre todo, volvió a recuperar mi ilusión por escribir, que el trabajo había acabado por fulminar. Tres años después de terminar la residencia, mantener el blog no tenía mucho sentido. Mis hijos habían crecido y sus problemas eran “no contables” en el blog. Mis problemas en el trabajo también eran poco “contables” y además, me había pedido un recorte de jornada para escribir en serio. Mis prioridades habían cambiado totalmente. Pero no me dejan irme. A partir del mes que viene, La Doctora Jomeini vuelve, pero solo una vez al mes (el primer domingo de cada mes) y dentro de la página de AnestesiaR. 

El otro día comentabas en tu Facebook que tu primera novela, El blog de la Doctora Jomeini, se había convertido best-seller… 
Es que me hizo mucha gracia verme como best-seller en el catálogo de Nowtilus, que fue la editorial que la publicó. Sí que sabía que se había vendido bien y que se sigue vendiendo. De hecho, creo que la editorial la va a reeditar en otro formato. Pero lo de best-seller… Por un momento se me puso cara de Ken Follet (sin su cuenta corriente en el banco, claro). Está claro que El blog de la Doctora Jomeini se ha vendido porque a la gente le gusta reírse. Y de vez en cuando no está mal una novela ligerita con la que echarse unas risas. 

Y de repente das el salto a lo fantástico. En la dedicatoria de Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas (primera parte de una bilogía) te refieres a J.R.R.Tolkien, Ursula K.Le Guin, J.K. Rowling, Michael Ende y Laura Gallego. ¿Recuerdas cuál fue la primera novela que te hizo interesarte por ese género? ¿Cuál es el último libro de fantasía que has leído? 
La primera novela que me hizo interesarme por ese género fue La historia interminable de Michael Ende. La leí con 10 años. Me dejó profundamente impactada. Para mí, es la novela perfecta. Se puede seguir la historia por tantos lados…Detrás vinieron El señor de los anillos, Cuentos de Terramar, Memorias de Idhún… 
La última novela que he leído de ese género es Los hijos de las tinieblas de José Antonio Cotrina, mi gran descubrimiento de este año. Te lo recomiendo.



¿Desde cuándo has querido ser escritora? ¿Por qué, siendo amante de las letras, escogiste una carrera “de ciencias”? ¿Crees que la práctica de tu profesión ayuda a entender mejor la naturaleza humana y crear personajes más profundos? En Leyendas de la Tierra Límite te centras mucho en explicar bien por qué los personajes son como son… 
He querido ser escritora desde siempre. Desde pequeña. Escogí una carrera de Ciencias después de dar Latín. Me dije. “Esto no lo aguanto yo más tiempo” y me fui a Ciencias puras. También estaba influenciada por los libros de Gerald Durrell en aquella época. Ser médico y ser escritor no es incompatible. Arthur Conan Doyle lo era y mira qué bien le fue. Creo que siendo médico veo al mismo tiempo lo mejor y lo peor de la humanidad y sí, creo que saber que la vida es esa especie de baile entre lo horrible y lo hermoso me ayuda cuando me planteo los personajes. 

En tu blog nos cuentas que les lees a tus hijos antes de irse a la cama, y tú sabes que me parece muy bonito y de película. ¿Les has leído Leyendas de la Tierra Límite o planeas hacerlo? 
Se lo empecé a leer, más que nada porque leer en voz alta me ayuda a ver los fallos en la última corrección, pero se me echaron a llorar a mares en el primer capítulo por lo que le pasa a Aïa, así que lo he dejado para más adelante. 

Hace poco leí que una lectora tuya decía que había cierto paralelismo entre novela y realidad, porque tú eres una sanadora que al mismo tiempo tienes que hacer de madre de tus hijos, como les ocurre a algunos personajes de Leyendas de la Tierra Límite. Yo creo que tiene razón, pero, ¿te ha salido queriendo o sin querer? 
Es que esa lectora es una lectora muy especial, que lleva leyéndome muchos años y que me conoce muy bien, aunque solo nos hemos visto una vez. Me ha salido sin querer. Pero tiene razón ella: tendemos a escribir de lo que sabemos, aunque el escenario sea distinto. 

¿Hubo alguna idea original a partir de la cual fue creciendo todo el universo de la Tierra Límite? (Por fa, por fa, vuelve a contar eso de la célula que me gustó tanto.) 
Jajajajaja, vaaaaale. La idea inicial surgió en una conferencia en la que me aburría como una ostra. El ponente, que era muy soso, hablaba sobre la célula y sobre las infecciones, cómo afectaban al interior celular y demás. Puso una foto muy grande de la pared de la célula. Y yo pensé que parecía un escudo. "¿Un escudo? Hummm. Lo que está dentro del escudo está protegido." Así nacieron las Tierras Blancas. "Lo que está fuera, está sujeto a ser infectado." Voilá, Tierras Oscuras. "¿Quién evita que se atraviese el escudo? Pues los médicos. Que son en su mayoría mujeres. Es decir, las sanadoras. ¿Quién lo protege con sus cuidados? Los enfermeros: los Guerreros del Alba." Salí de la conferencia con un mapa inicial en la cabeza y unas ganas tremendas de empezar a escribir, así que no hay mal que por bien no venga.


Algunos elementos de Leyendas de la Tierra Límite, como la Vara de Luz o el triángulo amoroso de dos chicos y una chica, me han recordado de manera muy directa a Memorias de Idhún. No me acuerdo bien, pero me parece que la protagonista de la trilogía de Laura Gallego llevaba algo parecido a un bastón con poderes. ¿Es casualidad? 
Si te digo la verdad, no me acuerdo. Me la leí hace mucho. Pero hay arquetipos dentro de la Fantasía que se repiten constantemente. La Vara es uno de ellos. ¿O te imaginas a Gandalf sin ella? Cada vez que le contaba a mi madre (que fue una de mis lectoras cero) un capítulo nuevo de la historia, me decía: “Eso es parecido a lo que sale en tal novela”, creándome un complejo de poco original que no te cuento. Hay cosas que sí que son elementos puestos adrede, como los dos soles, que es mi particular homenaje a Star Wars (El planeta Tatooine, el hogar de luke Skywalker, tenía dos soles). 
El triángulo amoroso de Memorias de Idhún fue una de las partes que menos me gustaron de la novela, porque yo tenía mi claro favorito. En Leyendas de la Tierra Límite no hay un triángulo real. 


¿Te parece bien que digan que es una novela juvenil, o no te gusta que la encasillen dentro de un grupo de edad? 
No me importa realmente, aunque lo veo un poco encorsetado. Yo creo que la novela es “apta a partir de los 12 años”. La puede leer un adolescente o una señora en viaje del Inserso. Lo que tiene que tener joven es la mente, no el carnet de identidad. 

Ya cuentas con varias opiniones y reseñas de Leyendas de la Tierra Límite. ¿Hay algún aspecto que te hubiera gustado que fuera comentado en el que tus lectores no se hayan fijado? ¿O algo en lo que se hayan fijado que te haya sorprendido? 
Hay cosas en las que no se han fijado que me hubiera gustado pulir más. Pero hay un momento en el que tienes que parar de revisar. Me ha sorprendido que tanta gente me pida un spin-off de la historia de Kiraeth y Tarus, que ni siquiera aparecían en la primera versión de la novela. 

Hoy en día salen escritores de debajo de las piedras, y a veces llueven del cielo (¿es que todo el mundo es escritor?). Pero tengo la impresión de que para ti el escribir no es una simple afición, sino que cada vez te lo tomas más en serio. Aparte de ti como inventora y escritora de la historia, ¿con qué personas has contado para conseguir un resultado final tan bueno en la auto-edición? Tanto por dentro como por fuera. 
Este libro ha sido realmente una “UTE (Unión Temporal de Empresas)". Cuento con un grupo de lectores cero increíble al que llamo “Las mentes pensantes” que me ayudan a mantener los pies en el suelo. Carlos Gil y Víctor J. Sanz lo editaron, haciendo una corrección tanto ortográfica como de estilo. Alicia Borges, una ilustradora con la que tengo dos trabajos en proyecto, ilustró la portada (¿A qué es preciosa?) y dibujó el mapa del principio a partir de un esquema mío (lo cual tiene todavía más mérito) y Esperanza Franco lo maquetó, sufriendo mil cambios de última hora. Pero, sin duda, la persona a la que más gracias tengo que darle es a mi madre: Isabel (o, como es conocida en redes, Jane Jubilada), porque se leyó cada borrador, me frenó cuando me ponía en plan George R. R. Martin asesino, me corrigió ortográficamente y, sobre todo, porque les ha vendido el libro a todos sus amigos. 

Revélanos cuál ha sido tu mejor momento como escritora; la mayor alegría que tus letras te hayan dado. 
No lo sé: han sido tantas. El recibir el “Félix Francisco Casanova”, cuando me escribió la primera editorial, la primera firma en Madrid en la Casa del Libro, con una cola inmensa de “jomeinistas”, conocer a escritores que yo leía y comentar con ellos sus libros, conocer a lectores habituales que me han hecho disfrutar con sus comentarios o con sus cartas… Cada foto que me envían me pone una sonrisa en la cara. Me han llegado fotos desde las Islas Seychelles (Sí, yo también tuve que mirar dónde estaban). 

Yo seguiría haciendo preguntas, pero creo que es momento de parar. Por eso que dicen de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y aunque esto no haya sido nada breve. Ahora te conozco, te conocemos, y a lo mejor, incluso te conoces más. Aunque creo que a tu clasificación de escritores le falta alguna categoría, me parece que al final te vas a parecer más a "el de los colores"… ¡Muchas gracias por la paciencia y por las risas! 
Lo que espero es no haber sido como “el plomo”. Muchas gracias a ti por el “pedazo-entrevista” que te has currado. Y por invitarme a tu blog.


Las novelas:
El blog de la Doctora Jomeini
Planes de boda
Instrucciones para sobrevivir a los hijos
Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas

lunes, 23 de febrero de 2015

El mago descalzo; de Luis Durán


SINOPSIS
El 19 de mayo de 1918, entraba en vigor un nuevo Código de Derecho Canónigo aprobado para toda la Iglesia por el Papa Benedicto XV, según el cual quedaba prohibido llevar imágenes de santos en las procesiones que se celebraran durante la festividad del Corpus Christi, así como ejecutar danzas populares y escenificaciones teatrales durante las mismas. Esto provocó que los parroquianos de algunos pequeños pueblos y aldeas se opusieran a secundar esta medida...

Si alguien ha leído la sinopsis y le ha despertado el interés por este tebeo, perfecto. Si le ha ocurrido todo lo contrario, es importante que ese alguien conozca que yo pasé por esa situación. Que sepa que, pese a todo, lo leí y sobreviví a ello. No, sobrevivir no es la palabra adecuada. ¡Significa "vivir en condiciones adversas"! Lo que sí se podría afirmar es que este libro me ayudó a sobrevivir. En una época en la que llegaba cansada al final de un día de estudio continuado, sin ganas ni de leer, mi rutina salvadora consistía en sentarme a la cabecera de la cama, taparme hasta el cuello, sacar los brazos y, descalza pero abrigada, abrir El mago descalzo. Y ya sabréis lo que viene después de abrir un libro.


Hay veces que encuentras una manera de ver el mundo que te gusta. Encaja. Como un puzzle entero al que le falta una pieza y esa pieza está en algún lugar dentro de ti que tú no conoces. Pero el puzzle llega y se te mete y encuentra a la pieza y ahí está todo entero, todo el paisaje tal como siempre habías querido verlo. Esa forma de ver el mundo, que si puedo describiré, la tienen en común El mago descalzo y Una colmena en construcción, otro cómic de Luis Durán del que hablé a finales del año pasado. Algo me dice que esa forma de ver el mundo, o una parecida, estará también en el resto de obras del autor, o tal cosa me he arriesgado a suponer y por eso me he lanzado a su colección.

¿Qué forma de ver el mundo? Lo que a mí me parece es que es una forma que busca la parte mágica de la realidad, que persigue las casualidades, cómo las cosas que le pasan a uno juegan con las que le suceden a otro, y los caminos se cruzan de forma caprichosa. Personajes que pierden o que dejan escapar algo muy pequeño sin saber que el batir de las alas de una mariposa aquí puede provocar un torbellino allá. Otros ángulos de observación, imaginación. Arte que se transforma sin destruirse, tal como lo haría la energía. Inocencia, descubrimiento. Pasado, nostalgia. Y cada vez se me diluye más en palabras sueltas este intento de descripción.


A Un mago descalzo le falta quizá la complejidad de Una colmena en construcción, pero es igualmente apto para el disfrute de aquellos a los que guste dejarse llevar de la mano y con tranquilidad por mundos que se diría que son paralelos al nuestro, y que una vez más, parecen extraídos de una ensoñación. Quizá por eso me parece mentirosa su sinopsis tan llena de realidad.

Aunque los dibujos carecen esta vez de color, mantienen el estilo personal y trabajado, lo cual significa que los personajes, con sus particulares rostros y maneras de moverse, me han resultado igual de entrañables. El guión es fantástico y, sin faltar tesoros escondidos entre los bocadillosno hay palabra de más ni de menos. Sin embargo, tuve la sensación de que perdía un poco de fuerza a medida que se acercaba el final, dejando de lado algunas ideas que por su genialidad me hubiera gustado ver más desarrolladas.


Me veo obligada a aclarar que no hay aventuras trepidantes en Un mago descalzo, aunque sí podrían parecerlo para los pequeños protagonistas que las viven. Hay que tomarse este cómic, que comienza con el hallazgo de una bota diminuta en un bosque nevado, como un ingenioso homenaje a la imaginación

La religión, también presente, aparece encarnada en un cura y en un escultor de figuras de procesión. Pero, no sé si así lo expreso bien, no tiene tanta trascendencia en lo contado en cuanto a religión, sino que sirve de excusa para hacer evolucionar, en paralelo a las andanzas de los niños, otras andanzas de adultos que también persiguen sus propias ilusiones.

Se notará que intento no ahondar en detalles, porque sí, es esta una de esas historias que ganan si uno se interna en ellas sin conocer la ruta a seguir, apartando ramas y avanzando despacio como penetrando en un bosque misterioso.


Cada vez que uno se adentra en un arte termina por encontrar en él un artista predilecto. En lo que se refiere a mi corta experiencia con el arte que llaman noveno, Luis Durán se alza actualmente con el primer premio.

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Las primeras páginas: (aquí)